La tragedia 'Nerón' pretende incendiar Mérida en un alegato contra el poder

Presentación de la obra Nerón, que se representará en el Teatro Romano de Mérida. :: brígido

Escrita por Eduardo Galán, está inspirada en la novela Quo vadis? y transcurre en conexión con la época presente

BEATRIZ BRAVO MÉRIDA.

La obra 'Nerón' escrita por Eduardo Galán que se estrena mañana en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida pretende ser un alegato contra el poder en forma de tragedia clásica. La tiranía, la ambición y la locura protagonizan este drama histórico inspirado en la célebre novela 'Quo vadis?' y que transcurre en conexión con la sociedad del presente.

Con este espectáculo se estrena también en Mérida la mayor parte de la compañía, desde el director, Alberto Castrillo-Ferrer, hasta el actor principal, Raúl Arévalo. Pisarán también por primera vez las piedras del teatro romano Itziar Miranda, con el papel de Agripina; Francisco Vidal, que da vida a Petronio; Javier Lago, que interpreta a Tigelino; Daniel Migueláñez, en los papeles de San Pablo y Esporo; y la joven actriz Carlota García, quien hace de Ligia.

NERÓN

Producción del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y Secuencia 3
Del 11 al 15 de julio. Teatro Romano.
Reparto
Raúl Arévalo, Itziar Miranda, José Manuel Seda, Diana Palazón, Francisco Vidal, Javier Lago, Daniel Migueláñez y Carlota García.
Autor
Eduardo Galán.
Director
Alberto Castillo-Ferrer.

Por su parte, Diana Palazón repite en el escenario milenario, donde ya actuó en el año 2016 con la obra Alejandro Magno, en una versión que también escribió Eduardo Galán. Ahora, representará a Popea, un personaje libertino que es la segunda mujer de Nerón. Tampoco es nuevo sobre las piedras del teatro romano José Manuel Seda, en el papel de Marco Vinicio. Seda actuó en Mérida en el año 2000 con Troyanas, en versión de Jorge Semprún.

Un drama histórico que trata de desentrañar los porqué de la locura del emperadorEs una de la tragedias clásicas que tanto gustan al público de Mérida, destaca Cimarro

Raúl Arévalo da vida al tirano emperador que pasó a la historia, entre otros hechos, por el incendio de Roma en el año 64. El texto que de Eduardo Galán se inspira en la célebre novela Qua Vadis? de Henryk Sienkiewicz, de la que se hizo un espectáculo representado en Mérida en el año 1997, así como en textos del novelista Petronio y del historiador Suetonio.

En palabras del propio autor ayer en la presentación de la obra, Nerón pretende ser un drama histórico sobre la figura del emperador y, al mismo tiempo, desentrañar los porqué de la locura del emperador.

En este drama en el que conviven personajes vivos con los fantasmas de la culpa, Nerón se presenta fiel al artista que es en la obra original. Raúl Árévalo disfruta poniéndose en su piel sin juzgarle e intentando entenderlo y defenderlo en medio de su locura. De este modo, sin llegar a justificar determinados comportamientos del emperador, Arévalo dijo haber aprendido cosas. Es además un emperador en contacto con el pueblo, lo que para el popular actor puede significar que «a lo mejor no era tan tirano», señaló.

En la soledad del poder, Nerón se dejar influir por su madre, Agripina, interpretada por Itziar Miranda, que considera que su personaje sí que es una tirana, que piensa que el mundo se construye con sangre. Es precisamente la madre de Nerón quien realmente quiere seguir con esa tiranía a lo largo de la obra, lo que llevado al presente refleja la responsabilidad que puede tener una sociedad sobre quienes están en el poder, señala la actriz.

Itziar Miranda dice que lo ha pasado muy bien haciendo de «mala loca» en esta obra, con la que también disfruta la actriz Diana Palazó en su papel de Popea, la segunda mujer de Nerón. Popea es una enamorada del poder que llega en medio de esa soledad que siente el emperador, necesitado de la opinión de los demás. Este personaje también influye sobre Nerón y representa ese comportamiento más sexual que tenían los romanos, una persona manipuladora que utiliza su sensualidad para conseguir las cosas.

La tragedia muestra también la historia de amor entre un general romano, Marco Vinicio, a quien da vida José Manuel Seda, y una joven cristiana, interpretada por la también joven actriz Carlota García. Marco Vinicio viene a ser la bisagra entre esos dos mundos, describió el actor aludiendo a la civilización romana en decadencia y el cristianismo que se iba abriendo paso bajo la premisa de que todos los hombres son iguales. Este personaje lucha por Roma porque creía que esa civilización era buena para el mundo pero empieza a conocer el universo cristiano y se enamora de Ligia, que representa la pureza y la luminosidad, en contraposición con la oscuridad de la corte romana, relató Seda.

Por su parte, Ligia es una cristiana alejada del mundo que rodea a Nerón. Una chica dulce e inocente «pero que tampoco es tonta», describe la actriz Carlota García, quien explica que el amor de su personaje por Marco Vinicio se le presentará a esta como un conflicto entre ser cristiana o seguir al amor.

Mientras, Daniel Migueláñez interpreta en esta obra a dos personajes muy diferenciados. Así, encarna a Esporo, un esclavo que termina casándose con Nerón al final de su mandato. Es uno de los miembros de la corte que aplauden la política del emperador y el edonismo, un personaje que a Migueláñez le ha sido menos difícil que interpretar que el de San Pablo, que muestra un nuevo paradigma de la moralidad y de la manera de entender el mundo que llega hasta nuestros días.

Javier Lago se pone en la piel de Tigelino, el brazo ejecutor y mano derecha de Nerón, que debía ser un personaje cruel, ya que no tiene sentimientos ante lo que hace. Sin embargo, llega un momento en el que empieza a tener sus dudas sobre su cometido. Por otro lado, Francisco Vidal da vida a Petronio, a quien el actor describe como el principal culpable de la obra y el más ingenioso y divertido, que todo lo ve desde fuera y no hace nada por que no cree en el ser humano. Pero este personaje también sufre un cambio cuando se produce el incendio de Roma.

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El espectador podrá recordar la famosa película protagonizada por Robert Taylor, Peter Ustinov y Deborah Kerr a lo largo de este spectáculo teatral de estructura compleja y con saltos en el tiempo. Con su texto, el autor intenta reflejar «un grito unánime contra el poder absoluto» como muestra de que en cualquier sociedad puede haber un «poder irresponsable», que es posible gracias a la complicidad de los que están alrededor bien por ambición o bien por temor, argumenta el propio Eduardo Galán.

En su desarrollo, la obra evoca una de las épocas más hermosas del imperio romano y más atractivas para el autor, quien recoge así el enfrentamiento entre dos conceptos de moral, como son el mundo del paganismo romano y el de los primitivos cristianos, revolucionarios y que predican ante todo el amor y el paraíso eterno de la otra vida.

En su intervención, Galán invitó a una reflexión ante el hecho de que, siendo Nerón un emperador culto que soñaba con las artes, pero además un tirano cruel, la sociedad transmite a las generaciones que la cultura nos hace personas.

Con todo esto, Nerón es un alegato contra la tiranía pero también de la responsabilidad que tiene la sociedad por alimentar a esos tiranos, explicó el director de la obra, Alberto Castillo-Ferrer, quien subraya la conexión entre el espectáculo con la realidad. Es una tragedia en la que se produce un punto de inflexión que es aquel incendio del que no está clara su autoría pero que Nerón aprovecha como una estrategia para construir una nueva Roma y alimentar su fantasía de convertirse en un dios inmortal.

Para el director del Festival, Jesús Cimarro, Nerón tiene todos los elementos para ser una de las tragedias clásicas que tanto gustan al público de Mérida. Ambición, locura, poder, tiranía... son los ingredientes de un drama histórico, profundo y con una gran puesta en escena, dijo Cimarro, quien augura que con esta obra, que se representa desde el miércoles hasta el domingo, «arderá Mérida».

El artífice del texto recalcó también el buen equipo que se ha formado para hacer esta obra, un aspecto que coincidieron en destacar todos los actores en la presentación del espectáculo. Estos dijeron sentirse emocionados al ver este domingo el teatro romano de Mérida, confesando algunos que se les habían empañado los ojos.

Nerón llega a la 64 edición del Festival de Mérida tras la versión cómica de Ben-Hur de Nancho Novo, que sumó 11.916 espectadores en sus cinco representaciones y llegó a colgar el cartel de no hay entradas para la función del sábado, destacó el director del certamen, quien por otro lado apuntó la similitud de ambas obras en el sentido de que las dos parten de textos originales que nunca se han representado en el teatro romano de Mérida.

Asimismo, Cimarro señaló que, al igual que en la comedia Ben-Hur, los hechos en los que se basa esta tragedia de 'Nerón' son conocidos por el gran público.

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