El empresariado extremeño alerta del boicot a los productos catalanes

Instalaciones de Nestlé en la localidad extremeña de Miajadas. :: brígido/
Instalaciones de Nestlé en la localidad extremeña de Miajadas. :: brígido

Borges, Tarradellas, Gallina Blanca, Nestlé... Muchas marcas vetadas por algunos ciudadanos se abastecen de materia prima en la región

J. LÓPEZ-LAGO BADAJOZ.

«No comprar en Extremadura productos que parecen catalanes, como los de Casa Tarradellas, puede ser como pegarse un tiro en el pie». Lo decía esta semana Manuel Vázquez Calleja, consejero delegado de Conesa, empresa extremeña que es líder nacional en transformación del tomate, el cual procede de las Vegas del Guadiana y acaba cubriendo las pizzas de esta marca catalana. «Pero es que seguramente el atún proceda de Galicia y la harina de Andalucía», añadía este empresario pacense para recordar que la economía está interconectada. De ahí la preocupación en el empresariado extremeño ante los anuncios de boicot a las marcas relacionadas con Cataluña por parte de los consumidores.

Estas listas de productos a ignorar en el supermercado han corrido como la pólvora por móviles y redes sociales. Según Javier Peinado, secretario general de la Confederación Regional Empresarial Extremeña (Creex), «puedo llegar a entenderlo si se analiza desde la indignación y la rabia. Pero apelando a la razón, esto no solucionaría nada, más bien podría agravar el problema».

Por un lado están circulando listas erróneas, y por otro muchas empresas catalanas se abastecen de materia prima o empleados extremeños, por lo que si la situación empeora en industrias del nordeste de España, puede notarse también al suroeste.

 «Puedo llegar a entenderlo (el boicot) desde la indignación, pero no si apelamos a la razón»

«Puedo llegar a entenderlo (el boicot) desde la indignación, pero no si apelamos a la razón» Javier Peinado | Secretario General Creex

 «No comprar productos que parecen catalanes puede ser como pegarse un tiro en el pie»

«No comprar productos que parecen catalanes puede ser como pegarse un tiro en el pie» Manuel Vázquez | Consejero delegado de Conesa

Algunas empresas estaban hace unos días en una de esas listas de marcas catalanas a despreciar por los compradores, por eso se han apresurado a explicar que su capital es cien por cien extremeño.

El temor a que el boicot a las marcas catalanas provocara un cataclismo económico en esta comunidad ha activado la deslocalización del domicilio social -y fiscal a veces- de algunas compañías. Paralelamente, mucha gente ha recibido en su móvil o ha leído en las redes sociales una llamada a no comprar productos catalanes. Pero el de las pizzas de Casa Tarradellas no es el único caso. Abundan las marcas que se abastecen en Extremadura y que han sido incluidas en la lista 'maldita' de los españolistas más radicales.

El Grupo Nestlé, de origen suizo y cuya penetración en España es a través de Cataluña, produce el tomate Solís, que en realidad recibe la materia prima desde una factoría de Miajadas. Igualmente, este grupo también vende el agua embotellada Aquarel que procede de Herrera del Duque.

Otra empresa catalana como Borges se nutre de los cultivos de Nueces de California que hay en los alrededores de Badajoz. Gallina Blanca tiene su sede social en Barcelona, pero su fábrica de caldo está en Miajadas. Y PepsiCo, también vinculada a la comunidad que preside Carles Puigdemont a través de su filial Matutano, montó una planta de cacahuetes en Puebla de la Calzada y otra de maíz en Lobón.

En cuanto a Roler, la empresa cárnica de donde salen las bandejas de carne de los supermercados Mercadona, tiene su sede en Tarrasa, pero gran parte de su producción la procesa en Peraleda de la Mata, donde hace tres años invirtió tres millones y creó cuarenta empleos.

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Pero los ejemplos en el sector cárnico no acaban aquí. Mc Donalds, que también ha sido demonizada por su supuesta conexión con la comunidad que desea separarse de España (es norteamericana y en realidad su oficina central en España está en Madrid), se abastece desde el matadero de Almaraz para fabricar sus hamburguesas, en este caso a través de la empresa extremeña el Encinar de Humienta.

En general, la relación comercial entre Cataluña y Extremadura se ciñe al sector agroalimentario, pero también hay grupos empresariales, como Cristian Lay, que compraron empresas del sector químico en Cataluña. O a la inversa, en este caso del sector servicios, como Sercotel, una cadena de hoteles que ofrece sus instalaciones en Badajoz (Hotel Zurbarán) o Cáceres (Hotel Extremadura) y que también tiene decenas de trabajadores en la región, de ahí que una posible caída en las reservas termine afectando a Extremadura.

Aún es una incógnita si el boicot está teniendo efecto y cuánto durará entre los consumidores, pero lo que sí es real es que algunas empresas han realizado ya movimientos para neutralizar sus efectos.

Campofrío, cuya dirección está en San Cugat del Vallés, publicaba esta semana anuncios en periódicos de toda España manifestándose en contra de la independencia de Cataluña.

Y otro ejemplo de preocupación por la situación política catalana es CaixaBank, cuyo delegado territorial contactó hace unos días con la Creex para que ésta trasladara a los empresarios de la región que esta entidad financiera es, ante todo, española, y por si hubiera dudas de que no comparte el proceso independentista acaba de trasladar su sede social a Valencia. No hay que olvidar que CaixaBank tiene 24 oficinas en la provincia de Cáceres y otras 24 en Badajoz, y que la caída de una entidad así tendría efectos directos en ésta y otras regiones.

A la expectativa

Jorge Gruart es otro empresario extremeño, aunque con fuertes vínculos familiares en Cataluña, donde nació. Se dedicó al corcho y por eso se instaló en San Vicente de Alcántara. Ahora tiene Ibelcap en Mérida, desde donde fabrica tapones -530.000 diarios- y cápsulas termorretráctiles para precintos de garantía. Hay seis industrias dedicadas a este producto en España y dos de ellas están en Cataluña. Lógicamente, Gruart está a la expectativa por si los encargos descienden en esta comunidad y eso significa que aumentan en su factoría, igual que sucede con los bodegueros de Almendralejo que trabajan el cava, probablemente el caso más paradigmático de cómo los episodios relacionados con la independencia catalana rebotan en la economía extremeña.

La apreciación general de Gruart como empresario es que el contexto político actual afectará a la comunidad catalana, donde recalca que dependen mucho del mercado nacional. «Esta situación les está pasando factura desde hace tiempo, lo que pasa es que la burguesía y la banca no se lo tomaban en serio (...). La que más va a sufrir es la pequeña y la mediana empresa porque el dinero es muy cobarde y necesita tranquilidad», decía esta semana a este diario.

La maquinaria de la empresa de Gruart usa recambios que se fabrican en Cataluña, y en el supuesto caso de que cerrara alguna de ellas esto perjudicaría directamente al industrial extremeño. Según dice, cada vez que contacta con ellos le confiesan su preocupación como catalanes si finalmente se independizan de España.

Nuestra región sufrirá más

Pero no solo va a sufrir Cataluña. Para Javier Peinado, secretario general de la Creex, el proceso que se ha iniciado hacia la independencia a corto plazo tendrá un rebote sobre la economía extremeña que no va a ser bueno. «Ya se está empezando a ver -dice- porque el termómetro económico son las cotizaciones bursátiles y la bolsa en general está bajando».

Peinado habla de inversiones que dejarán de hacerse en España y de que lo que es malo para el país, para Extremadura es peor porque es una comunidad muy sensible que depende mucho de lo público. «En la cola todo se nota más, y si el PIB en España pierde ocho puntos, en Extremadura se pierden más».

Además, Peinado cree que si se busca una solución urgente al desafío independentista y ésta pasa por entregar más dinero a Cataluña de las arcas del gobierno central, al final esta opción no beneficiaría en nada a Extremadura.

A medio y largo plazo un nuevo escenario en el que se retiren empresas de Cataluña podría aprovecharse tratando de atraer aquí estas industrias, «pero pensar que la Seat va a salir de allí para venir a Extremadura sería rizar el rizo».

La semana pasada la junta directiva de la Creex ya formuló una declaración oficial contraria a la independencia de Cataluña.

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