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La Junta extrema el celo en el control arqueológico de la Ronda Sureste

Vista de terrenos por donde discurrirá la Ronda Sureste, por la Montaña y el entorno de la Ribera del Marco, hasta la Charca Musia. :: l.c.
Vista de terrenos por donde discurrirá la Ronda Sureste, por la Montaña y el entorno de la Ribera del Marco, hasta la Charca Musia. :: l.c.
  • Patrimonio exigirá una vigilancia «permanente y a pie de obra», aunque las prospecciones iniciales no han detectado ningún yacimiento

Aunque los propios sondeos sobre el terreno han dado resultado negativo y no revelan la presencia de ningún yacimiento arqueológico, la Junta de Extremadura extremará las medidas de control en las futuras obras de construcción de la Ronda Sureste porque discurrirá por las afueras de la ciudad en tramos sensibles en materia de vestigios históricos, en torno a la Ribera del Marco. Así, en el propio proyecto técnico se recogen las exigencias dictadas por la Dirección General de Patrimonio, que incluyen «un control arqueológico permanente, a pie de obra».

La Ronda Sureste cuenta ya con proyecto técnico y la Junta de Extremadura prevé licitar las obras el próximo mes de abril. En los presupuestos regionales de 2017 hay dos millones de euros. El resto, hasta 32,1 millones, se distribuye en las siguientes anualidades hasta 2020. De momento, se construirá un primer tramo, entre la carretea de Trujillo y la Charca Musia, 3,8 kilómetros. Pero antes de comenzar las obras, de acuerdo a lo que marca la legislación autonómica, la Junta recoge en el informe realizado por los técnicos de la Dirección General de Patrimonio las exigencias en materia de protección. El informe es favorable.

La normativa sobre protección arqueológica ha saltado a al actualidad en las últimas semanas en Cáceres por la aparición de restos en una parcela lindante con la Ronda de San Francisco y la Ribera del Marco, donde se levantará un residencial. Como se recordará, en principio el informe de excavación apuntó que se trataba de un canal de agua de la época romana, pero después los técnicos de Patrimonio lo descartaron y datan esa canalización en una amplia franja temporal, entre los siglos XVII y XIX. Aunque se pueden tapar, la Junta establece la conservación de algún tramo a la vista de del público. Ha autorizado el inicio efectivo de las obras del residencial, pero obliga a un seguimiento permanente de las mismas. Está pendiente de un informe que dirá «si procede imponer sanciones por las actuaciones iniciales realizadas sin control arqueológico, a pesar de que la parcela se localiza en una zona de afección arqueológica», según indicó la Junta.

El Gobierno municipal entiende que el estudio arqueológico previo sí es exigible para comenzar la construcción efectiva y el proyecto de ejecución, pero no para el desbroce y nivelación del terreno, que fue el fin de la licencia concedida en agosto pasado, sin autorizar en ningún momento excavar bajo la rasante, según destaca el Gobierno local. Sin embargo, el PSOE insiste en que sí debería haberse exigido a la empresa el sondeo arqueológico desde el principio porque la nivelación puede llevar a mover tierra y excavar. En este sentido cabe señalar que el Plan de Urbanismo diferencia distintos tipos de medidas de protección en función de si se trata de 'reserva arqueológica', 'zona arqueológica' o 'áreas de vigilancia arqueológica'. Las dos primeras se refieren a puntos donde hay yacimientos y elementos identificados (como las cuevas del Conejar o de Maltravieso, por ejemplo, entre un listado de 225) y la tercera a áreas del entorno, como la parcela de San Francisco donde se construye el residencial o los terrenos de la futura Ronda Sureste.

Control

Pero la Junta extrema el control para su Ronda Sureste y aunque en el informe arqueológico hecho para el proyecto técnico, con una prospección superficial, se indica que no han aparecido yacimientos, se fija una serie de medidas. Se ha detectado «sólo la presencia de diversos hallazgos de materiales aislados», según el informe, en el que se añade que existen «numerosos yacimientos próximos y se tiene conocimiento de la localización de varias vías o calzadas». Por ello se exige que durante la ejecución de las obras haya un control «de todos los movimiento de tierra en cotas bajo rasante natural».

«El control arqueológico será permanente y a pie de obra y se hará extensivo a todas las obras de construcción, desbroces iniciales, instalaciones auxiliares, líneas eléctricas asociadas, destoconados, replantes, zonas de acopios, caminos de tránsito y todas aquellas otras actuaciones que derivadas de la obra generen los citados movimientos de tierra en cotas bajo rasante». En caso de encontrarse restos arqueológicos, «se procederá a la paralización inmediata de las obras en la zona de afección». Después Patrimonio analizará los restos y decidirá si pueden continuar las obras y si hay que conservar los vestigios y de qué manera.