El PSOE gana en Cáceres; Cs tiene la llave

Luis Salaya, candidato a la Alcaldía, celebra la victoria socialista con los secretarios provincial y local del PSOE, Miguel Ángel Morales y Belén Fernández./JORGE REY
Luis Salaya, candidato a la Alcaldía, celebra la victoria socialista con los secretarios provincial y local del PSOE, Miguel Ángel Morales y Belén Fernández. / JORGE REY

Los socialistas son los más votados tras 32 años, pero el resultado no les alcanza para pactar con Podemos

Manuel M. Núñez
MANUEL M. NÚÑEZCáceres

El PSOE gana las elecciones municipales en Cáceres tres décadas después. Hay que remontarse a 1987 para hacer historia. Entonces una diferencia de apenas 300 votos permitió auparse a los socialistas a la alcaldía, de la mano de Carlos Sánchez Polo. Ayer la victoria del PSOE fue mucho más contundente, con 3.000 votos de diferencia con el segundo, pero no tanto como para decidir el Gobierno y la alcaldía.

Con nueve concejales, la presidencia de la Corporación por parte de Luis Salaya no está aún garantizada, pese a que él mismo adelantase anoche que va a gobernar. La subida del 18 por ciento de Unidas Podemos, que llega a tres concejales, resulta insuficiente para habilitar ese acuerdo. La llave de la gobernabilidad la tiene Ciudadanos. También sube, suma cinco representantes y decidirá quién tiene el bastón de mando. El PP, mientras, se hunde, al caer de 11 a siete ediles. Paradójicamente mantendría la alcaldía si llega a un acuerdo con Cs y Vox.

Reacciones al 26M en Cáceres

Cuando no se había cerrado el recuento, el número 1 de Cs, Francisco Alcántara, hizo el anuncio. Admitía que el resultado de su partido no había sido el esperado, pero sí les da la opción de poner su programa sobre la mesa y contribuir a formar un Gobierno «estable» que garantice tres aspectos básicos: la dinamización del comercio, la instalación de empresas y la bajada de impuestos. El próximo ejecutivo, si quiere contar con el apoyo de Cs, deberá además aumentar el presupuesto del Consistorio y endeudarse. «Esta vez no vamos a un pacto de investidura. Vamos a estar en el Gobierno. Queremos estar en el centro de decisión», detalló Alcántara.

El PP se hunde de 11 a 7 concejales, aunque podría mantener la Alcaldía si logra el apoyo de Cs (5) y Vox, que entra en el pleno

La Corporación cacereña se divide aún más, con la entrada de Vox, y dibuja un escenario político atomizado en el que el triunfo de los socialistas, pese a la subida registrada de un 21 por ciento, casi 17.000 votos y más del 34 por ciento del total, no da para celebraciones anticipadas. La clave está en la formación del próximo Gobierno.

«¿Estás nervioso?», le preguntó el periodista a Luis Salaya. «Sí, lo estoy», respondió lacónico el candidato socialista antes de sentarse en una dura e incómoda silla de las que rodeaban la mesa electoral. Eran las 11.34 horas de la mañana y una nube de fotógrafos y periodistas perseguía a la figura del número 1 de la lista del PSOE a las municipales. Salaya votó en la sede vecinal de San Francisco. Cuando el joven político (1988) admitía que le esperaba una jornada de tensión e incertidumbre, ya vislumbraba que el final de la misma podía ser inolvidable.

Los socialistas vivieron un goteo a la baja en el recuento provisional que se fue fraguando poco antes de las diez de la noche. El inicio marcó un máximo de 12 concejales. Con el 14 por ciento escrutado bajó a 11. A las 22.13 cayó a 10. Y a partir de ahí se mantuvo un escenario en el que la suma de socialistas (10 entonces) y Unidas Podemos (3) sí daba para formar Gobierno. Solo fue una ilusión.

Cs pone varias condiciones económicas para entrar en el próximo Gobierno, entre ellas dinamizar el comercio

Hasta las 11 menos cuarto de la noche y con el 59% escrutado, PSOE y Podemos tuvieron mayoría

El gran cambio se produjo con la perdida del concejal número 10 de los socialistas. El PP subió de seis a siete y Cs se mantuvo en 5. Eran las 22.45 horas y estaba escrutado el 59 por ciento. Esa fotografía fija ya fue inamovible en lo que quedaba de una noche intensa, de tensión y de nervios. Una noche en la que, paradójicamente, un gran perdedor como el PP, de Rafael Mateos, no da por descartada la posibilidad de gobernar. La jornada fue negra para el actual partido de gobierno. Perdió 4.500 votos y cerca de un 26 por ciento de su base electoral. Lejos quedan los tiempos de la mayoría absoluta del récord en 2011, con 16 concejales. En 2015 se pasó a 11 y anoche el balance definitivo dejó en la sede cacereña de Antonio Hurtado una buena noticia. No hubo 'sorpasso' de Cs. La franja se fue abriendo a lo largo del escrutinio ya que ambos partidos llegaron a estar empatados, a cinco concejales, aunque siempre con los populares por delante. Les separaron más de 3.300 votos, pero el PP no consigue una reacción en el relevo de Elena Nevado por un Rafael Mateos que ha debido organizar su campaña en cuestión de semanas. Para Cs, por su parte, se produce un avance con respecto a los comicios de 2015. Suma 2.500 votos más. Sin embargo, la principal novedad estriba en que se convierte en el centro de referencia para liderar una acción de Gobierno en el Consistorio los próximos cuatro años. Quien quiera gobernar tendrá que hablar con ellos, recordaba anoche Francisco Alcántara. Cs sigue siendo la tercera fuerza política de la capital.

Sube Podemos

Unidas Podemos también capitaliza los avances. Tenía dos concejales y pasa a tener tres con más de 5.000 votos. No obstante, poco tendrá que decir en el próximo Ejecutivo. Ese detalle se vislumbraba anoche entre sus dirigentes. Existía la sensación de haberse quedado muy cerca de un cambio. La entrada de Vox se produce con una solidez notable, ya que los de Teófilo Amores estuvieron toda la noche en el recuento de papeletas muy por encima del cinco por ciento que se requiere para obtener representación.

Llega a partir de aquí la hora de las negociaciones. Luis Salaya dio ayer por hecho que será alcalde. «Hemos logrado una victoria contundente. Vamos a gobernar Cáceres». Lo repitió hasta tres veces y para explicarlo acudió a los resultados:los cacereños, matizó, quieren «abrir puertas y ventanas». Quieren cambios y un «Gobierno estable» y sin «tiras y aflojas».

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