La esperanza de vida de los extremeños sube casi nueve años desde 1977

Un abuelo pasea con sus nietos por un parque :: HOY/
Un abuelo pasea con sus nietos por un parque :: HOY

La comunidad autónoma tiene ahora el triple de personas centenarias que al inicio de siglo, y la mayoría son mujeres

Antonio J. Armero
ANTONIO J. ARMEROCáceres

La esperanza de vida al nacer ha aumentado en Extremadura ocho años y medio en cuatro décadas, según los últimos datos del INE (Instituto Nacional de Estadística). En 1977 era de 73,8 años y ahora alcanza los 82,3, una evolución que se explica fundamentalmente por la mejora en las condiciones de vida. Por provincias, la esperanza es del 82,16 en Cáceres y del 82,39 en Badajoz, lo que significa que en cuatro décadas, ha aumentado en 8,7 años en una y en 8,1 en la otra.

Pese a esta evolución positiva, que también se ha registrado en el conjunto del país y en una proporción similar, la comunidad autónoma sigue en el furgón de cola nacional en esta variable, utilizada habitualmente para medir las condiciones de salud y el nivel de desarrollo de la población. En concreto, ocupa el penúltimo puesto en la clasificación española, ya que solo mejora a Andalucía, donde lo normal es morir a los 81,8 años. Las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla están por debajo, con 79,4 y 80,4 respectivamente.

Las causas que explican este aumento son varias. En términos generales, el INE cita «la disminución en la probabilidad de morir debido a los avances médicos y tecnológicos, la reducción en las tasas de mortalidad infantil, los cambios en los hábitos nutricionales y estilos de vida, la mejora en los niveles de condiciones materiales de vida y en la educación, así como el acceso de la población a los servicios médicos».

Queda claro que estas cifras permiten una lectura positiva, y es que ahora se vive más años que antes. Y también una negativa, que es el envejecimiento de la población, un fenómeno constatado y del que se habla en distintos foros desde hace décadas. Afecta de modo particular a territorios donde tiene un mayor peso el ámbito rural, como es el caso de Extremadura. Esto se ve también en otro dato: el número de personas que superan los cien años. En el año 2000 había en la comunidad autónoma 88, y al empezar 2018 eran 367, es decir, más del triple, según el INE.

Entre la población centenaria, lo mismo al inicio del siglo que ahora, son mayoría las mujeres. En concreto, de las 367 personas con más de un siglo a sus espaldas que había en la región al inicio del presente ejercicio, 289 eran féminas. O sea, casi el ochenta por ciento. De hecho, el Instituto Nacional de Estadística apunta que los avances médicos y tecnológicos antes mencionados han incidido de modo particular sobre la población que ocupa la parte más alta de la pirámide de población, al «mejorar la expectativa de vida en las personas de edad madura y avanzada». «La reducción sostenible de la tasa de mortalidad en estas edades -argumenta el INE- ha permitido que aumente el número de estas personas en el conjunto de la población, siendo bastante superior el número de mujeres que alcanzan una vida avanzada».

De hecho, también hay diferencias entre sexos en la esperanza de vida. En Extremadura, la de los hombres es de 79,6 años y la de las mujeres llega a los 85,1. Esta diferencia, explica el INE, es consecuencia «de una mortalidad masculina más elevada, debida a factores biológicos, estilos de vida y conductas de riesgo». La diferencia entre varones y hembras en este epígrafe creció o se mantuvo estable en el conjunto de España hasta los años noventa, pero se ha ido reduciendo en las dos últimas décadas. Es una brecha de género inversa a la que se produce en otros campos de la realidad social, y que aunque se ha matizado, se mantiene en la actualidad.

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