La odisea de un viaje en tren: en medio del campo y a cuatro grados

Interior del tren averiado en Navalmoral. En la foto detalle, Elena Piedehierro:: HOY

Pasajeros que se subieron al convoy Badajoz-Madrid la tarde del 1 de enero relatan los momentos de angustia, tensión e impotencia vividos durante 11 horas

Álvaro Rubio
ÁLVARO RUBIOCáceres

17.18 horas de la tarde del 1 de enero. El tren de media distancia con destino a Madrid sale de Badajoz. Lo hace puntual en el primer día del año. También lleno de viajeros que regresan a la capital del país después de pasar la Navidad y la Nochevieja con sus familias. Así comienza un viaje que minutos después se convertiría en una auténtica odisea. Retrasos, paradas interminables, averías, horas sin luz ni calefacción y parados en medio del campo, varios trasbordos y toda una noche sin dormir marcada por la indignación y la impotencia.

Eso es lo que sintieron ayer los pasajeros del convoy Badajoz-Madrid. Sin incidencias habrían llegado a su destino a las once de la noche. Sin embargo, el trayecto duró 11 horas y la mayoría no entró en su casa hasta las cuatro y media de la madrugada.

Es lo que le sucedió a Elena Piedehierro, una joven de 23 años natural de Montijo que trabaja en Madrid en una consultoría de formación. Ella fue una de las extremeñas que vivieron el viaje desde sus inicios. Cogió el tren en Montijo a las 17.39 y en Mérida sufrió una avería. Fue ahí cuando ella y el resto de pasajeros fueron trasbordados a otro convoy que llegó con una hora de retraso a Cáceres. A las ocho de la tarde partió hacia Madrid el tren que tendría que haber salido de la estación cacereña a las 19.09.

En ese punto los viajeros ya pusieron las primeras reclamaciones ante la espera y la falta de respuestas. Los hermanos Javier y Laura Granado fueron dos de ellos. «En la estación de Cáceres por mucho que preguntábamos no nos sabían indicar las causas», explica Javier, ingeniero de Caminos que se dedica al sector ferroviario y trabaja en Madrid desde hace diez años.

Hay que recordar que esa misma mañana en Cáceres el Talgo que hace el recorrido Badajoz-Charmartín (Madrid) desde las 08.45 horas ya había registrado un retraso de 37 minutos debido a otra avería en Mérida. Eso generó crispación entre los viajeros que pidieron explicaciones al trabajador de Renfe que estaba en taquilla y agentes de la Policía Nacional tuvieron que personarse para mantener la calma.

La indignación se apoderó de los pasajeros del primer tren extremeño del año a Madrid y del último de la jornada. Sin embargo, eso solo era el principio. Sobre las 21.20 el tren llegó a la parada de Monfragüe, donde se bajaron los pasajeros con destino a Plasencia para continuar su trayecto en autobús.

Seguidamente, el convoy continúo su marcha y a las 22.05 horas el tren se quedó parado y sin luz en la estación de Navalmoral de la Mata. Ahí fue cuando se empezaron a vivir momentos de mayor tensión y nerviosismo.

Algunos incluso optaron por abandonar el tren y continuar su camino en 'blablacar', como Javier y Laura. «Nos bajamos en Navalmoral. A Extremadura se nos ha dicho muchas veces que somos el furgón de cola de este país; yo siempre fui reacio a creérmelo. Pero el 1 de enero, me lo creí», afirma Javier. Otras dos personas hicieron lo mismo que ellos.

Esa decisión hizo que no tuvieran que enfrentarse a los peores momentos del viaje. A las 22.40, el convoy reanudó la marcha y a las 22.41 se paró de nuevo. «Estuvimos en medio del campo sin luz y calefacción en el tren. Todo sin recibir ningún tipo de información. Hacía mucho frío y en plena oscuridad. Estábamos a cuatro grados. No nos dieron nada, sólo pudimos beber el agua que compartíamos entre unos viajeros y otros», relata Elena.

Fue a partir de ese momento cuando sintieron más tensión e incertidumbre. Bebés llorando y personas mayores muy nerviosas. «Hay gente que ha perdido vuelos y algunos no podían tomarse las medicinas que debían porque pensaban que iban a llegar antes a sus casas», explica Elena.

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Ella asiente con la cabeza cuando Marta García recuerda cómo llegó la ambulancia para atender a una mujer de 62 años que había sufrido una caída. Según detalla la Junta, el centro de Urgencias de Extremadura fue alertado por la llamada de una viajera del tren averiado. «La misma usuaria, cuando la ambulancia estaba allí, avisó de que no necesitaba ser atendida», aclaran.

Aunque no hubo más incidentes de ese tipo, Marta comenta que casi toda la gente estaba muy nerviosa, sin comida, sin bebida, sin mantas y a oscuras. «En tres horas no pudimos ir al baño porque estaban estropeados», añade la joven de 27 años.

Así fue hasta la una y veinte de la madrugada. A esa hora el tren fue remolcado por otro convoy que había salido de Talavera de la Reina para llevar a los 163 pasajeros de vuelta a la estación de Navalmoral de la Mata. A la 1.25 reanudó la marcha. Los pasajeros con destino a Atocha viajaron en autobuses y los que tenían que parar entre Navalmoral y Madrid se montaron en otro tren.

A partir de ahí, en el caso de Elena y Marta viajaron unas dos horas de trayecto en autobús. A la 01.57 aún estaban a 154 kilómetros de la capital madrileña y no llegaron a Atocha hasta las 03.40.

Ya en Madrid, el único medio para desplazarse eran los vehículos de taxis, Cabify o Uber. El Metro cierra a la 01.30. «Alrededor de 40 personas hemos estado haciendo cola y cogiendo los pocos taxis que van pasando. A dos grados y sin que nadie se preocupe por nosotros», contaban varios usuarios en redes sociales.

Finalmente, Elena y Marta llegaron a sus casas casi a las cuatro y media de la madrugada. En total, unas 11 horas de viaje. Las dos coinciden en lanzar el mismo mensaje. «Queda demostrado que aún nos queda mucho por luchar. Es una vergüenza que sigan pasando estas cosas en pleno siglo XXI. Todos los políticos prometen, pero ya es momento de cumplir. Esto es de vergüenza. Es indignante».

Demanda colectiva

Ante la situación vivida el primer día del año la plataforma ciudadana Milana Bonita ha iniciado los trámites y los contactos necesarios para interponer «una posible demanda colectiva contra Renfe y Adif». A última hora de la tarde de ayer el portavoz de la agrupación, Juan Carlos López, confirmó que ya cuentan con el apoyo de 35 afectados por las incidencias en el tren que hacía el trayecto Badajoz-Madrid.

Sin embargo, reconoció que no sabe cuál será el recorrido de la demanda en los juzgados y adelantó que ya se han puesto en contacto con la organización de consumidores Facua en Extremadura para recibir asesoramiento. A juicio de Milana Bonita las «promesas de Renfe y Adif, las disculpas, los encuentros políticos y las fotos no sirven cuando las personas se quedan durante horas a merced de los elementos, sin servicios y sin información».