El papel del agro en 2050

En 2050 la agricultura de precisión podría aportar 3.000 millones de euros más al PIB; la de conservación, además de fijar CO2 y proteger el suelo, puede aportar 1.000 millones, y los fitosanitarios, unos 4.500 millones. La mejora genética se situaría en 4.800 millones al año

El papel del agro en 2050
JUAN QUINTANA

El papel de la agricultura en un mundo cambiante es indiscutible, aunque no toda la sociedad lo entienda. En la jornada 'Construyendo el futuro de nuestra agricultura. Claves de un sector sostenible económica, social y medioambientalmente', organizada por la Asociación Empresarial para la Protección de las Plantas (Aepla), se presentó el estudio titulado 'El futuro del sector agrícola española', elaborado por Price Waterhouse Cooper (PwC). Se trata de trabajo cuantitativo y cualitativo, que analiza en profundidad el futuro de la agricultura de cara a 2050.

De acuerdo con los importantes datos que recuerda este informe, se trata de un sector estratégico para la economía, para la sociedad y para el territorio. Su contribución económica representa un 7% del PIB nacional, pero es un 10,6% si se considera toda la cadena de valor del sector alimentario. Un dato muy relevante si se compara con el turismo, que aporta un poco más del 11%, lo que sitúa al sector agroalimentario como el segundo macrosector de nuestro país. Además, su exportaciones han sido clave para reducir en un 16% el déficit comercial en España en la última década. También contribuye a la estabilidad económica, con su enorme capacidad de resiliencia, lo que quedó claro entre 2008 y 2013, los años más duros de la crisis, cuando la economía española se contrajo en un 9% mientras que el sector agrario aumentó el 1%.

La tecnología es clave para avanzar en el desarrollo sostenible. Por ejemplo, si hace poco más de tres décadas se obtenían 22-23 toneladas de patata por hectárea, ahora son alrededor de 60. En la actualidad el ingreso de cada familia por alimento es alrededor del 14% de ingresos al mes, mientras que en la década de los sesenta era de más del 40%. Esto se debe, en gran parte a la mejora genética, pero también al adecuado uso de fitosanitarios. Estas y otras tecnologías quitan presión al medioambiente, al producir más en menos espacio y con unos estándares sanitarios mucho más altos.

En todo caso, la sostenibilidad conjuga el correcto uso de todas las herramientas tecnológicas. Lo que sucede es que, al igual que con los medicamentos para personas, en el caso de las plantas, el proceso de I+D y los férreos y generalmente necesarios controles administrativos, lo hacen muy costoso. Un producto que incorpore una nueva molécula fitosanitaria necesita 12 años para su desarrollo y más de 250 millones de euros de inversión.

Por otro lado, la actual trazabilidad nos permite localizar de forma rápida el origen de cualquier mal uso, lo que contribuye a tener una elevada seguridad alimentaria. Por ejemplo, en la crisis de los pepinos de 2011, en muy poco tiempo se pudo trazar toda la cadena del alimento hasta el mismo productor y tumbar las acusaciones provenientes del gobierno alemán.

En relación al cambio climático, entre otros muchos efectos, ahora hay enfermedades que antes no teníamos y que no siempre se sabe cómo tratarlas. Tanto los productores como la industria y la propia administración deberían trasladar a la Unión Europea (UE) el hecho de que el agro español ya lo está sufriendo y que llegará al resto de los países, por lo que España debería ser un laboratorio donde aprender a paliar sus efectos, al menos en este sector.

Pero para que sea sostenible tiene que ser también rentable. En el estudio arriba mencionado se calcula que en 2050 la agricultura de precisión podría aportar 3.000 millones de euros más al PIB, suponiendo 55.000 millones de euros de riqueza acumulada desde el día de hoy. La agricultura de conservación, además de fijar CO2 y proteger el suelo, puede aportar 1.000 millones de euros en 2050, y los fitosanitarios unos 4.500 millones. La mejora genética se situaría en 4.800 millones de euros al año. Son solo algunos ejemplos que muestran la relevancia de un sector que debe ser clave en el desarrollo sostenible de nuestra sociedad del futuro.