El alarmante envejecimiento de los tractores

El alarmante envejecimiento de los tractores

En 2017, en el campo extremeño había 8.300 tractores de más de 35 años; en 2018, la cifra creció hasta superar los 9.000

ANÁLISIS AGRARIO JUAN QUINTANA

En las últimas semanas se han producido dos noticias importantes relativas al sector de la maquinaria agrícola. Por un lado, la publicación por parte del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de los datos de inscripción correspondientes a 2018, y por otro, el anuncio desde este mismo organismo de una nueva edición del Plan Renove para 2019.

En cuanto a la evolución del parque, más del 27% de todas las nuevas máquinas adquiridas han sido tractores, con un total de 11.333 compras; aunque la proporción ha caído seis puntos en relación a 2017. Además, ha supuesto una bajada del total de tractores adquiridos de algo menos del 9% con respecto al pasado año.

Lo más llamativo de esta reducción en la adquisición de este importante activo es que se produce en paralelo al sustancial incremento en la compra del resto de maquinaria (automotriz, arrastrada, suspendida, remolques y otras menos representativas), que sube un significativo 18% en comparación con 2017. En total, el mercado de máquina nueva creció un 9,3%

En Extremadura se han adquirido 2.736 nuevas máquinas, lo que ha supuesto un 8,6% menos que el año anterior. En el caso de tractores, las unidades compradas han ascendido un 18,5% hasta las 873.

Si bien crece el mercado de nueva maquinaria agraria a nivel nacional, lo que es positivo, no lo es tanto la forma en que evoluciona la compra-venta de segunda mano. Especialmente preocupante es la evolución de los tractores viejos, que representan un verdadero peligro para el agricultor, e incluso para terceras personas que puedan coincidir con ellos en los desplazamientos o en las propias tareas agrícolas. Hace poco menos de un año recordábamos en esta misma columna los 25 años de edad media de los 400.000 tractores que circulaban por nuestras vías públicas y privadas, de acuerdo con los datos proporcionados por la Asociación Nacional de Maquinaria Agropecuaria, Forestal y de Espacios Verdes (Ansemat). Todavía más grave es que 8.300 tractores de más de 35 años cambiaron de titular, de un total de 35.000 unidades que todavía están en circulación (el 8,7% del total). Un año después las cifras son todavía peores y año tras año envejece el parque de tractores. Si en 2017 eran 8.300, a finales de 2018 ya superaban los 9.000.

Uno de las principales razones que justifican este alarmante envejecimiento es el alto coste que implica la homologación de la nueva maquinaria a los exigentes requisitos ambientales y de seguridad que se aplican en la Unión Europea. Por ejemplo, de acuerdo con los datos aportados por Ansemat, el coste de los tractores se ha elevado más del 80% en los últimos 15 años, representando las mejoras medioambientales el 40% de este repunte.

En este sentido, los planes Renove son una herramienta positiva de que alguna manera incentivan esta regeneración. Sin embargo, dada la reducida dotación de los mismos, el impacto es muy pequeño y, quizás por ello, no han sido capaces de revertir esta tendencia.

Para este año, las ayudas del Plan Renove se destinarán a la sustitución de todo tipo de máquinas agrícolas, lo que ha sido muy bien recibido por el sector. Respecto al montante total del programa, la cifra no ha cambiado y se mantiene en cinco millones de euros. Para hacernos una idea de la pequeña magnitud, si se renovara solo la mitad de los tractores de más de 35 años, la ayuda media sería de 285 por unidad, una cifra insignificante para el elevado coste de un tractor.

Es por tanto necesario poner en marcha estrategias más eficientes, más allá de los Planes Renove que, para poder tener éxito, necesitan mayores dotaciones y una mayor incentivación para la renovación de cada unidad.