Vender frutas en las rías

J. R. Alonso de la Torre
J. R. ALONSO DE LA TORRE

Manuel Leva vende cerezas, aceitunas, sandías, melones, ajos y fruta de hueso en los mercadillos de las Rías Baixas gallegas. Lo conocí este verano en Vilagarcía de Arousa. Le compré unos peladillos de Valdivia, una sandía de Salvatierra de los Barros y unos ajos de Aceuchal. Manuel es extremeño de Salvatierra.

Durante los tres meses de verano, se traslada a Galicia y recorre los mercados de Vilagarcía, Cambados, Sanxenxo o Boiro. Es una tradición familiar: sus abuelos ya iban a vender melones a Galicia en verano, les siguieron sus padres y sus tíos y, desde hace años, es Manuel quien ha cogido el relevo. El mercadillo de Vilagarcía de Arousa se celebra los martes y los sábados. Es uno de los mejores de Galicia.

Esos días, media comarca se acerca a la ciudad a comer callos con garbanzos, comprar pescado y, en verano, pasar por el puesto de Manuel a comprar la mejor fruta. Viéndolo despachar, uno se da cuenta de la buena fama de nuestros productos hortofrutícolas y de lo bien que sabemos venderlos cuando nos ponemos a ello. Manuel da su móvil a las clientas para que le pongan wasaps haciéndole pedidos y él nunca falla.

Detrás de la habilidad de Manuel para el negocio hay una tradición de profesionalidad, riesgo y esfuerzo (Salvatierra de los Barros es pueblo de comerciantes ambulantes desde hace siglos) y una calidad: los mejores melones, los mejores ajos, la mejor fruta de hueso, las mejores aceitunas de mesa... Manuel es un ejemplo.

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