«Me fascina hacer este personaje porque mi vida normal no es así»

Diana Palazón, en la sede del festival. :: brígido

Da vida a Popea, segunda mujer del emperador, que muestra el libertinaje y el despertar sexual que existió en Roma

BEATRIZ BRAVO MERIDA.

La actriz valenciana regresa al Teatro Romano tras actuar en Alejandro Magno en 2016 y volvería siempre que se lo propongan.

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-¿Cómo describe el personaje de Popea en esta tragedia 'Nerón'?

-Es el tercer texto que hago de Eduardo Galán y estoy muy contenta porque me da personajes completamente diferentes cada vez. Popea es todo el rato la seducción, la lujuria. Es una mujer expansiva. Le gusta ser el alma de la fiesta, hacerse notar, se ríe más alto que nadie y es déspota. Le gusta estar por encima de los demás y le encanta el poder.

«Cada vez que me digan si quiero volver a Mérida voy a decir que sí»

- ¿Se encuentra cómoda en el papel de libertina?

- Me fascina hacer un personaje como este, porque esto en mi vida normal no es así. Es completamente lo opuesto. Jugar a ser otra pero realmente con todo lo que le pasa a la otra por dentro, esto te lo da el teatro. Cuando entras en un personaje así puedes hacer un arquetipo desde fuera pero puedes entender también por qué se comporta así.

-¿Es un personaje erótico o también va más allá?

-No sólo es erótico, Popea es manipuladora y utiliza el erotismo como manipulación. Ella sabe que tiene un poder sexual femenino impresionante y lo sabe y lo utiliza. Entonces es una maravilla tener esa libertad como tiene ella de poder hacerlo sin culpa. Lo hace porque además le gusta hacerlo.

-Contextualizando el personaje en la época, ¿qué simboliza?

-Popea representa lo que Roma en ese momento estaba viviendo con respecto a la sexualidad. El despertar sexual que tenía Roma y el libertinaje se les iba un poco de las manos. Por eso también es el contrapunto de los cristianos, que defendían el amor entre los hombres. Es totalmente contrario. Simboliza ese libertinaje y expansión sexual, incluso de juego con el sexo en el máximo exponente, unos con otros, mujeres, hombres... Hubo un momento en el que imperio romano era una bacanal completamente.

-¿Dónde encontramos en este personaje la conexión con la realidad del presente?

-Imagino que hay muchísimas mujeres que todavía utilizan ese poder sexual en su beneficio. Y ojo, cada uno que utilice lo que quiera. Me parece que todos tenemos un tipo de mentalidad diferente y por eso hacemos las cosas según nuestros parámetros mentales. Es así, pero no somos unos mejores que otros. Uno utiliza lo quiere y siempre busca lo mismo, que es ser feliz.

-¿Es eso lo que le ocurre a Popea?

-Un personaje así no es malo porque es malo. Es que no es malo, es que ella de sí misma no puede pensar que es mala. Ella es así porque busca la felicidad y piensa que esta es su forma de encontrarla.

-¿Con qué se queda de todo eso que representa su papel?

-Esa libertad que ella tiene de exponerse y de mostrarse, es una maravilla. Yo no la tengo, por ejemplo, porque yo juzgo esta forma de comportamiento. En ella no, y al hacerlo, de repente digo 'qué bonito es darse así, poder enseñarse'. Me gusta mucho eso de ella, esa ligereza con que lo hace.

- ¿Cómo fue la primera experiencia en la arena del teatro romano con Alejandro Magno?

-Pensaba que iba a ponerme muy nerviosa, pero entré al escenario y entré en coherencia. De repente estaba completamente arropada. Vi una pared de gente porque en Mérida se ve el público hacia arriba, y eso me sorprendió mucho. Me fui de con una sensación maravillosa.

-¿Pensó que volvería tan pronto?

- No, qué va. ¿Cómo lo iba a imaginar? Fui feliz cuando me lo dijeron.

-¿Vendría otra vez?

-Cada vez que me digan si quiero volver voy a decir que sí; ya lo digo desde aquí. Es un honor.

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