Dos extremeños afectados por el terremoto en Indonesia: «Te sientes totalmente indefenso»

David y Gloria se vieron sorprendidos por el terremoto al regresar de una excursión. :: cedida/
David y Gloria se vieron sorprendidos por el terremoto al regresar de una excursión. :: cedida

David Morcillo y Gloria Hidalgo, vecinos de Don Benito que pasaban su luna de miel en Bali, relatan cómo vivieron el terremoto que sacudió Indonesia

ESTRELLA DOMEQUE DÍAZ DON BENITO.

La luna de miel de los dombenitenses David Morcillo y Gloria Hidalgo terminó de forma agridulce después de tener que acelerar su regreso a España debido al terremoto que sacudió Indonesia el pasado domingo. Las autoridades indonesias siguen elevando el número de muertos a más de 350, y hay más de 1.000 heridos, causados por el seísmo de magnitud 7 que sacudió el norte de la isla turística de Lombok, en el centro del país, donde los equipos de rescate siguen trabajando y donde aún se siguen sintiendo las réplicas.

También se produjeron importantes daños materiales en la cercana isla de Bali, principal destino turístico en el archipiélago. En esta isla se encontraban dos recién casados, el conocido atleta dombenitense, David Morcillo, y su esposa, Gloria Hidalgo, que tras contraer matrimonio eligieron este paraíso turístico para disfrutar de su luna de miel. Sin embargo, el terremoto hizo que tuvieran que acelerar su vuelta, prevista para este pasado viernes.

«Era el tercer día de luna de miel, acabábamos de llegar al hotel de una visita turística y estábamos pasando fotos a la familia. De repente, se empezó a mover la cama, fuimos corriendo a la puerta de la habitación y las paredes empezaron a agrietarse. Era totalmente inestable, apenas podíamos andar y se empezó a rajar el techo», relata David, aún con esas escenas en la retina, «es un milagro, viendo cómo quedó el hotel».

«Era totalmente inestable, apenas podíamos andar y se empezaron a rajar el techo y las paredes»«Al salir del hotel, vimos que era una catástrofe, las caras de la gente eran de verdadero miedo»

«Lo que más nos llamó la atención fue cómo sonaban las estructuras del edificio, no sabíamos cómo reaccionar, el terremoto duró más de un minuto y cada vez la intensidad era mayor», recuerda sobre esos primeros instantes de miedo e incertidumbre, «te das cuenta de cómo una catástrofe natural es imposible de controlar por el ser humano y te sientes totalmente indefenso ante este desastre».

Frente a Lombok

Su hotel se encontraba en primera línea de playa, al sur de Bali y frente a la isla de Lombok, por lo que era el lugar más cercano de Bali a esta isla. De hecho, tenían planeado hacer una excursión a Lombok. A las réplicas del terremoto, se sumó pronto la alerta por tsunami, lo que hizo que el temor fuera aún mayor, pues se encontraban muy cerca del mar.

David reconoce que es una situación difícil de explicar y confiesa que no podrá olvidar la reacción del resto de turistas en el hotel: «Tengo grabado en mi retina cómo corrían los padres con sus hijos en brazos, porque no sabíamos si era tsunami y además se sintieron muchas réplicas, todos nos fuimos a la parte del centro del hotel, la que estaba más libre, la gente gritaba y había mucho desconcierto».

Pese a que el miedo les atenazaba el cuerpo, David y Gloria tomaron la decisión de ir al aeropuerto, al entender que se trataba de uno de los lugares más seguros, al tiempo que se alejaban de la playa, en medio de esa incertidumbre ante un posible tsunami. «Fuimos de los primeros en salir del hotel, porque la gente estaba bloqueada, nosotros también, pero a pesar de ello tomamos esa decisión. Al salir del hotel, vimos que era una catástrofe, las caras de la gente en las calles eran de verdadero miedo».

Afortunados por salir

Su intuición de ir al aeropuerto les sirvió para ser de los primeros en salir de la isla, después de una noche que tampoco podrán olvidar. «Sobre las 10, se produjo una de las réplicas más fuertes, y la gente estaba agolpada en el aeropuerto, gritando y llorando. Fue un momento difícil», rememora sólo unas horas después, «aunque había turistas de otras partes del mundo que nos ofrecieron compartir su comida, a pesar de todo, dentro de esa situación tan angustiosa, fue positivo ver cómo la gente intentaba ayudar unos a otros».

El vuelo les sirvió para itratar de asimilar lo vivido, una vez en España, ambos creen que esta experiencia ha cambiado su forma de ver la vida: «De todo se aprende, hemos vivido esta situación y sabemos el sufrimiento tan grande que se puede pasar».

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