Aceite de oliva de calidad

Producción de aceite de oliva en la cooperativa Virgen de la Estrella de Los Santos de Maimona./Brígido
Producción de aceite de oliva en la cooperativa Virgen de la Estrella de Los Santos de Maimona. / Brígido

Fabián Gordillo Lemus | Presidente de la sectorial de aceites de oliva de Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura

La campaña de aceite de oliva virgen en Extremadura está ya prácticamente cerrada y nuestras previsiones, con todos los datos de los que disponemos en Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura, apuntan a que la producción en nuestra región puede rondar las 68.000 toneladas de aceite de oliva, lo que supondría un descenso del 7,2% respecto al año pasado, cuando se alcanzaron las 73.282 toneladas. Más producción de aceituna pero menores rendimientos han sido las principales características de esta campaña.

En concreto, si analizamos los datos por provincias, la producción acumulada a fecha de 31 de diciembre de 2018 suma un total de 42.140 toneladas en la provincia de Badajoz, mientras que en la de Cáceres la producción de estos tres primeros meses sería de 5.644 toneladas.

Todo ello se ha debido a que el olivar ha respondido bien tras las lluvias que hubo en el mes de marzo del año pasado, porque veníamos de una campaña de mucha sequía y esas lluvias nos han permitido tener una buena campaña de aceituna, aunque los rendimientos hayan disminuido entre 2% y 3,5% respecto a la campaña pasada.

En los últimos años, el sector olivarero en Extremadura ha hecho un gran esfuerzo inversor tanto en las explotaciones agrarias, apostando por el cultivo superintensivo y el intensivo en regadío, como en las almazaras, con mayor capacidad de transformación y producción.

Aunque es difícil conocer el límite de producción que puede llegar a tener Extremadura con las nuevas explotaciones que se están desarrollando, no es difícil que pueda llegar en poco tiempo a las 100.000 toneladas, lo que nos convertirá en una de las regiones más importantes a nivel nacional.

Esto nos llevará a un escenario con dos problemas principales que el sector deberá afrontar. Una de ellas la tendremos en la rentabilidad del olivar tradicional frente a esas explotaciones superintensivo e intensivo en regadío. Y aquí el sector debe empezar a trabajar en una diferenciación al aceite de oliva proveniente de este cultivo tradicional, la producción integrada, la sostenibilidad y la ecología pueden ser punto de partidas.

La otra vendrá por la adaptación que deberá acometer el propio sector ante una producción significativamente superior a la demanda, pudiendo darse tensiones en el mercado que debemos intentar convertir en una oportunidad realizando un mayor esfuerzo en la comercialización para llegar a muchos más mercados, más consumidores y consolidar el consumo de aceite en las que ya tenemos. El consumo de aceite de oliva es el 3% del consumo aceites vegetales a nivel mundial, el recorrido puede ser importante.

Ante todo ello, la integración cooperativa es, sin duda, una gran baza. Una integración realizada con una estrategia empresarial clara y bien definida, permiten conseguir sinergias que disminuyen los costes operativos, aumenta la capacidad financiera para poderse a adaptar a las nuevas circunstancia y poder llegar a mercados tanto nacionales como internacionales con más garantía.

Tenemos un aceite de oliva de gran calidad, producido en un entorno natural inmejorable, con el que podemos llegar a mercados muy exigentes, sin olvidarnos en desarrollar un fuerte consumo en nuestra región.

 

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