La energía que ha producido Almaraz daría para abastecer España entera 7 años

La sala de control, en 1982. /HOY
La sala de control, en 1982. / HOY

Hace 50 años de la primera noticia sobre la central, que esta semana ha solicitado su prórroga

ANTONIO ARMERO CÁCERES.

En septiembre de 1980, cuando en la televisión solo existían la primera y la segunda cadena y los cines de Badajoz proyectaban películas de Tarzán, el presidente de la Diputación Provincial de Cáceres, Jaime Velázquez, decía de forma solemne: «Si los promotores de la central no nos dan una respuesta clara y un plazo concreto para la aplicación del canon de energía a la provincia de Cáceres -una compensación económica por albergar una instalación de riesgo- dimitiré como presidente». No quedó ahí el asunto. Al mes siguiente, amenazó con encerrarse en la sede de la Diputación si la nuclear empezaba a funcionar. Y dos años y dos días más tarde, la Junta de Extremadura (la preautonómica, presidida por Manuel Bermejo, de UCD) exigió por escrito al Estado que no autorizara la puesta en marcha de la planta. Esta semana, los propietarios de la central, Iberdrola, Endesa y Naturgy, han solicitado la prórroga de la vida útil de Almaraz, a punto de caducar, y mucha gente ha respirado con alivio. También la Diputación, la Junta, ayuntamientos cercanos y miles de vecinos, que en estas casi cuatro décadas se han dado cuenta del impacto económico de la planta. El 31 de marzo no ha sido la fecha que anunciaba su punto y final, sino la que ha puesto un punto y seguido.

Eso sí, un final irrenunciable: 2028. Ese año se apagará una instalación que este verano cumplirá medio siglo de presencia en la sociedad extremeña.

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El rumor se confirma

En concreto, la primera vez que la planta apareció en la esfera pública regional fue el 3 de agosto de 1969, en la página dos del HOY. El titular no se andaba por las ramas. «En Cáceres se montará una central nuclear». El periodista Fernando García Morales detallaba en su información que la noticia le había llegado en forma de rumor escuchado en la calle, y que para confirmarla, se presentó en el despacho de Fernando Gutiérrez Martín, delegado de Industria. Primera pregunta: «¿Es cierta la noticia?». Respuesta: «Sí, en efecto». Debajo de la información había un anuncio del Seat 850 Coupé, elegido coche del año, «una máquina perfecta» con sus 52 caballos de potencia, que costaba 75.900 pesetas (456,17 euros). Y en la portada destacaban dos informaciones: Pablo VI regresa a Roma tras su visita a África, y Richard Nixon viaja a Bucarest para reunirse con Nicolai Ceaucescu.

Transporte de uno de los nuevos generadores –de 21 metros de largo–, en junio de 1996.
Transporte de uno de los nuevos generadores –de 21 metros de largo–, en junio de 1996.

El reactor llegó desde Sevilla procedente de Rotterdam en noviembre de 1974. Un camión hizo antes un viaje de prueba

En el medio siglo que ha transcurrido desde entonces hasta se ha ido formando el álbum de los recuerdos de la central, al que no le falta de nada. Hay sabotajes, huelgas, accidentes, visitas ilustres y cifras de récord. Desde su puesta en marcha -la unidad uno empezó a operar comercialmente el 1 de septiembre de 1983 y diez meses después lo hizo la dos-, la planta ha producido 532.967 millones de kilovatios hora, lo que equivale al gasto anual de 131 millones de hogares. O lo que es lo mismo, el consumo de España entera durante siete años seguidos.

De hecho, es la instalación que más ha aportado al sistema eléctrico nacional a lo largo de la historia, y a día de hoy genera el seis por ciento de la energía que se produce en España. Según especifica la propia instalación, genera más de ochocientos empleos directos , y otros 2.100 entre indirectos e inducidos.

Desde que abrió en 1983 hasta hoy se han hecho 50 recargas, y en cada una de ellas se contrata a 1.200 personas, según la central

Para las recargas -una al año, y cada tres ejercicios se hacen dos- se contratan 1.200 personas de setenta empresas. Desde que empezó a funcionar se han hecho 50 recargas (26 en la unidad uno y 24 en la dos). «La planta aporta más de 270 millones de euros anuales entre impuestos, tasas y cánones», afirma Aniceto González, responsable de relaciones institucionales y portavoz de la planta.

50 años de historia en 10 noticias

La historia de la central nuclear puede seguirse a través de las informaciones que ha ido dando HOY, a partir de la primera de ellas, publicada hace casi medio siglo. Son miles las noticias. Desde las que recogen las reticencias de la población y de la clase política entre la segunda mitad de los años setenta y la primera de los ochenta (ahora es al contrario), hasta las dudas sobre la fecha de cierre de la planta, que ya surgieron hace dos décadas.

El día a día actual de la instalación es una balsa de aceite si se compara con el de los años previos a su puesta en funcionamiento. Su construcción fue autorizada oficialmente en julio de 1973, y según recogía el BOE, se suscribió una garantía de 700 millones de pesetas (4,2 millones de euros) ante posibles daños nucleares. Justo un año después, en julio de 1974, un camión gigante atravesó Extremadura, haciendo el viaje de prueba para cuando hubiera que transportar el reactor. El HOY definía al vehículo como «un monstruo mecánico», y detallaba que tenía 248 ruedas, 34 ejes y 1.500 caballos de potencia.

«Recorre cinco kilómetros a la hora -concretaba la información- cuando se trata de terreno llano, consume veinte litros de gasoil cuando sube cuestas y tardará 40 días en recorrer los 340 kilómetros entre Sevilla y Almaraz».

Al puerto de la capital andaluza llegó en noviembre de ese año el reactor, procedente de Rotterdam (Holanda), adonde lo habían enviado casi un mes y medio antes desde la fábrica que Westinghouse, el fabricante, tenía en Estados Unidos. En febrero de 1975, este diario ya daba cuenta de la inquietud vecinal que había en la zona, debida principalmente al desconocimiento sobre lo que era una central nuclear y sus riesgos asociados. «El pueblo pide garantías», recogía una portada de marzo de ese año.

Aquello fue solo el inicio de la contestación social contra el proyecto, que en abril de 1975 tuvo una víctima mortal en un accidente laboral. Luciano Bernabé Trujillo, 42 años, casado, padre de cinco hijos, capataz de la empresa Entrecanales y Távora, murió tras desprenderse una viga que le golpeó la cabeza.

Activistas de Greenpeace, en la central, en mayo del año 2007. Uno de ellos sobrevoló las inmediaciones de la planta en parapente.
Activistas de Greenpeace, en la central, en mayo del año 2007. Uno de ellos sobrevoló las inmediaciones de la planta en parapente.

El 9 de febrero de 1979, este diario recogía un comunicado en el que Sevillana de Electricidad -promotora de la planta junto a Hidroeléctrica Española y Unión Eléctrica- explicaba que «en Almaraz se ha recibido el combustible de su primera unidad, cuya puesta en servicio se ha demorado hasta la segunda mitad de 1979 a causa, sobre todo, de las dificultades laborales de los subcontratistas».

Ese año ya había manifestaciones antinucleares a las puertas de la instalación a medio construir. El proyecto tenía en contra no solo a la Diputación Provincial de Cáceres o la Junta preautonómica, sino también a la mayoría de los ayuntamientos de la zona.

La visita de Calvo Sotelo

La inauguración de la central el 30 de marzo de 1981 por Leopoldo Calvo Sotelo, que apenas llevaba un mes como presidente del Gobierno tras el frustrado golpe de Estado de Tejero, no acabó con la oposición social. En 1982, tres mil personas se manifestaban ante ella pidiendo su paralización, y en el ayuntamiento de Malpartida de Cáceres se encerraron a algunos nombres relevantes de la época: el pintor Juan Carrillo, el político Pedro Cañada, el escritor Víctor Chamorro o el inclasificable Diego Bardón.

Hasta mediados de los ochenta no logró la planta cierta paz social. Continuaban las voces contrarias, pero bajó la conflictividad. Y la hemeroteca demuestra que algunas quejas que pudieran parecer de ahora, en realidad son antiguas. Por ejemplo, la preocupación de las autoridades portuguesas, que ya llamaban la atención sobre el riesgo de la nuclear en el año 1987.

La energía que ha producido hasta ahora daría para abastecer a España entera durante siete años

En los últimos meses, en cambio, las protestas que han tenido como protagonista Almaraz han sido en su mayoría de signo contrario, es decir, de los vecinos de la zona, agrupados en la Plataforma Ciudadana Vida, para reclamar la continuidad de la planta nuclear, al menos hasta que se disponga de un plan alternativo para que su cierre no suponga un declive económico de Campo Arañuelo.

También su continuidad se ha convertido en objeto de controversia política, hasta el punto de que el presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, sugería este semana que había ligado su futuro político a la prórroga de Almaraz, una declaración a la que no han dado demasiado crédito desde la oposición, sobre todo desde el PP, muy beligerante en la defensa de la continuidad de la central, desde la que se viene hablando desde finales del pasado siglo.

Una de las estructuras, en construcción, en marzo del año 1975.
Una de las estructuras, en construcción, en marzo del año 1975.

«Almaraz completará su vida técnica a partir del año 2021», anticipaba HOY en octubre de 1999. Y al año siguiente, en junio, recogía en portada que el Estado renovaba el permiso de explotación por diez años más. El 8 de junio de 2010, esa autorización se prorrogó por otra década, y ese permiso es el que rige a día de hoy.

Ahora, los dueños de la industria han acordado que la planta siga funcionando hasta el año 2028 (el 31 de octubre, y el 1 de noviembre de 2027 la primera unidad). Si el Consejo de Seguridad Nuclear da su visto bueno, como es previsible, se habrá firmado un punto y seguido en la historia de la planta. Será, si nada cambia, el último punto.

Visita de autoridades a la planta en obras, en marzo de 1975.
Visita de autoridades a la planta en obras, en marzo de 1975.