El símbolo del poder Imperial, a pie de calle en Mérida

Cualquiera que pase por la calle Holguín puede descubrir el nuevo yacimiento arqueológico. :: j. m. romero/
Cualquiera que pase por la calle Holguín puede descubrir el nuevo yacimiento arqueológico. :: j. m. romero

Llaman la atención las dimensiones del edificio, que tenía 748 metros cuadrados de superficie y una longitud de 38 metros Los restos del templo de culto de la calle Holguín ya se pueden visitar

M. ÁNGELES MORCILLOMÉRIDA.

El proyecto del recinto monumental que acoge un templo de culto imperial en la calle Holguín fue, con 132 votos, el elegido por los Mecenas del Consorcio de la Ciudad Monumental para adecuar con la aportación de sus fondos. Lo prefirieron al arreglo de la casa romana de la Alcazaba o a la adecuación de la lavandería de Fernández López.

Ahora, año y medio después, los emeritenses y visitantes a la ciudad pueden disfrutar de este recinto monumental en todo su esplendor. Uno de los hallazgos arqueológicos más relevantes de Augusta Emerita que fue desmantelado, parcialmente, tras su abandono en el siglo V.

Con la apertura al público de este recinto, que integra los restos del templo de Culto Imperial en el urbanismo actual, se recupera uno de los símbolos del poder imperial. Constituyó un monumental edificio de 748 metros cuadrados de superficie y una longitud de 38 metros. Grandioso.

Las columnas originales, de las que se pueden ver réplicas, alcanzaron una altura de 14.25 metros

El recinto religioso en el que se enmarca el templo fue construido en un momento avanzado del mandato de Tiberio, que gobernó entre los años 14 y 37 de nuestra era. Su finalidad: el culto imperial. Un vehículo de propaganda para exaltar el poder del emperador y de su familia a través de la religión oficial romana. Era tan importante a nivel simbólico la creación de este espacio, que para poder construir el recinto en el lugar elegido los romanos no dudaron en derribar cuatro manzanas de viviendas.

Intervención de urgencia

Los restos del solar fueron descubiertos durante una intervención de urgencia a cargo de José María Álvarez Martínez, a principios de los años 80. Durante el año 2003, dentro de un proyecto de investigación en el que participaron varias instituciones, se documentó la secuencia estratigráfica del solar, la relación del templo con la plaza que presidía y se profundizó en el conocimiento de la arquitectura del edificio, visible desde la calle. Esta investigación culminó con la publicación, en 2007, del monográfico 'El Foro provincial de Augusta Emerita. Un conjunto monumental de culto imperial', editado por Pedro Mateos, investigador del CSIC en el Instituto de Arqueología de Mérida.

Con la adecuación que el Consorcio ha realizado en el solar, se recupera para la ciudad este testimonio de la ideología romana clásica.

Las estructuras conservadas forman parte del podio del templo, de más de 3 metros de altura, fabricado con hormigón y sillares de granito y revestido de mármol. Se conserva también el suelo de la plaza que presidía este templo, así como fragmentos de las cornisas y las columnas originales, que alcanzaron una altura de 14.25 metros.

El proyecto de adecuación integral, elaborado por la arquitecta Inocencia García Hidalgo y Emilio Ambrona Fernández-Tejada, museógrafo del Consorcio, contempla la consolidación de estructuras y la reintegración de piezas originales.

Se han adecentado medianeras, renovado el cierre, se ha ampliado el acerado para que los restos se contemplen desde la calle, se ha creado una pasarela para la visión detallada de los vestigios y se ha instalado un espacio interpretativo dedicado al Culto Imperial. Son algunos de los recursos empleados para garantizar la accesibilidad física y cognitiva a este lugar.

En total, 22 trabajadores del Consorcio han trabajado directamente en el proyecto. Concretamente han sido un museógrafo, una arqueóloga, un topógrafo, dos restauradoras, tres dibujantes, un encargado, un capataz, dos oficiales de mantenimiento, seis peones de mantenimiento y cuatro peones de arqueología, además de diversas empresas privadas especializadas.

La museografía se completa con paneles interpretativos, dotados de ilustraciones originales. Esto garantiza la comprensión del edificio en época romana y su evolución posterior.

El Departamento de Conservación ha llevado a cabo un trabajo global en los restos. La intervención comenzó con una limpieza general de las piezas localizadas en el solar, que han recuperado su posición inicial. También se limpiaron con agua a presión controlada los paramentos del podio.

La restauradora del Consorcio Patricia Matamoros ha coordinado los trabajos que garantizan el aislamiento y la protección de las superficies originales de manera previa a la colocación de recrecidos y réplicas. Esto facilita al público la lectura de este impresionante edificio.

El suelo original

El suelo original de la plaza ha sido tratado mediante una limpieza mecánica y química antes de proceder a su consolidación. Se han utilizado refuerzos perimetrales de mortero de cal, ladrillo y terracota machacada que actuaba como solera de las placas de mármol que pavimentaban este espacio.

Estas placas, que se encontraban en algunas zonas muy fisuradas, han sido reintegradas en sus lugares originales. Para ello, se ha utilizado las fotografías de la excavación arqueológica de 2003, lo que garantiza la fidelidad de la correcta reubicación de estos fragmentos antes de su consolidación.

Todos estos trabajos han tenido un coste de 104.620 euros. Algo más de la mitad ha sido financiado por las aportaciones de los mecenas. El resto lo sufragado el Consorcio.

El horario de apertura del recinto para la temporada estival será de 9 a 20.30 horas y se puede contemplar desde la calle en cualquier momento.

La adecuación del templo se ha completado con la iluminación, que facilita poder disfrutar de los detalles del edificio durante los paseos nocturnos por la zona.

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