La presión para alcanzar la igualdad de género recae más en las chicas

Las chicas transgreden más los roles de género./FAD
Las chicas transgreden más los roles de género. / FAD

Las mujeres entre 15 y 29 años consideran que la vía para cerrar la brecha es el esfuerzo individual y rechazan medidas como la discriminación positiva

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

Ante la pregunta: «¿Te consideras feminista?» un 49,8% de los jóvenes de ambos sexos respondieron que sí y otro 40,6% que no. El resto no contestó. La pregunta no definía el «feminismo» y su acepción dependía del imaginario de cada encuestado en el Barómetro Juventud y Género de 2019, realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la Fundación Ayuda contra la Drogadicción (FAD). ¿Feminismo entendido como igualdad, como activismo, como antítesis del machismo? «Aunque no se ha definido el término en las preguntas, no se puede inferir que quien no es feminista sea machista», asegura Eulalia Alemany, directora técnica de la FAD. «El ser feminista está en el imaginario social. Cada vez más personas se posicionan a favor».

En efecto, comparado con las respuestas obtenidas hace dos años, en la primera edición de la encuesta, la cantidad de jóvenes que se considera «feminista» ha aumentado más de 14 puntos. Dentro de esos porcentajes, incluirse a sí mismo dentro del movimiento social por la igualdad de la mujer varía según el género. Las mujeres entre 15 y 29 años que se afirman como tales es del 62 % y un 37% entre los hombres de esas edades, en una muestra de más de 1.200 individuos. Entre las que reniegan de esa clasificación un 30,5 % de ellas y un 50,7% de ellos. «Existen posiciones muy polarizadas en torno a la idea del feminismo y de la lucha por la igualdad. El doble de chicas que de chicos se define como feminista».

Masculino y femenino

Más allá del dato puro, inquieta la conducta y la forma como se espera alcanzar la igualdad. Hay una forma dicotómica de percibir la masculinidad y la feminidad entre los jóvenes. «Son como cajones estancos», visualiza Alemany. «Los hombres son de una manera y las mujeres de otra». Y en esa lucha por la igualdad, «a las mujeres se les asigna cada vez más atributos masculinos, lo que no ocurre a la inversa con los chicos, cuya masculinidad es más estereotipada, rígida. Mientas las chicas se sitúan en la transgresión de los roles de género, ellos se identifican con los roles más tradicionales». Así, a las chicas se les identifica más con rasgos como «trabajadora, prudente, inteligente» y a los chicos con «dinámicos, trabajadores y emprendedores». En la percepción mostrada por los jóvenes, cerrar la brecha de género implica que ellas sean cada vez más como ellos, en vez de «feminizar» al hombre.

Hay, por tanto, una «presión mayor para ellas en todo», afirma el barómetro, realizado en colaboración con el Banco Santander y Telefónica. «Se percibe una gran presión de las chicas para acceder exitosamente a contextos que tradicionalmente han estado ligados a la masculinidad». Esa presión no es sólo exterior ni social. Es personal. Las jóvenes han interiorizado que la igualdad debe alcanzarse por el esfuerzo personal y la meritocracia. «Hay una tendencia mayoritaria a rehuir medidas de discriminación positiva. Se cree que la construcción de la igualdad debe realizarse desde el quehacer y el esfuerzo propio», resalta el informe. «Hay que profundizar más en el rechazo a medidas externas como la discriminación positiva», sentencia Alemany. «El esfuerzo individual de las mujeres ignora los problemas estructurales, que los hay. Hay que ver qué entienden por discriminación positiva y meritocracia».

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Amor de pareja

En cuanto a las relaciones de pareja, hay actitudes que en general comparten, con diferencias entre ellos y ellas. Por ejemplo, el 73 % de ellas considera que el «espacio propio» es imprescindible, por 55% de ellos. La entrega absoluta a la pareja también está más enraizada en ellos, con 35,9 %, algo que sólo comparte la cuarta parte de las chicas, una diferencia similar a la que surge cuando se les pregunta si los celos son «pruebas de amor» (25% de los chicos responden que sí y un 13,8% de mujeres que no). O cuando dicen que es «normal» mirar el móvil de la pareja si piensa que le está engañando (14% de ellas y 16% de ellos piensan que sí) o ponerse a ropa que le gusta a tu pareja para evitar «conflictos»: 6% está de acuerdo entre las chicas y 14% entre ellos. Aunque algunas de estas cifras ha aumentado casi cinco puntos entre los chicos con respecto a 2017, sigue siendo una minoría de jóvenes la que apoya este tipo de «pautas de control». Cada vez más, por el contrario, las chicas perciben menos «normales» las prácticas de coacción.

Una gran mayoría, que alcanza el 90% de los jóvenes de ambos sexos, se imagina un futuro con pareja e hijos. Un sueño que choca con la realidad laboral. El 74% de las chicas considera que «no hay que tener hijos si no se tienen recursos para mantenerlos», por un 66% de los hombres. La discriminación profesional es percibida más por chicas (61%), que la sufren, que por ellos (41,3%) en lo relativo a los salarios y al acceso de puestos de responsabilidad dentro de las empresas.