«La salida de la crisis ha dejado un enorme agujero social que hay que cubrir»

Ignacio Sánchez Amor en Mérida, ciudad en la que reside. /Brígido
Ignacio Sánchez Amor en Mérida, ciudad en la que reside. / Brígido

Como representante extremeño en la Eurocámara espera llevar a primera fila temas como la PAC, el tabaco y la despoblación

Juan Soriano
JUAN SORIANO

Ignacio Sánchez Amor ha pasado por todos los estamentos de la política. Nacido en Cáceres en 1960, pero oriundo de Jaraíz de la Vera, estudió Derecho en la Universidad Complutense de Madrid y se especializó en el Centro de Estudios Constitucionales. Tras obtener la plaza de letrado en la Junta de Extremadura, a finales de los 80 formó parte del gabinete de Enrique Mújica, entonces ministro de Justicia. Después ocupó varios cargos en el Gobierno regional, hasta llegar a la vicepresidencia entre 2004 y 2007. Su siguiente parada fue en la Asamblea, como portavoz socialista, tras lo que pasó al Congreso. El pasado año fue nombrado secretario de Estado de Política Territorial en el Gobierno dePedro Sánchez, y ahora ha obtenido escaño como europarlamentario dentro de la candidatura del PSOE.

–¿Qué espera aportar en el Parlamento Europeo?

–En primer lugar, recuperar una situación que no hemos tenido en los últimos cinco años, que era un parlamentario europeo directamente vinculado con la región. No vamos allí solo a cuidar los intereses de nuestra región de origen, y los compañeros han cuidado los intereses de Extremadura. Pero creo que es más adecuado que Extremadura tenga una representación en el Grupo Socialista en el Parlamento Europeo. Hay que cuidar de una manera transversal de los intereses de la comunidad: PAC, hasta que esté negociada; temas específicos como el camalote, el tabaco, relacionados con la agricultura; pero también la despoblación, digitalización, empleo...

–¿Cree que los extremeños se dan cuenta de la importancia que tiene la política europea?

–Creo que ha subido mucho y que tiene que subir más. Ha habido más participación en general en Europa, y creo que tiene que ver con una circunstancia nueva, la entrada masiva de partidos y proyectos que son antieuropeos. Eso refuerza un poco la importancia del proyecto europeo y ha conducido a más gente a votar. Allí no se va a construir Europa, aunque es verdad que vamos a tener más de un 20% de miembros que son antieuropeos y por tanto hay que defender el proyecto. Pero ese no puede ser el objetivo. Muchas veces la izquierda europea ha caído en la trampa de, al defender el proyecto, postergar la reivindicación de políticas de izquierda. La salida de la crisis y el manejo de la crisis por parte de la Unión Europea tiene mucho que ver con que no hubiera una izquierda nítida en las instituciones europeas y todo se confiara a una especie de denominador común económico, que al final conduce a que la gente se haya enfadado mucho. Creo que estamos en condiciones de recuperar el afecto de la gente, y la única manera de hacerlo es reforzar el pilar social que tiene la Unión Europea. Europa no puede ser solo un ámbito donde se muevan con libertad los capitales, sino también donde el interés por los trabajadores y las personas que tienen dificultades se acentúe mucho.

«Europa no puede ser solo un ámbito donde se muevan con libertad los capitales» Proyecto europeo

–¿Cree que es lo que ha pasado con el 'brexit', que se ha centrado la estrategia en mantener la unión y no en analizar por qué hay países descontentos?

–Sí. El 'brexit' ha sido un gran enredo que ha mantenido ocupada a la Unión Europea demasiado tiempo. Había una decisión británica, que hay que respetar, hay que negociar un acuerdo de salida y un acuerdo de relaciones posteriores. No puede ser que sigamos todavía con los enredos que estamos viendo. Es agotador, es malo para Europa. Y Europa hace muy bien en mantener la posición que ha mantenido su negociador, el Consejo y la Comisión. Este es el acuerdo, fírmenlo o no, pero no podemos perder otro año obsesivamente con el 'brexit'. Que los británicos hagan lo que tengan que hacer, pero la UE no puede seguir estancada en este pantano. Hay nuevos desafíos. La actitud de Estados Unidos nos coloca es una situación en la que hay que plantearse asuntos como la defensa, y la salida de la crisis ha dejado un enorme agujero social que hay que cubrir.

–El mejor dato del PSOE en las elecciones europeas lo logró en Extremadura con el 46% de los votos. ¿Cómo lo valora?

–Creo que ha tirado mucho el voto local y autonómico. El excelente resultado de Guillermo Fernández Vara en las autonómicas ha producido un efecto arrastre. Creo que es un voto a la marca, al apoyo a Fernández Vara. Ese 46% supone volver a poner a la agenda europea en una posición excelente dentro de mi partido y de la delegación española.

–¿Esperaba el PSOE la mayoría absoluta en las autonómicas?

–Bueno, había esa sensación de que podíamos estar cerca. Guillermo ofrece mucha seguridad. Ha enfocado la campaña muy bien, ofreciendo seguridad. Es una persona a la que todos los extremeños conocen, saben cómo ha gobernado, y creo que supone un premio a cómo se ha gobernado en un momento de dificultad y un aval sobre cómo conducir la región fuera de la crisis y volver a ponerla en una situación de competitividad. Y creo también que hay un cierto cansancio de la inestabilidad. Todas las promesas que traían los nuevos partidos se han deshecho y la gente quiere estabilidad. Guillermo ofrece seguridad y estabilidad, lo que creo que permitirá cuatro años de desarrollo rápido, si además coincidimos con un gobierno socialista en Madrid.

«En Europa se tratan cuestiones como la PAC, el camalote, la despoblación, el empleo» Asuntos extremeños

–También fue durante años secretario general del PSOE de Mérida. ¿Cómo valora la mayoría obtenida por Rodríguez Osuna en un Ayuntamiento con cinco grupos?

–Es un enorme éxito, también con un componente personal de Antonio Rodríguez Osuna, que ha sido un alcalde con una visión muy clara de lo que quiere para la ciudad, con un perfil de cercanía a la gente y con una necesidad de contar con una mayoría para hacer cosas. Siempre se ha quejado de que no podía hacer presupuestos, y a pesar de eso ha sacado muchas cosas adelante. Una mayoría absoluta, con una Junta en manos del PSOE y un gobierno socialista en Madrid, permitirá a Mérida dar el salto que estaba necesitando tras los años de la crisis.

Crisis catalana

–Como secretario de Estado de Política Territorial, su gran reto ha sido hacer frente a la crisis separatista en Cataluña. ¿Hay esperanza de que se solucione?

–Creo que la situación está menos tensa. Y hay una cierta sensación de que el camino que emprendimos, que al principio se prestó a muchas críticas, ha ayudado a rebajar la tensión. Con Cataluña no puede funcionar solo la política del palo y tentetieso, como pretende la derecha.

–¿Qué espera del juicio del 'procés' en el Supremo?

–Seguramente supondrá algún grado de tensión cuando se produzca la sentencia, pero lo que hemos vivido en el Gobierno y en el país era que cada aniversario y cada fecha importante iba a provocar una gran movilización. Y no fue así en el 11 de septiembre, ni en el aniversario de los plenos del Parlament que dieron lugar a las leyes de desconexión, ni fue así en el aniversario del 1 de octubre. Con la sentencia habrá declaraciones, pero creo que la tendencia es que el asunto se va conduciendo hacia moldes de normalidad.

«Tensionar más no va a conducir más que a ayudar a los quese sitúan en los extremos»

Suceder a Vara

En 2021 terminará el mandato de Guillermo Fernández Vara como secretario general del PSOE extremeño. Además, según la legislación vigente, no podrá optar a ser presidente de la Junta en 2023. Sánchez Amor ya sonó para sustituir a Rodríguez Ibarra en 2006.

–¿Cómo ve el proceso de sucesión de Fernández Vara?

–Ese proceso no ha empezado, afortunadamente. Guillermo tiene una mayoría absoluta, va a gobernar con mucha tranquilidad, y espero que eso le ayude a encauzar esa sustitución, porque si no me equivoco es su última legislatura. Hay una enorme cantidad de gente preparada, es una de las ventajas que tiene ser un partido de gobierno. No preveo mayores dificultades.

–Su nombre sonó en 2006 como sucesor de Rodríguez Ibarra. ¿Cómo recuerda aquel proceso?

–No, mi nombre sonó porque era vicepresidente, pero no había ninguna hipótesis. Parecía claro que en aquel momento la opción de Juan Carlos y del partido era Guillermo. Lo que pasa es que una foto solo con él no cuadraba mucho, y entonces aparecimos María Antonia Trujillo y yo. Pero solo porque estaba en esa posición, nada más.

–¿Y se lo plantearía en 2021?

–¿Yo? He estado donde me ha dicho mi partido siempre. Fui al Congreso, ahora al Parlamento Europeo, y espero cumplir con mis obligaciones. No tengo ninguna pretensión. Por supuesto que no desprecio la política extremeña, me lo he pasado aquí francamente bien viendo crecer a esta región y aprendiendo mucho de Juan Carlos y de Guillermo. Pero no me lo planteo. Esté donde esté, apoyaré los procesos. Ese es uno de los patrimonios que ha dejado en el partido Francisco Fuentes, esa sensación de que los congresos se acaban.