Los vecinos de Badajoz piden que retiren los montones de camalote de las orillas

Montones de camalote en descomposición en la carretera Rincón de Caya y, en la foto detalle, una planta seca que vuelve a brotar en la orilla. /J. V. Arnelas
Montones de camalote en descomposición en la carretera Rincón de Caya y, en la foto detalle, una planta seca que vuelve a brotar en la orilla. / J. V. Arnelas

La planta que se saca del agua se acumula en las márgenes del Guadiana y produce mal olor, atrae bichos y rebrota

Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

«Mira, mira ¿ves? Rebrota. Estamos quitando el camalote del agua y haciendo que crezca en las orillas». La queja es de Andrés Molano, un vecino de Badajoz que cada mañana sale a caminar con su perro. Lo dice mientras señala una hoja de jacinto de agua que crece en un montón de vegetación seca. Son los restos de esta planta que la Confederación Hidrográfica saca del Guadiana y deja en las márgenes del río.

Desde su casa, en la Urbanización Guadiana, Andrés Molano se acerca hasta la carretera Rincón de Caya, a orillas del Guadiana, cada día. Está muy molesto con el hecho de que se dejen abandonados los montones de camalote en la orilla y en su móvil colecciona fotos. «Aquí se puede ver cómo dejaron los restos casi en el agua, así que las plantas volvieron a crecer. Es una vergüenza».

La presencia de camalote no solo molesta dentro del agua, sino también fuera. Actualmente la cosechadora de la Confederación está trabajando en el Guadiana a su paso por Badajoz y cada día saca del agua toneladas de esta planta invasora. Los montones se dejan en las orillas, no en la zonas ajardinadas, pero sí en El Pico, la carretera Rincón de Caya o Maloscaminos, más conocida como el acceso al Club de Piragüismo.

Una zona donde se amontonan en grandes cantidades los restos de camalote es el Molino de los Moscoso. Un enorme campo rodea este antiguo molino y está completamente negro por el jacinto que se pudre. «El olor es horrible. Huele a pantano. Es una zona muy bonita, aunque muy mal cuidada, pero ahora paso ligero porque es asqueroso», dice Paco Cabezas, que suele recorrer la zona en bicicleta cada día.

Además del hedor que provoca el camalote que se descompone, otra queja repetida entre los pacenses son los bichos. Los montones suelen estar rodeados de moscas y mosquitos. «Hay muchos más que antes y es porque los atrae. Ahora no se puede estar tranquilo ni después de que fumiguen. Te comen», asegura Andrés Molano.

Jesús Pajares, un profesor jubilado, también sale a pasear por la carretera Rincón de Caya. «Esta zona es como si no existiese. Ni un banco, ni una papelera y dejan los montones de camalote como si fuese esto un vertedero. Ya es lo último», se lamenta este pacense.

Más allá de los olores y los bichos, la mayor preocupación de los vecinos es que el camalote continúe extendiéndose. Hay montones que han sido alejados de la orilla, pero otros han quedado justo en el borde, muy cerca del agua y es habitual ver ramas de camalote secas, pero que han vuelto a reverdecer.

«Está claro que es una planta dura. Crece de cualquier forma y si la dejan así, seguirá creciendo en la orilla», dice Pajares. Este vecinos coge una planta seca que hay en el agua, la saca y la lanza lejos. «Una menos», dice y sonríe.

La situación empeora

Molano, que conoce muy bien la zona de Caya, asegura que la situación ha empeorado este año. «Hay mucho más porque, claro, están sacando mucho más del agua y por acumulación. Estamos hablando de montones de camalote encima de otros montones que ya estaban secos en la orilla. Como sigamos así, todo esto será un montón de esa basura», dice este vecinos mientras señala la orilla del río desde el Puente Real hacia el azud.

En El Pico también hay numerosas zonas con montones de camalote seco, en muchos casos cerca de la orilla, junto a los pesquiles que usan los pescadores para poder acceder al agua. «Es una zona muy bonita para pasar el día, por ejemplo, pero no se puede estar cerca de eso», detalla Paco Cabezas.

Actualmente hay varias líneas de investigación para reutilizar el camalote y así dar una salida a las grandes cantidades que se recogen. Antes, ya ha habido proyectos como usar esta planta para alimento de las ovejas, pero por el momento no hay autorización al respecto. También se estudia la posibilidad de encontrar un bioherbicida que no contamine el río pero pueda eliminar con mayor eficacia este especie invasora que tanto ha cambiado la imagen del río, tanto dentro como fuera del agua.

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