En 1984 ocurrió lo mismo

En 1984 ocurrió lo mismo

Se repitieron 2.000 exámenes de selectividad porque un profesor demostró que se habían filtrado | Juan Luis Corcobado, el docente que denunció los hechos, recuerda que una compañera vio que las alumnas de un colegio tenían las preguntas

Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

Nada nuevo bajo el sol. No es la primera vez que Extremadura protagoniza un escándalo en selectividad. En 1984 ya ocurrió y fue un caso muy similar. Tuvieron que repetir los exámenes de acceso a la universidad porque los ejercicios se filtraron antes de pruebas.

Entonces afectó a 2.000 alumnos. Algunos tuvieron que repetir todos los exámenes porque un profesor de la Universidad Laboral de Cáceres detectó que las preguntas de varias pruebas, que aún no se habían celebrado, estaban circulando. Decidió registrarlo ante notario y la Universidad anuló el proceso aunque sin explicar cómo se produjo la filtración.

Nunca se supo, al menos oficialmente. La UEx pidió disculpas y anunció la apertura de una comisión de investigación, que llegó a configurarse pero que no publicó su resolución.

HOY, en 1984, sí reveló que las sospechas eran que las pruebas se habían filtrado a uno o varios colegios. Una de las escuelas que se vio cercada por los rumores, el Colegio Sagrado Corazón de Cáceres, respondió. Envió un comunicado en el que negó que conociesen las preguntas y aseguró que sus alumnos también se veían afectados por la anulación.

El profesor que detectó la filtración hace 34 años es Juan Luis Corcobado, que ya está jubilado. Recuerda que esa mañana hacía calor y estaba en su despacho. Una profesora de instituto llegó y le dijo que unas alumnas suyas le habían enseñado un papel con las supuestas preguntas de los exámenes. Las habían logrado a través de las estudiantes de un colegio de monjas.

Corcobado no lo dudo. Cogió el papel, que incluía los ejercicios de pruebas que aún no se habían celebrado, y se fue a un notario para registrarlo. El tribunal comprobó que las preguntas coincidían y decidió repetir el proceso. El docente reconoce que fue duro para los alumnos, pero explica que tiempo después le dieron las gracias porque se estaba cometiendo una injusticia. Lo único que siente es que no se responsabilizase a los causantes. «En cuanto a las 2.000 pesetas que me cobró el notario, aún estoy esperando que algún organismo de la Universidad de Extremadura se dirija a mí solicitándome el número de cuenta bancaria en que pueda efectuar el correspondiente reembolso. Empiezo a pensar que dicha circunstancia nunca se va a producir», dice Corcobado con sorna.

«Me salió peor a la segunda»

Egi Pizarro también recuerda muy bien el escándalo del 84 porque lo sufrió como alumna. No fue como ahora, no se enteraron inmediatamente. «Lo había hecho bien y faltaban dos o tres días para que saliesen las notas cuando nos enteramos que había que repetirlo».

Entonces las comunicaciones no eran las de ahora y los directores de los institutos tuvieron que llamar uno por uno a los alumnos. Los afectados decidieron protestar. El día del examen hicieron una sentada a la puerta del instituto. «El presidente del tribunal salió y dijo que, o entrábamos, o teníamos todos un cero. Agachamos la cabeza y nos examinamos».

«La segunda vez me salió peor», reconoce Egi, aunque su historia tuvo final feliz. Entró en Filología Hispánica y es profesora. Ahora es jefa de estudios en un instituto de Valverde de Leganés y le ha tocado ver sufrir a sus alumnos lo mismo que le pasó a ella.

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