Los renglones torcidos del Acuerdo Schengen se escriben en Cedillo

El puente de la presa privada de Iberdrola que conecta Cáceres con Portugal solo abre al tráfico los fines de semana. :: hoy/
El puente de la presa privada de Iberdrola que conecta Cáceres con Portugal solo abre al tráfico los fines de semana. :: hoy

El interés del Gobierno en revitalizar el proyecto que salve la frontera natural con Portugal sobre el río Sever genera renovadas expectativas

J. C. CÁCERES.

Firmado en 1985 por cinco países europeos, aunque sin entrar en vigor hasta una década después, el histórico Acuerdo de Schengen -del que actualmente forman parte 26 estados- supuso una de las grandes revoluciones jamás experimentadas en el viejo continente gracias a la instauración de la libre circulación de los ciudadanos entre las fronteras interiores de las naciones firmantes. Bien es cierto que este concepto no es nuevo, pues tuvo sus grandes cotas de protagonismo en la Edad Media, aunque nunca hasta estos extremos.

Sin embargo, al igual que la mayor de las normas, el Acuerdo de Schengen también tiene sus particulares renglones torcidos, no por lo que reza su contenido, sino más bien por la realidad que arrojan ciertas zonas deprimidas demográficamente. Enclaves que parecen languidecer ajenos, en la práctica cotidiana, al espacio Schengen.

LA CIFRA

14
kilómetros separan la localidad cacereña de Cedillo de la portuguesa de Montalvao. Sin embargo, la ausencia de una conexión pública que permita salvar el río obliga a los vecinos que quieren pasar de uno a otro lado de 'la Raya' a dar un rodeo de más de 100 kilómetros.

Quizás el caso más significativo sea el de la localidad cacereña de Cedilllo y la pedanía portuguesa Montalvao, perteneciente a la Cámara de Nisa. Ambos núcleos están separados por apenas 14 kilómetros, previo paso por la presa del embalse de Cedillo sobre el área de agua dulce donde confluyen el Tajo y el Sever. Actualmente, esta infraestructura perteneciente al Gobierno de España es explotada por Iberdrola. El vial privado que une ambos lados de 'la Raya', de unos 300 metros, solo está abierto al tránsito los fines de semana dentro de un horario establecido entre las 10.00 y las 22.00 horas. Fuera de ese espectro temporal, los vecinos que por lazos familiares, comerciales o de otra índole quieran pasar de un lado a otro tienen que recorrer más de 100 kilómetros vía Valencia de Alcántara. Todo un despropósito.

Tras largas décadas de reivindicaciones para poner coto a esta situación de aislamiento entre estas dos zonas rurales, tan cercanas sobre el papel y tan lejanas a efectos reales, el Gobierno de España ha optado en las últimas semanas por intentar revitalizar un proyecto que, por unas causas u otras, nunca acaba de fructificar. Así se lo hizo saber el secretario de Estado de Política Territorial, el extremeño Sánchez Amor, a la presidenta de la Diputación Provincial de Cáceres, Rosario Cordero, así como al alcalde de Cedillo, Antonio González, en las últimas semanas. Y es que el Ministerio de Política Social y Función Pública ha solicitado a los mandatarios el proyecto de construcción del puente para estudiar si es posible iniciar una nueva intentona para satisfacer una deficiencia histórica.

El propio González siempre ha sido una de las voces más reivindicativas desde el lado español de 'la Raya', con constantes reuniones con sus homólogos portugueses. Sirva como ejemplo la imagen inferior, en la que el regidor de Cedillo aparece junto al entonces alcalde de Nisa, Francisco de Jesús Paixao, en la presentación de una matanza internacional en 1999. Una actividad con un marcado carácter reivindicativo: «No es un puente para unir dos localidades, sino para unir a dos países», repite ahora con entusiasmo dos décadas después en declaraciones a este diario. Y es que el primer edil de Cedillo no pierde la esperanza de poder ver con sus propios ojos la esperada infraestructura finalizada, pese a las oportunidades perdidas hasta la fecha. «Cuando la Diputación de Cáceres gobernada por el Partido Popular devolvió el dinero de los fondos europeos concedidos para el puente perdimos una oportunidad histórica. Ahora es lógico que cuando la Diputación ha vuelto a pedir la ayuda se la hayan denegado, ya que en Europa no miran siglas ni colores, sino instituciones», lamenta.

Regla de gasto

La dotación europea para sufragar el 75% de los 4,1 millones de euros de la actuación fue concedida en abril de 2011, pero ocho meses después la Diputación presentó un nuevo estudio técnico en el que el coste presupuestario se elevaba a 7,2 millones. Esto, unido a la Ley de Racionalización y Sostenibilidad, que obligaba a las administraciones a ajustarse a la regla de gasto, fue acicate para que el Gobierno de los populares desistiese.

Desde la institución provincial, Rosario Cordero señala que tanto la Diputación como la Junta están haciendo en la actualidad gestiones para conseguir financiación con el objetivo de que se lleve a cabo un plan del que, sin embargo, nada trascendió en la cumbre hispano-lusa de noviembre. «No tenemos inconveniente en aportar dinero, siempre que también intervenga Portugal, la Junta y el Gobierno central», aseguró la mandataria esta misma semana. Mientras, la frontera natural existente en el punto más occidental de Extremadura pide a gritos la mano del hombre para unir lazos.