Dos faenas para el recuerdo de Ponce y El Juli en la mixta

El Juli pasea las dos orejas cortadas al primero de su lote de Garcigrande / PAKOPÍ - VÍDEO: MARTA MUÑOZ

Diego Ventura cortó dos orejas tras 'cazar' en los medios al segundo de su lote de la ganadería Guiomar de Moura

Pepe Orantos
PEPE ORANTOSBadajoz

Tres figuras de tronío, dos a pie y una a caballo, encabezaban el cartel de la corrida mixta de la tarde del sábado en Olivenza y el público no faltó a la cita con uno de los festejos más atractivos del ciclo oliventino. La temperatura primaveral invitaba a pasar la tarde en los toros y la posibilidad de ver a Diego Ventura a lomos de su magnífica cuadra y a Enrique Ponce y El Juli impartir su magisterio ante los toros de una de sus ganaderías preferidas parecían una apuesta segura por el triunfo.

FICHA DEL FESTEJO

Toros
Dos para la lidia a caballo de Guiomar de Moura, mejor el primero que el cuarto, y cuatro de Garcigrande para la lidia a pie, muy a favor de obra segundo y tercero, escasos de fuerzas y casta el quinto y el sexto.
Toreros
Diego Ventura, ovación y dos orejas; Enrique Ponce, dos orejas y aplausos y El Juli, dos orejas y aplausos.
Plaza
Tercera de abono de la Feria de Olivenza con plaza prácticamente llena, en una tarde de temperatura muy agradable.

Abrió plaza Diego Ventura para comprobar con rapidez el buen juego que le iba a dar en la lidia a caballo, el primero de los de Guiomar de Moura que habían encerrado para él en Olivenza. A lomos de 'Guadalquivir' colocó la primera banderilla al quiebro y enceló al de Guiomar de Moura a dos pistas por buena parte de la periferia del ruedo hasta que clavó un segundo arpón acometiendo con los pechos de su caballo la embestida del toro. A 'Lío' le correspondió el segundo turno de banderillas en el que repitió los quiebros en la cara del toro y acometió un lance espectacular con su caballo casi parado ante las defensas del astado.

Una serie de banderillas cortas, un 'metisaca' y un rejón de muerte acabaron en un descabello a la primera con el que cerró su actuación sin recompensa.

La terna, a hombros:: PAKOPÍ
La terna, a hombros:: PAKOPÍ

Con el cuarto no le quedaba otra que arriesgar en la faena y asegurar en la suerte suprema y ese fue su propósito. Tras dos rejones de castigo, uno de ellos fallido, salió al ruedo 'Nazarí' para contribuir a que Ventura colocara una espectacular banderilla entre el toro y las tablas, otra con un quiebro en la cara del toro y una última citando apoyado en los cuartos traseros de su montura. 'Fino' fue el encargado de comprobar que el toro tenía mucha menos movilidad que su predecesor al contribuir a que el lisboeta colocara otras tres banderillas.

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Con 'Dolar' llegó el momento más espectacular de la tarde a caballo al quitarle Ventura la cabezada para intentar poner un par de banderillas a dos manos, algo que intentó en dos ocasiones y que no consiguió a pesar de estar a punto de dar con sus huesos en el ruedo.

'Remate' sirvió para poner tres banderillas cortas al violín antes de pillar el rejón de muerte con el que Ventura 'cazó' a su enemigo en los medios. La rápida muerte del de Guiomar de Moura acabó con los tendidos pidiendo con insistencia las dos orejas para el lisboeta que abocaron a una irremediable salida a hombros.

Magisterio de Ponce

A pesar de tener la sensación de haber visto esta película en más de una ocasión, sigue asombrando la capacidad de Ponce para que un toro que parece no valer, que sale suelto de sus encuentros con el capote, que hace un extraño al caballo de picar y se va directo al que cierra puerta, que pone en apuros a los banderilleros, llega a la muleta de Ponce y se pone a embestir como si en ello le fuera la vida. Se dobló con él el de Chiva en los medios para poner la plaza boca abajo antes de instrumentar una magnífica tanda de derechazos que culminó con un pase de pecho que enloqueció a los tendidos. Ponce seguía con la muleta en la derecha y el de Garcigrande seguía embistiendo sin un mal gesto hasta que el valenciano tomó la franela con la zurda y los recorridos dejaron de ser tan claros y rotundos. En ese momento, Ponce tiró de repertorio, mostró a su enemigo el envés de la muleta, acortó las distancias e hizo con él lo que quiso hasta que acabó con cuatro pases en redondo en los medios. Una estocada entera algo caída y el de Garcigrande doblando acabaron con dos orejas en el esportón del de Chiva.

PAKOPÍ

El quinto fue el extraño ejemplo de esos días en los que la receta de Ponce no acaba funcionando y el resultado final es el de media plaza resoplando y pensando que los últimos diez minutos de faena habían sobrado. Si además acaba con un pinchazo, un aviso y una estocada entera, trasera y caída el resultado es una tímida ovación.

Réplica de El Juli

Siendo conscientes de que El Juli había visto la exhibición de Ponce, era de esperar que saliera en el tercero a reventar calderas. El saludo por verónicas y el comienzo de la faena por estatuarios en el tercio, hasta cuatro sin mover los pies, hacían presagiar que el madrileño afincado en Olivenza iba a por todas.

Dos tandas de derechazos rotundos, en los que el de Garcigrande embestía con una claridad tan abrumadora que parecía imantado por la franela, acabaron en un pase de pecho profundísimo.

Toques imperceptibles que conducían al animal hacia donde indicaba la muleta de El Juli hacían vibrar a unos tendidos entregados a la causa lopecina.

PAKOPÍ

Si además le añadimos que el madrileño acortó las distancias y alardeó de ese valor del que hace gala cuando quiere, todo hacía indicar que a poco que entrara la espada, el esportón de El Juli esperaba ya los trofeos. Una estocada entera, algo trasera, hizo doblar al de Garcigrande con tal prontitud que incluso hubo quien pidió el rabo como colofón a la faena.

El sexto de la tarde derribó a picador y caballo en el tercio de varas y recibió un quite por lopecinas marca de la casa. El Juli brindó su muerte a Joao Moura y comenzó la faena con la derecha con el mismo ritmo y dominio con la que acabó la el tercero. Probó por el pitón izquierdo y constató que no tenía sentido porfiar en el intento. Pronto se rajó y evidenció que andaba justo de casta. Un pinchazo y una estocada entera cerraron la tarde con una ovación para el madrileño.