Resumen 2018

Rubiales revoluciona la FEF

Luis Rubiales, el día en que anunció la destitución de Julen Lopetegui como seleccionador. /Javier Etxezarreta (Efe)
Luis Rubiales, el día en que anunció la destitución de Julen Lopetegui como seleccionador. / Javier Etxezarreta (Efe)

Marcado por el despido de Lopetegui y, entre errores y aciertos, el sustituto de Villar ha modificado todas las estructuras, con una apuesta decidida por la mujer

Amador Gómez
AMADOR GÓMEZMadrid

El despido de Julen Lopetegui a dos días de la inauguración del Mundial de Rusia, el estreno del VAR en la Liga y, a partir de octavos en la Copa y de la próxima temporada en Segunda, la Supercopa de España en Tánger, la destitución del eterno presidente de los árbitros, Victoriano Sánchez Arminio, la negativa al Girona-Barça en Miami, la histórica final de la Copa Libertadores en el Santiago Bernabéu... Entre derrotas y victorias tras poner fin a los 29 años de mandato de Ángel Villar, Luis Rubiales ha revolucionado la Federación Española de Fútbol (FEF) durante los siete meses que lleva al frente del organismo, antes tan caduco y cerrado y ahora tan modernizado y abierto al mundo.

Entre errores, como su fulminante reacción con el seleccionador nacional por haber fichado por el Real Madrid, y aciertos, como su arriesgada propuesta aceptada por la Conmebol de acoger el River-Boca en Madrid, se ha movido Rubiales, repudiado al principio al prescindir de Lopetegui por orgullo al haberse sentido traicionado, y elogiado después por su firmeza y sus atrevidas decisiones. También con evidentes triunfos personales, como su rechazo a un partido de Liga fuera de España, ganando la batalla a Javier Tebas, y el traslado al Bernabéu del encuentro más importante de la historia de los archirrivales argentinos para reforzar, gracias a las fuerzas de seguridad, una futura candidatura al Mundial de 2030 -con o sin Marruecos como aliado junto a Portugal- y potenciar la marca España y la imagen del país en el planeta.

Siempre estará marcado Rubiales por Lopetegui y el fracaso de España en Rusia 2018, pero han ido amainando las críticas y ataques al nuevo presidente de la FEF. Beneficiado también por los éxitos del fútbol femenino, con la selección sub-17 por primera vez en la historia campeona del mundo, tras conquistar el título de Europa, y la reválida de la corona continental sub-19. En su corto período como máximo dirigente federativo, el expresidente del sindicato de futbolistas ha modificado todas las estructuras de la FEF, con una apuesta decidida por la mujer en lucha contra la discriminación. Además de la ex directora general de Deportes, Ana Muñoz, como vicepresidenta del nuevo Departamento de Asuntos de Integridad del estamento federativo, con el nombramiento de la primera mujer presidenta del Comité de Competición y juez única de la FEF, Carmen Pérez. «La igualdad no es una utopía, sino un derecho», es uno de los lemas con los que se presentó Rubiales.

Apertura

«Ahora mismo lo que más urge es el orden», insistió el pasado 17 de mayo, cuando fue proclamado presidente al ganar las elecciones a Juan Luis Larrea por 86 votos frente a los 50 del extesorero de Ángel Villar. El sustituto del abogado vizcaíno prometió entonces, aparte de una auditoría, «una FEF de élite y líder en transparencia» y, pese algunos episodios polémicos, detención incluida del vicepresidente económico Andreu Subies por el 'caso Villar', el dirigente canario criado en Motril (Granada) ha ido avanzando hacia la obligada apertura. También para ir solucionando conflictos, salvo su guerra con el presidente de LaLiga, y para que las relaciones con la UEFA y la FIFA sean más fluidas y fructíferas en beneficio del fútbol español. También con el Consejo Superior de Deportes (CSD), al que se enfrentó abiertamente sin medir las consecuencias Villar cuando estaba presidido por Miguel Cardenal y acabó pagándolo.

Luis Rubiales, junto a Luis Enrique y el director deportivo de la FEF, José Francisco Molina, el día de la presentación del asturiano como seleccionador.
Luis Rubiales, junto a Luis Enrique y el director deportivo de la FEF, José Francisco Molina, el día de la presentación del asturiano como seleccionador. / Rodrigo Jiménez (Efe)

Tampoco midió nada bien Rubiales lo que podría ocurrirle a España en el Mundial cargándose a Lopetegui en vísperas del debut de una selección que, rodeada de un gran ambiente, era candidata al título y que se estrelló con Fernando Hierro en el banquillo, sin autoridad frente a los futbolistas, ni dentro ni fuera del terreno de juego. La mano dura ejercida por Rubiales en los despachos no tuvo continuidad en el vestuario y la selección se estrelló, lo que provocó que gran parte de la afición reclamase la dimisión del nuevo presidente federativo, culpando al dirigente y al técnico guipuzcoano, que había renovado, de tal desastre. «Nadie nos va a ganar a trabajo. El cambio es imparable», sentenció Rubiales cuando fue elegido presidente por la asamblea de la FEF, estamento que va dando pasos contundentes para recuperar el respeto perdido en la oscura y, rodeada de irregularidades, etapa anterior. Quizás por ello, apostó por Luis Enrique.