El peor tren de España

Pasajeros del tren Madrid-Badajoz que el 14 de julio estuvieron dos horas a la intemperie tras incendiarse un vagón. :: HOY/Gráfico
Pasajeros del tren Madrid-Badajoz que el 14 de julio estuvieron dos horas a la intemperie tras incendiarse un vagón. :: HOY

Vías del año 1878, una avería cada 11 horas, pasajeros tirados... El hartazgo extremeño con el ferrocarril se asienta sobre datos que hablan de un servicio anacrónico

ANTONIO J. ARMEROCáceres

Cada vez que un tren extremeño llega puntual a su destino, un hombre muerde a un perro. Los problemas son tan habituales que casi han dejado de ser noticia. Renfe asegura que solo uno de cada diez servicios sufre algún problema, pero el dato no parece aminorar el hartazgo de la sociedad extremeña en materia ferroviaria. La acumulación de problemas durante este verano -26 averías de motor en el mes de julio- parece haber sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia. La constitución del Pacto por el Ferrocarril, la manifestación convocada para el día 18 en Madrid y el surgimiento de la plataforma ciudadana 'Milana bonita' vienen a demostrar que en la región con el peor tren de España, algo se mueve.

Hace aproximadamente un mes, este servicio lastimoso introdujo una innovación: las pantallas informativas de los vagones funcionan. Anuncian las estaciones como Dios manda, no como antes, que podían mostrar el mensaje 'Próxima parada, Mérida' cuando el convoy iba por Leganés. Además, y he aquí un segundo avance, la voz enlatada que las va anunciando ya no se equivoca. Hasta hace un mes, solo los no habituales se ofendían si al salir de Badajoz se escuchaba el mensaje: «Próxima estación, Badajoz».

Estas dos mejoras harán que deje de engordar la lista de guiris y mochileros que se han perdido en estos años por los rincones de la región tras bajarse donde no querían. No son los únicos. Este verano inacabable, muchos otros viajeros han tenido que apearse donde no les apetecía. Ha pasado tantas veces que las fotos del personal arrastrando sus maletas por un sembrado son ya un clásico del universo ferroviario extremeño.

Estación de Cáceres, con dos trenes diésel modelo R-598, que son los que circulan por Extremadura
Estación de Cáceres, con dos trenes diésel modelo R-598, que son los que circulan por Extremadura / LORENZO CORDERO

Entre el 1 de enero y el 23 de julio de este año, el ferrocarril extremeño sufrió 506 incidencias -sobre un total de 4.956 servicios- que generaron un retraso de al menos media hora, de las que 462 se debieron a «averías del material motor», según la respuesta del Gobierno central a una pregunta de los diputados extremeños del PSOE en el Congreso. La media es de una avería cada once horas.

«Que tenemos el peor tren de España está claro, de eso no cabe ninguna duda, pero es que yo creo que es de los peores de Europa», opina Julián Carretero, ex secretario regional de Comisiones Obreras. «No digo que es el peor porque no conozco los de algunos países del antiguo bloque soviético...», ilustra el exlíder sindical, uno de los que el 18-N estará en Madrid, manifestándose.

Campaña en redes

Esa cita le aparece a diario a cualquiera que tenga a la región presente en sus redes sociales. De hecho, quien entre en Twitter y teclee en el buscador la almohadilla seguida de la palabra «Tren», obtendrá como primera entrada la etiqueta #TrenDignoYa. Es una patente extremeña, que viene a encauzar el grito colectivo de una región que en este ámbito se siente particularmente ninguneada.

De las conexiones entre Madrid y las 46 capitales de provincia españolas, la que va a Badajoz es la más que más paradas tiene, la única que no se hace ni en AVE ni en Talgo ni en Alvia, una de las más caras y la sexta que más tiempo tarda aunque no es ni de lejos la de mayor distancia. Son cinco horas y 22 minutos para hacer 460 kilómetros. O sea, a una velocidad media de 86 kilómetros por hora. El billete cuesta 40,75 euros y el trayecto incluye 11 paradas (Leganés, Torrijos, Talavera de la Reina, Oropesa de Toledo, Navalmoral de la Mata, Monfragüe, Mirabel, Cañaveral, Cáceres, Mérida y Montijo).

Solo hay seis viajes desde Madrid a una capital de provincia que duren más. A San Sebastián es un minuto más, pero se cubren 560 kilómetros y en un Alvia, una máquina que no resiste comparación con ninguna de los que circulan por Extremadura. A Almería son 35 minutos más, pero la distancia es superior en 80 kilómetros, son tres paradas en vez de once y se hace en un Talgo, un tipo de máquina que supera en todo a los diésel de las series 598 y 599.

Los otros tres trayectos a capitales de provincia que superan en tiempo al Madrid-Badajoz son las ciudades gallegas. A La Coruña y a Pontevedra son 180 kilómetros más y se tarda 11 minutos más en el primer caso y 56 en el segundo. A Lugo (en torno a 570 kilómetros) es una hora y diez minutos más. En los tres casos, el viaje es en trenes Alvia (hasta Santiago de Compostela cuando el destino es Pontevedra). Y hay que tener en cuenta que Galicia será la próxima región española en estrenar AVE, mientras que Extremadura aún no tiene un solo kilómetro de vía electrificada.

«Tenemos un problema grande para atraer gente y también para sacar nuestros productos, por eso estoy convencido de que el tren es el elemento que puede facilitar que la región dé un verdadero vuelco socioeconómico», plantea Julián Carretero. «Estamos conectados -continúa- con Huelva y Sevilla, con Madrid y con Portugal, pero sufrimos el problema de que las infraestructuras son lamentables, tenemos aún vías decimonónicas». Lo último que dice no es una exageración ni una metáfora. En Usagre -en el tramo Mérida-Llerena de la línea Mérida-Los Rosales- hay vías de los años 1878 y 1886. Son tan reales como que hace tres años, la anterior Junta de Extremadura, la que presidía José Antonio Monago, eligió la foto de una de estas vías para la portada de un informe que ponía en solfa la actual balanza fiscal autonómica.

En esa imagen se veía el año en el que salieron de la factoría y el nombre del fabricante, Besseguer. Han salido buenas esas vías. Lo mismo que otras muchas que hay repartidas por esta esquina del oeste español. El 15 por ciento de los carriles ferroviarios de la región -109 de 725 kilómetros, en concreto- fueron instalados entre los años 1917 y 1954. Más: hay 58 kilómetros en los que la velocidad máxima es de 50 kilómetros por hora (entre Castuera y Cabeza del Buey, de Cáceres a Arroyo-Malpartida y en el tramo Aljucén-El Carrascalejo) y 19 (entre Usagre y Llerena) en los que los convoyes de viajeros no pueden superar los 60 por hora y los de mercancías los 40. Y algo más: solo el 28 por ciento del trazado se gestiona por ordenador. El 72 por ciento restante se controla por teléfono. Es decir, con trabajadores que llaman a una o a otra estación para informar de que por la vía va una máquina, no vaya a venir otra de frente.

Con tal retahíla de anacronismos se comprende bien por qué en esta historia hay un hueco para 'Los santos inocentes', la película que Mario Camus hizo en 1984 a partir de la novela de Delibes. «Milana bonita», le decía al pájaro Azarías, el personaje que interpretó Paco Rabal. Y 'Milana Bonita' se llama la plataforma ciudadana surgida en Plasencia para alzar la voz sobre las penurias ferroviarias de la región. El pasado 8 de septiembre (Día de Extremadura), un grupo de milanos bonitos se plantó en la estación de Atocha. Estaban Azarías, Régula, Paco el Bajo, con sus trajes raídos y sus pantalones tobilleros. Echaron la manta gorda al suelo y sacaron la morcilla patatera y el pan de hogaza. «Mirad, eso es un AVE», decía uno de ellos. Y a la concurrencia se le daban los ojos la vuelta de admiración. Aquella mañana, el actor placentino Chema Trujillo tiró de humor para resumir el estado de la cuestión. «En Extremadura, el tren tiene tres velocidades: lento, lentísimo y parado».

En su ánimo por llamar la atención sobre un problema más bien desconocido fuera de la comunidad autónoma, 'Milana Bonita' le ha cambiado la letra al himno regional. En el oficial, la letra dice así: 'Nuestras voces se alzan / Nuestros cielos se llenan / De banderas / De banderas / Verdes, blancas, negras'. En la versión apócrifa, que canta la placentina Kirby Navarro, 'Nuestras voces se alzan / Nuestro trenes no llegan / Se averían / Se estropean / Y algunos se queman'.

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