El extremeño sordociego Javier García Pajares hace cumbre en el Mulhacén

Javier García Pajares, tras hacer cumbre en el Mulhacén:: HOY

Era su primera experiencia en montaña, y tras conseguir llegar al pico más alto de la península, ha grabado un vídeo contandosu último reto del año

J. LÓPEZ-LAGO

El extremeño Javier García Pajares, el primer sordociego que recibió una beca Erasmus, y reciente premio Extremeño de HOY, hizo cumbre ayer viernes, a la dos de la tarde en el Mulhacén, el pico más alto de la península con 3.479 metros. Para este extremeño de origen placentino era su primera experiencia en montaña, y tras hacer cumbre reconoció sentirse «eufórico, ilusionado y alegre porque me encantan los desafíos y este ha sido duro porque estaba todo muy helado y hacía viento».

García Pajares ascendió encordado con José Antonio García Regaña, técnico de la ONCE, donde trabaja como psicólogo, y experto en montaña, además de presidente de la Federación Extremeña de Montaña y Escalada. Ambos se conocen desde que Javier era un adolescente, y no era la primera ruta que hacían juntos.

Según explicó García Regaña a este diario, hace unos días que hizo con él una ruta por Hervás y observó que caminaba bien por la montaña. «¿Quieres que estas navidades te regale una ruta al Mulhacén?», le ofreció de repente. A lo que García Pajares asintió encantado.

Antes de acometer la ruta al Mulhacén, Javier recibió unas nociones básicas de progresión en hielo con crampones, y si bien las condiciones de este viernes no eran demasiado favorables por culpa del viento (razón por la que descartaron subir al Veleta), consideró que el Mulhacén podría intentarse. «Estábamos en el refugio, y a las nueve y media de la mañana le dije a Javier que nos íbamos a dar un paseo. Empezamos a subir y cuando llegamos le dije que estábamos en la cumbre», relataba ayer a este diario García Regaña nada más completar con éxito el descenso.

Según García Pajares, «antes de intentarlo, me decían que estaba loco, y ahora que lo he hecho también me dicen que estoy loco. Hay que romper con esto. Yo solo necesito que algunas cosas se adapten a mí, pero con esfuerzo se puede conseguir todo», señaló mientras descansaba de la ruta.

Javier García ya utilizó el argumento del esfuerzo y de la ausencia de límites durante el discurso que realizó al recoger su premio Extremeño de HOY, con el que consiguió conmover a los 1.000 asistentes que acudieron al acto.

En su discurso hizo un alegato a favor de la felicidad y de la lucha a pesar de las dificultades, recordando que solo el trabajo y la ilusión diarias hicieron posible dejar atrás al adolescente que abandonó los estudios cuando perdió la vista y el oído, y se encerró en su habitación tras sufrir acoso por parte de sus compañeros del colegio.

Ahora, con sus estudios universitarios terminados, y tras haber superado numerosos problemas, García Pajares defiende la necesidad de buscar la felicidad hoy, incluso obviando todo lo que pueda interferir en ese objetivo, como el propio deseo de curarse, que quizás nunca llegue, lo que puede producir una gran frustración.

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