San Jorge pierde su histórica tienda de recuerdos después de 49 años

Ana Belén Garrido / LORENZO CORDERO

Se cumple la diligencia judicial que devuelve el local al Ayuntamiento y que formará parte de la cafetería Jardín de Ulloa

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZCáceres

La tienda de recuerdos y vituallas de San Jorge ya es, oficialmente, historia. El Ayuntamiento de Cáceres ha recuperado este lunes por orden judicial este pequeño local (en realidad dos, que funcionaban de forma conjunta) de apenas 20 metros que durante 49 años explotó la misma familia. Después de cuatro de litigios, el pasado 5 de septiembre una diligencia del juzgado número 5 de Cáceres ponía fecha y hora (hoy a las 11 de la mañana) para que funcionarios judiciales y la Policía Local desalojaran este espacio, algo que se produjo con puntualidad y de manera pacífica. No faltaron, sin embargo, los momentos de pesadumbre y lágrimas por parte de Ana Belén Garrido, la hija que ha estado estos últimos años al frente de este negocio. «Me da mucha pena, mi madre nos ha criado debajo del mostrador, es mi casa».

Un pequeño grupo de amigos y conocidos estuvo apoyándola junto a su tienda, un lugar en el que se agolparon medios de comunicación, y varios agentes de Policía Local de paisano. En el interior, junto a su abogado Antonio Rubio, firmó el acta que llevaron los dos agentes de la comitiva judicial del departamento de embargos y lanzamientos.

Lo único que quedaba en el local eran dos enormes carteles manuscritos que han estado a la vista del público en los últimos días y en los que de forma literaria y satírica se reflejaba su visión sobre los hechos que le han dejado en la calle, «en el paro», como ella misma indica. Eso y una particular invitación: un sobre de chorizo clavado a la pared. «Este aperitivo corre de mi cuenta para que vayáis abriendo boca para la celebración». Todos los artículos y recuerdos ya estaban fuera. «He dado servicio hasta el domingo a las seis de la tarde y he estado sacando cosas hasta las tres de la mañana», explicaba.

Garrido, de 44 años, ha llevado las riendas de este negocio oficialmente desde 2006, cuando su madre, Jacinta González, logró la subrogación del contrato de alquiler de los dos locales de San Jorge a favor de su hija. En 1969 esta mujer que hoy tiene 82 años se instaló en estos espacios, en donde elaboraba y vendía los famosos gorros de montehermoseña.

Proceso

El desahucio que ha tenido lugar es el punto y final a un proceso que se inició en 2014, cuando Garrido presentó un escrito en el Juzgado de lo Contencioso Administrativo de Cáceres en el que solicitaba que se anulara la decisión de la corporación municipal para que abandonara el local. En noviembre de 2013, tras un concurso público, el Ayuntamiento firmó con la fundación Mercedes Calles un contrato de alquiler de seis locales en los que se instaló la cafetería Jardín de Ulloa. Se establecía que en diciembre de 2015 se podrían incorporar los otros dos locales de la tienda de Ana Belén Garrido. El contrato entre Ayuntamiento y Fundación fijaba un canon anual de 8.600 euros, que se incrementarían en otros 8.000 euros cuando se ampliara la cafetería, abierta desde enero de 2015.

Por tanto, la resistencia numantina de Ana Belén Garrido a ser desalojada le ha granjeado cerca de cuatro años más de actividad comercial. Ella pagaba 100 euros mensuales por la utilización del local, una cantidad que, según había reconocido en otras ocasiones, no le hubiera importado que hubiera sido revisada.

El desalojo del local culminó con el cambio oficial de cerradura, por parte de dos operarios del Ayuntamiento.

Con todos los trámites hechos, Ana Belén recibió el abrazo y los aplausos de la veintena de personas que fueron a apoyarla. «No esperaba tanta solidaridad de la gente», reconocía Ana Belén Garrido. Ningún representante de ninguno de los cuatro grupos políticos que forman parte del Consistorio estuvo presente en ese desahucio, como subrayaron algunos de los manifestantes.

El letrado Antonio Rubio cuestionó la capacidad moral de los representantes municipales y aseguró que no se había dado alternativa a su cliente. Sugirió que las acciones judiciales pueden continuar, aunque prefirió no dar pistas sobres sus acciones. De momento, tras perder en varias instancias judiciales en su litigio con el Ayuntamiento, permanece a la espera del recurso presentado ante el Tribunal Supremo.

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