Albalá también quiere el almacén nuclear

Un pleno urgente que duró 15 minutos aprueba, con el voto en contra del alcalde, añadirse a la lista nacional de 10 aspirantes El pueblo cacereño acuerda a última hora y sin debate ciudadano previo su candidatura al ATC

ANTONIO J. ARMEROALBALÁ.
Un vecino aplaude la decisión tomada en el pleno urgen de ayer tarde. ::                             ARMANDO MÉNDEZ/
Un vecino aplaude la decisión tomada en el pleno urgen de ayer tarde. :: ARMANDO MÉNDEZ

La región optará a albergar el famoso ATC (Almacén Temporal Centralizado), bautizado coloquialmente hace tiempo como 'cementerio nuclear'. La candidata extremeña es Albalá (798 habitantes, a 25 minutos de Cáceres, en la comarca de Montánchez), que ayer acordó presentar su candidatura ante el Ministerio de Industria, el encargado de decidir. Lo hizo a las 19.30 horas, o sea, cuatro horas y media antes de que terminara el plazo que arrancó hace un mes.

Esa premura forma parte de la extraña forma en que se ha gestado la aparición del municipio extremeño en la carrera por acoger el almacén de basura nuclear. Hasta ayer, nadie en el pueblo había oído una sola palabra sobre esta posibilidad. «A mí me llamaron a las doce diciéndome que habría un pleno extraordinario por la tarde», cuenta Antonio Galindo, concejal del PP en Albalá y uno de los tres que ayer dijo 'no'. La misma postura tomaron el otro edil popular y, sorprendentemente, el alcalde, del Grupo Independiente. Sus cuatro compañeros de siglas, sin embargo, votaron a favor, por lo que el resultado final fue de cuatro contra tres. Los ediles expresaron su opinión a viva voz, y la sesión terminó con algunos aplausos.

Más allá de esa tímida reacción, es complicado saber qué opina el pueblo. Pedro (70 años) se enteró a la hora de comer, por la tele, y aún no tiene opinión. Alfonso (76 años) está a favor, porque cree que «si lo ponen a ochenta o cien kilómetros, el riesgo es el mismo». Pero Julián (65) está decididamente en contra, entre otros motivos porque está convencido de que «la gente que trabajara en el basurero no se quedaría a vivir en el pueblo, se iría a vivir a Cáceres».

Julián, que se jubiló hace dos meses, menciona también algo que le tiene descolocado. «Ayer (por el jueves) hubo pleno -cuenta-. Estábamos cinco personas, y nadie dijo nada sobre esta historia». En esa sesión, a la que faltaron el alcalde y el teniente de alcalde, se habló de una subvención de 60.000 euros para arreglar las calles del pueblo, pero nadie pronunció la palabra nuclear.

«Ponga bien claro en su periódico que los vecinos estamos enfadados porque nadie nos ha avisado, nos hemos enterado por la prensa», pedía ayer tarde una vecina. Probablemente, ella se enteró de que el pueblo era noticia nacional porque alguien se lo chivó. Funcionó el boca a boca, que partió de la sala de fiestas que regenta el concejal de Medio Ambiente. Allí, sobre el mediodía, él dio cuenta de la novedad, y a partir de ahí, lo del 'cementerio' se extendió por el municipio.

Y como era previsible, generó cierta expetación. A las cinco y media de la tarde, hora a la que todos creían que empezaría el pleno, en la plaza del pueblo había un centenar de vecinos, una veintena de periodistas y seis guardias civiles. A todos les tocó esperar más de una hora. Durante ese tiempo, el alcalde y los concejales permanecieron reunidos con representantes de los siete colectivos vecinales que hay en el pueblo: mayores, jóvenes, amas de casa, amigos del caballo, cazadores y pescadores y por último, la asociación cultural. «La opinión mayoritaria de los colectivos es favorable», aseguró después el alcalde. ¿Y los jóvenes? «A favor también», ratificó. En ese encuentro estuvo José Luis Andrade, director general de la consejería de Industria.

Concluida la reunión, arrancó el pleno, seguramente el de más público que se haya celebrado nunca en Albalá. Allí, el alcalde -es médico en el centro de salud del barrio de Nuevo Cáceres, en la capital, donde vive- expresó su opinión. Lo primero que hizo fue aclarar que hablaba a título personal, «como Jesús Pascual Vicente y no como alcalde». «No quiero que nadie me señale con el dedo como el alcalde que aprobó que en Albalá se instalase un almacén de residuos nucleares -declaró-. Los técnicos dicen que las instalaciones son seguras, pero nadie lo asegura al cien por cien. No quiero ser el responsable de que en un futuro haya malformaciones congénitas, haya muertes y alguien me pueda achacar a mí que voté a favor. Como profesional de la salud, estoy en contra de la radioactividad. Para mí premia más la salud que los intereses económicos. Creo que hay otras fuentes para buscar el dinero que podría recibir el pueblo si se instalase aquí el almacén». También recordó lo que pasó en Chernobil, y recordó que la Junta de Extremadura es contraria al ATC.

De su mismo partido, el concejal Fructuoso Polo tiene otra visión. «En Albalá, esta oportunidad no se nos va a presentar todos los días -dijo-. Creo que nos vamos a sentir más seguros si se instalase aquí el cementerio nuclear. Ese edificio va a tener una seguridad imponente. Este pueblo tiene experiencia de lo que es la radioactividad. Si hasta la fecha la radioactividad no ha podido con nostros, no creo que el cementerio acabe con nosotros. Al contrario, creo que potenciaría el pueblo y la comarca».

En 1998, Albalá ya sonó como un posible emplazamiento para guardar residuos nucleares coincidiendo con las actuaciones de Enresa para restaurar las antiguas minas de uranio, abandonadas en los años sesenta y setenta cuando las vetas se agotaron. Su condición de terreno granítico siempre le ha señalado como un lugar adecuado para este tipo de almacenamientos. Entonces, sin embargo, los vecinos y el propio Ayuntamiento reaccionaron con desconfiaza y lo rechazaron, tal como ayer recordó el alcalde.

La inclusión de Albalá en la lista de aspirantes estuvo a punto de no ser la única en Extremadura, informa Aracely Robustillo. Villarta de los Montes tenía previsto celebrar ayer un pleno para abordar el asunto, pero tras reunirse por la mañana los concejales de modo informal, optaron por desistir. La alta tasa de paro en la localidad pacense y la espera para una autorización de un parque eólico que no acaba de llegar fue lo que llevó al Ayuntamiento, gobernado por el PP, a barajar la posibilidad de optar al ATC. «Íbamos ya muy mal de tiempo -explica David Rodríguez, el alcalde-. Si lo hubiéramos pensado antes lo habríamos planteado a la ciudadanía, pero era todo muy precipitado». En Albalá, ayer, no pensaron lo mismo.

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