Jornada 25

Messi quiere la Liga

Un triplete goleador del argentino y una asistencia para Luis Suárez voltean el 2-1 en contra

JESÚS BALLESTEROS

Messi quiere la Liga. Así de claro se lo dejó a propios y extraños en el Sánchez Pizjuán. El argentino se marcó uno de esos encuentros que repite con cierta frecuencia y que sacan al Barcelona del atolladero. Cuatro apariciones del astro argentino y el líder salvó un match ball ante el Sevilla.

Volteó Messi un 2-1 en contra para que el Barça recuperase la sonrisa en Liga tras un mes de febrero más que sufrido. Triplete goleador y asistencia final para que Luis Suárez cerrase el choque. Messi sólo hay uno y el día que no esté sobre el verde, todos le echarán de menos, incluso los de la venda en los ojos.

Los números hablan de una trascendencia astronómica de Messi sobre el rendimiento azulgrana. Siete de los últimos ochos goles del equipo en Liga son de él, y el octavo fue el último de Suárez en Sevilla a pase del argentino.

2 Sevilla

Vaclík; Jesús Navas, Mercado (Vázquez, min. 51), Kjaer, Sergi Gómez, Wöber (Amadou, min. 57); Rog (Roque Mesa, min. 62), Banega, Sarabia; Promes y Ben Yeder.

4 Barcelona

Ter Stegen; Semedo (Sergi Roberto, min. 46), Piqué, Umtiti, Jordi Alba; Sergio Busquets, Rakitic, Vidal (Dembélé, min. 46): Coutinho (Aleñá, min. 79), Messi y Luis Suárez.

goles
Mateu Lahoz (valenciano). Amonestó a Piqué, Rog, Wöber, Vázquez, Kjaer, Sarabia, Roque Mesa.
árbitro
Goles: 1-0. min. 22. Jesús Navas. 1-1, min. 26. Messi. 2-1. min. 42. Mercado. 2-2. min. 67. Messi. 2-3. min. 85. Messi. 2-4. Min. 93. Luis Suárez.
incidencias
Estadio Sánchez Pizjuán.40.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria del ex presidente del Sevilla, Roberto Alés.

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Pero los números son fríos, como el argentino ante el portero rival. Su figura se engrandece cuando estos registros van acompañados de partidos como el que hizo ante el Sevilla. Cuando más lo necesitaba su equipo, cuando el fantasma de la derrota sobrevolaba la cabeza de Valverde , emergió la figura del 10 para marcar tres golazos: Con la izquierda, con la derecha y otra vez con la izquierda y amarrar un triunfo que mete toda la presión a sus inmediatos perseguidores en la lucha por la Liga.

En esta pelea por el título, por suerte para el Barcelona, Messi juega de azulgrana. Y, pese a la victoria en un estadio siempre difícil, nada está decidido en este campeonato liguero. Porque la fragilidad del líder es evidente. Sólo hace falta echar un ojo a los cuatro primeros y sus fallos en las últimas jornadas. Cuando no cae el primero, cae el segundo, o lo hace el tercero. Ninguno de los aspirantes al título parece tenerlas todas consigo y cada jornada está abierta a alguna sorpresa.

Quizá no lo sea tanto que el Barcelona sufra y lo haga ante el Sevilla en tierras andaluzas. Primero, porque el conjunto de Ernesto Valverde atraviesa un periodo en el que su fútbol es de todo menos notable (tampoco anda fino el técnico). Y, segundo, porque se ha convertido en una costumbre que tenga que sufrir en cada uno de los envites, cuando no es Liga, es Champions, cuando no Copa, pero el sufrimiento siempre persiste.

Quizás, una de las causas sea la enorme fragilidad defensiva que muestra el vigente campeón. Bien es cierto que Machín preparó a conciencia el duelo y el Barça no reaccionaba a la presión alta y las contras del equipo local. Las subidas de Jordi Alba eran una autovía para los hispalenses y ello se sumaba a un Umtiti muy lejano de su mejor rendimiento (volvía a jugar de titular tras su lesión). Es verdad que el zaguero francés mejoró con el paso de los minutos, pero los títulos exigirán su mejor versión y ésta no se vio en la capital andaluza.

Pero por suerte para los azulgrana, Messi sigue activo y está recuperando su olfato goleador. Reaccionó el argentino al gol de Jesús Navas marcando un señor golazo a los pocos minutos, como también aparecería el de Rosario con el 2-1 para igualar nuevamente el choque con otra obra maestra de enorme sutileza. La ventaja que había cobrado el cuarto clasificado con el gol de Mercado en los estertores de la primera mitad quedaba eclipsada por la enésima aparición del 10 culé. Se quejarán en Sevilla y con razón de la fijación que parece tener Messi con el cuadro hispalense. Y es que el astro del Barcelona le ha marcado ya 36 goles en 35 partidos.

Las tablas trajeron un nuevo partido en el que el Barcelona controló algo más el juego y el Sevilla no era capa de salir con la frescura del primer tiempo. Messi, empeñado en voltear el marcador, guiaba a los suyos hasta la portería de Vaclík, al que buscaba con fijación. El portero checo tendría alguna intervención de enorme mérito que mantenía a los suyos con vida.

Pero, lo dicho, Messi estaba obcecado en ganar el partido. Muy por encima del resto de sus compañeros, aprovechó un rechace y un balón muerto en el área pequeña para levantar suavemente el cuero a Vaclík, quien por tercera vez veía como el menudo atacante culé celebraba un gol.

Messi ya había ganado el choque, pero aún le quedaba un gesto más para cerrar un mágico duelo. Acababa la prolongación cuando el argentino dejaba solo a Luis Suárez para que el charrúa cerrase la cuenta anotadora y matase el duelo de forma definitiva.