Tercera ronda

Nadal alecciona al 'demonio'

Rafa Nadal celebra su triunfo ante De Miñaur./Reuters
Rafa Nadal celebra su triunfo ante De Miñaur. / Reuters

El australiano Alex de Miñaur, aún sin hacer, no pone en apuros al balear, que ya pisa los octavos sin haberse dejado todavía ni un set

ENRIC GARDINERMadrid

Que Rafael Nadal ganara con 16 años a todo un exnúmero uno del mundo como Carlos Moyá en 2003 fue una rareza. Una explosión de campeón y la primera muestra de que algo muy grande estaba por venir. Que un año más tarde venciera a Andy Roddick en la final de la Copa Davis fue la confirmación de que lo de aquel chico de ya 18 años no era normal. Pero esas historias ya no ocurren hoy en día, por eso, cuando una futura estrella, una promesa en ciernes como Alex de Miñaur encara a Nadal, número dos del mundo, en un Grand Slam, la norma habitual es que el campeón de 17 grandes lo despache. Ocurrió en Wimbledon, donde Nadal pasó por encima en tres parciales, y la historia se repitió este viernes (6-1, 6-2 y 6-4), cuando el balear le enseñó al australiano la diferencia entre prometer y estar consagrado.

A De Miñaur le rebosa la juventud, se le nota en la cara de niño, en la musculatura aún a medio hacer y en el carácter ambicioso, pero prudente. Nadal era todo lo contrario en la pista. Serio, convertido en un hombre desde hace mucho y con el respeto suficiente como para tratar al australiano de tú a tú, pese a los trece años que les separan en el tiempo.

Al 'demonio' -así le llaman a De Miñaur-, sin embargo, le faltan las alas para volar. El balear le acribilló en el cemento. Le infligió 37 ganadores, casi el doble de los que hizo De Miñaur y le castigó con la brillantez al servicio, atrapando el 82 % de los puntos con su primer saque.

El joven De Miñaur, de origen español, buscaba ayuda en la grada, donde al lado de su entrenador de toda la vida, el español Adolfo Gutiérrez, se sentaba Lleyton Hewitt, con cara de saber por lo que estaba pasando su pupilo.

No en vano, pese a que Hewitt derrotó dos veces a Nadal en Australia (2004 y 2005), el 'aussie' cerró su carrera con seis derrotas seguidas ante el balear. No le sorprendió, por lo tanto, el ciclón que vio sobre la pista.

En el segundo partido de noche en este torneo para Nadal, el español subió otro punto en comparación a las rondas anteriores. Maduró el juego, se tomó con calma los arreones esporádicos de De Miñaur y aprovechó las carencias físicas y el aún tímido servicio del joven de Sídney para bajarle a la tierra.

Quizás algún día las tornas se cambien, pero hasta entonces, a este 'demonio' aún le quedará un tiempo largo de cocción.

El rival de Nadal en octavos de final será Tomas Berdych, con el que su último enfrentamiento sobre cemento fue en estas mismas pistas en 2015, con victoria para el checo.

Bautista frena a Khachanov

Poco antes que Nadal, Roberto Bautista certificó su presencia en octavos de final al vencer en tres sets a Karen Khachanov sin notar el desgaste de haberse ido hasta los cinco sets en las dos primeras rondas.

Sin embargo, Fernando Verdasco, que tuvo ante Marin Cilic dos bolas de partido en el cuarto set, que se resolvió en el 'tie-break', fue finalmente eliminado por el croata, que despidió al jugador madrileño en cinco sets.

 

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