«De noche en Llera parece que es de día por la luz de las farolas»

Dos vecinas de Llera señalan la farola que hay junto a su casa. :: JOSÉ VICENTE ARNELAS/
Dos vecinas de Llera señalan la farola que hay junto a su casa. :: JOSÉ VICENTE ARNELAS

Los vecinos de este barrio denuncian que la intensidad de las nuevas luces led es excesiva en las calles con casas unifamiliares

Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

Hace un año que Badajoz cambió de color. Pasó de la luz amarilla de las bombillas tradicionales a la iluminación azul de las farolas led. El cambio pretende ahorrar en la factura que paga el Ayuntamiento, pero no ha gustado a todos. La mayoría de las quejas son por falta de potencia, por ejemplo, en Ronda Norte. En la barriada de Llera, sin embargo, el problema es el contrario. Quieren menos luz.

«Cuando se encienden las farolas, parece que vuelve a ser de día. Toda la calle está iluminada al máximo y se mete en las casas», se lamente Trinidad Urquía Burgos, la vecina que ha iniciado una campaña para que se regule la intensidad lumínica en la zona. «En verano, que podría apetecerte tener la ventana un poco abierta para que entre el fresco, tenemos que tener las persianas bajas a tope porque si no es imposible dormir», añade esta afectada.

A principios de 2018 en Badajoz ya había algunas áreas con luces led, en torno a un 15% de las luminarias existentes. El Ayuntamiento decidió solicitar un crédito e invirtió 10 millones de euros en sustituir el 85% restante. El Consistorio ha dividido la localidad en 19 zonas y adjudicó a diferentes empresas la instalación. El proceso comenzó en mayo y a finales de octubre del año pasado los 22.000 puntos de luz de la capital pacense ya eran led.

«En verano tenemos que tener las persianas bajadas a tope porque si no es imposible dormir» Trinidad Urquía Vecina de Llera

«Han puesto las led para ahorrar dinero a la ciudad, pero esto es una forma de perderlo» Juan Manuel Diego Vecino de Llera

En ciertas zonas la instalación de estas luces no encajó bien. Los problemas se producen principalmente donde hay avenidas grandes con árboles. Las bombillas tradicionales y las nuevas tienen la misma potencia, la sensación es distinta por las características de esta iluminación. La luz azul, a diferencia de la amarilla, no se refleja ni se dispersa. Eso supone que, cuando hay un obstáculo, como las ramas y las hojas de la vegetación, la luz no pasa y el suelo se queda a oscuras.

La luz de las farolas entra en las casas de Llera:: J.V.A.
La luz de las farolas entra en las casas de Llera:: J.V.A.

Sin obstáculos

En Llera el problema es el contrario ¿Por qué? Porque hay calles estrechas de viviendas unifamiliares y con farolas bajas. En este caso la luz blanca no encuentra obstáculos y la sensación es que hay más claridad que antes del cambio. «Si tienes la suerte de que la farola no está junto a tu casa, ni tan mal, pero como tengas la farola al lado de la ventana, el foco es insoportable», se queja Trinidad Urquía.

Las principales calles afectadas por exceso de luz en la barriada de Llera son las que tienen casas bajas, como la zona con nombres de inventores: Pitágoras, Galileo, Edisson, Gutemberg, etc. En todas hay una línea de farolas en una de las aceras y las luminarias están instaladas cada pocos metros y a la altura de las viviendas, en concreto, del segundo piso. Según los vecinos eso hace que el problema afecte principalmente a los dormitorios.

Juan Manuel Diego es vecino de esta zona y cree que, además de las molestias que sufren los vecinos, la contaminación lumínica es un gasto excesivo. «Han puesto las led para ahorrar dinero, pero esto es una forma de perderlo porque hay demasiada luz». En este punto coincide Trinidad Urquía que cree que la solución podría ser bajar la potencia de las farolas o incluso reducir el número. «En mi calle (Pitágoras) valdría casi con la mitad de las farolas y estaría bien iluminada».

Según los cálculos del Ayuntamiento, la ciudad podría llegar a ahorrar 500.000 euros cada año gracias a la instalación de luces led. Eso al principio, hasta que se pague el crédito Jessica de diez millones. Una vez amortizado, el ahorro puede ser mucho mayor. La factura de la luz de la ciudad bajará un 70% de golpe en la capital pacense.