Los vecinos del Casco Histórico de Cáceres buscan más pruebas de presencia de plomo en el agua

Resultados de la primera tanda de análisis de plomo en Cáceres/LUCAS GARRAGráfico
Resultados de la primera tanda de análisis de plomo en Cáceres / LUCAS GARRA

La asociación vecinal comienza a recopilar los datos de los interesados en solicitar nuevas pruebas, que realizará gratis el Ayuntamiento

María José Torrejón
MARÍA JOSÉ TORREJÓNCáceres

La asociación de vecinos de la Ciudad Monumental ha puesto en marcha la segunda tanda de análisis para medir el agua en las viviendas de todos los residentes del casco viejo que lo soliciten con el fin de saber si tienen plomo en las tuberías o no. Los interesados en realizar estas pruebas disponen de varias vías para inscribirse.

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El colectivo vecinal estrenó ayer una página web (https://sites.google.com/view/avvciudadmonumentalcc/plomo) donde los residentes pueden rellenar el formulario para pedir la realización de estos análisis. Los demandantes deben indicar su nombre y apellidos, dirección postal y, además, tienen que precisar si tienen o sospechan tener tuberías de plomo dentro de su vivienda o en su acometida.

Por otro lado, también tienen la opción de rellenar el folleto que la asociación ha repartido por más de mil viviendas del recinto histórico y entregarlo en el buzón de la sede vecinal, situada en el número 1 del Callejón del Moral, muy cerca del Arco del Cristo. Otra posibilidad es enviar un correo electrónico a la asociación vecinal (avvciudadmonumental@gmail.com) para solicitar estos análisis.

Esta segunda campaña se encuentra en su fase inicial. La asociación de vecinos será la encargada de recopilar los datos de todos los solicitantes y el Ayuntamiento analizará las muestras de agua tomadas en las viviendas de la Ciudad Monumental de forma gratuita.

Este fue uno de los compromisos que asumió la concejala de Medio Ambiente, Montaña Jiménez, con los vecinos durante la reunión mantenida hace justo una semana. Será la Farmacia Municipal la encargada de determinar si hay o no plomo en el agua analizada y sus niveles.

La primera campaña de análisis se realizó hace un mes, después de que un residente detectara un alto nivel de plomo en el agua de su vivienda tras realizar unas obras. Tras conocer este caso, la asociación vecinal informó a sus socios y les brindó la posibilidad de analizar el agua del grifo de sus casas. 33 propietarios se sumaron a esta iniciativa. Las muestras, por la que cada vecino pagó doce euros, fueron analizadas entonces por el Colegio Oficial de Farmacéuticos y en un laboratorio del campus universitario.

Ocho análisis arrojaron resultados por encima del máximo permitido por ley (diez microgramos por litro) y en otras 16 viviendas se detectó plomo en el agua, aunque dentro de los márgenes legales.

Zonas más afectadas

La asociación también ha publicado en la web dedicada al problema del plomo un mapa donde sitúa la ubicación exacta de los domicilios donde se han realizado los primeros análisis. En este gráfico se puede apreciar que las viviendas con los índices más altos de plomo (en algunos casos 12 veces por encima de lo permitido) están situadas en las inmediaciones de la Plazuela del Socorro, en Santiago, en el adarve del Cristo y en la Cuesta de Aldana.

Los resultados que se obtengan en esta segunda campaña se irán incorporando a este mapa con el fin de determinar cuáles son las zonas más afectadas por la existencia de tuberías de plomo en la Ciudad Monumental, un material cuyo uso en las canalizaciones de agua quedó prohibido en 1980.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que no existe un nivel de exposición al plomo que pueda considerarse seguro. Es una sustancia tóxica que se va acumulando en el organismo, con efectos especialmente dañinos en los niños de corta edad. Se distribuye por el cuerpo hasta alcanzar el cerebro, el hígado y los riñones y se deposita en dientes y huesos. Para evaluar el grado de exposición humana a este material, se suele medir la concentración de plomo en sangre, detalla la OMS. En los adultos el plomo aumenta el riesgo de hipertensión arterial y de sufrir lesiones renales.