El príncipe que soñaba con hacer cine

Mónica Esteban, con una niña enferma a la que su fundación le ha regalado una consola. :: v. izquierdo/
Mónica Esteban, con una niña enferma a la que su fundación le ha regalado una consola. :: v. izquierdo

En Lorca, tierra paterna, siempre lo han visto como a don Felipe: «Desde crío ha sido educado para reinar». Aunque por poco da la sorpresa. Hace 15 años, el nuevo presidente de El Corte Inglés se trasladó a Australia para aprender a rodar películas, su pasión. Pero volvió

ZURIÑE ORTIZ DE LATIERRO

Dimas Gimeno es azul. Sin elección. En Lorca eres azul o blanco, a muerte. Desde que naces hasta que te vas. En la Semana Santa de este pueblo murciano las familias son del paso azul o del blanco. Tienen el palco a un lado o al otro de la calle principal por donde derrapan las cuadrigas. Y los Gimeno, poetas y pensadores, tenían que ser azules. «El niño Dimas chillaba lo que no estaba escrito cuando veía los caballos», evoca Joaquina Gil, camarera de la Virgen y amiga, azul, de los Gimeno. «Era especial, muy inteligente y guapísimo, aunque no tanto como su padre. Todos sabíamos que iba a ser el jefe de El Corte Inglés. Tan listo, tan correcto, tan normal...».

LA SAGA DEL TRIÁNGULO VERDE

Discreto

De tíos a sobrinos

Padre peregrino y escritor

Dimas Gimeno Álvarez es 'príncipe'. Bueno, ahora 'rey', como el de verdad. Su primo José López Gimeno lo ha visto así siempre: «Dimas es la joya de la corona. Los Álvarez, su familia materna y asturiana, le han ido formando muy bien, como a don Felipe, para reinar, para que lleve las riendas del negocio. De trato es muy normal, encajó bien las bromas que le gastamos cuando lo nombraron director general este verano. Siendo más joven venía más, le tiraba Lorca. Tenía vitalidad para salir toda la noche, sin dormir. Ahora tiene una gran responsabilidad encima, como el Rey».

Desde que Isidoro Álvarez Álvarez, su tío y mentor, falleció el pasado domingo, se han llenado páginas con la biografía del recién nombrado presidente de la primera cadena europea de grandes almacenes por ingresos y la tercera del mundo, por detrás de las estadounidenses Sears y Macy's. El currículo de Dimas Gimeno Álvarez dice que nació en Madrid el 14 de diciembre de 1975. Que cuando solo tenía 18 años entró en el Corte Inglés, de vendedor de camisas, mientras estudiaba Ciencias Económicas y Empresariales en la Complutense. Que tras licenciarse en la Universidad CEU San Pablo y hacer un máster de Derecho Privado, cursó un MBA en la escuela de negocios IESE. Que dentro del grupo ha trabajado en las áreas de compras, marketing, gestión de clientes o internet. Que en 2001 se trasladó a Portugal para colaborar en la puesta en marcha del primer Corte Inglés de Lisboa; luego abrió y dirigió el de Oporto. Que en 2008 regresó a Madrid para entrar en el patronato de la Fundación Areces. Que en 2010 se convirtió en consejero, que este verano asumió la dirección general y que desde el jueves es el cuarto presidente de El Corte Inglés, el más joven en sus 79 años de historia. Todo eso dice su currículo. Amigos, compañeros y familia dicen otras cosas.

A él le gustaba el cine. Nos comentó que iba a intentar estudiar aquello y nos llamó la atención. Éramos un grupo de treinta compañeros en el máster de derecho del CEU, con buenos expedientes y el futuro laboral más o menos claro. Lo del cine chocaba.

Habla David García, promoción del 98-99.

¿Sobresalía?

Era uno más. Sabíamos que era el sobrino de Isidoro, pero no se le notaba en nada. Ni coche, ni relojes especiales. Nada. Había gente que aparentaba ser bastante más pija que él. Teníamos buen ambiente, había compañerismo. Trabajábamos en equipo. Mucho. Si había que estudiar, estudiaba. Y si íbamos de cañas, él venía. El nivel de estudios era alto y todos éramos más o menos iguales.

El curso acabó y aquel verano del 99 Dimas voló con su pasión a Australia. Un año más en la universidad, pero esta vez para estudiar dirección de cine. Solo Dimas y quizás sus padres, María Antonia y Miguel Ángel, sepan lo que pensó el tío Isidoro, el hombre que lo forjó en el mismo molde de mesura, sacrificio y discreción donde lo cuajaron a él. Para entender a esta saga hay que viajar a Borondes (Asturias), a 'La Bruñega', como llaman a la casa familiar: siete dormitorios, cinco baños, salón, cocina y una galería de madera. Sin blasones ni piedra de sillería. Sencilla para ser el refugio de una dinastía que maneja millones y los mejores locales del país desde hace cuatro generaciones. Juan Álvarez, vecino de al lado, la rehabilitó hace 30 años. Les enciende la calefacción cuando acuden de vez en cuando.

Es una casa más del pueblo. Sencilla. Como son ellos, muy discretos, buena gente. Dimas e Isidoro se parecen mucho. Dimas es el hermano pequeño. El mayor, Miguel Ángel, es más serio. Diana, la chica, es la que más viene por aquí, como su madre. Dimas ha sido siempre un chico libre. Con veintitantos iba, venía. A mí Isidoro nunca me dijo lo que pensaba de su sobrino, pero era el elegido. Eso estaba más o menos claro.

El Corte Inglés ganó al cine. La responsabilidad familiar a la pasión. Dimas se despidió de Australia y volvió a Madrid en 2000. Tras un año de rodaje en el negocio, el tío lo envío a Portugal. Enrique Santos, presidente de la influyente cámara de comercio e industria luso española, la más grande que tenemos en el extranjero, lo contrataría «ahora mismo. No se equivocan con este chico. Es muy positivo, afirmativo, simpático, firme. Él me convenció para que las comidas que hacemos con los empresarios las dejáramos de celebrar en un hotel de 5 de estrellas y las hiciéramos en los salones de El Corte Inglés. Tiene imaginación. Hubo un encuentro con ministros y se nos presentaron 150 personas en vez de los 100 invitados. Por poco me muero. Pero Dimas colocó mesas detrás de las columnas y colgó pantallas para que lo vieran todo. Es rápido».

La fundación de su mujer

El heredero estaba ya cerca del podio del prestigio en el que se balancean unos pocos. Con muy poco tiempo para descansar en Lorca y Borondes. Juan, el casero que le enciende la calefacción, le vio por última vez en 2010, cuando murió la abuela Eustaquia, la madre de Isidoro y María Antonia.

La quería mucho, tenían buena relación. Lo último que he hablado con el chico es cuando se me acercó en el funeral. '¿Te acuerdas de mí, Juan? Mira, esta es mi mujer'.

Dimas se había casado con la publicista Mónica Esteban en Los Jerónimos. Ya no ejerce. Hace cuatro años dejó su puesto de directora creativa en una de las agencias con más 'punch' de Madrid y se volcó en la fundación Juegaterapia. Un grupo de voluntarios llevan consolas a niños hospitalizados. Ella lo cuenta así en la web Héroes sociales 2.0: «Este proyecto nace porque tengo una PSP de mi marido en casa con la que no juega nunca. Así que le digo que como nuestros hijos son muy pequeños se la podíamos dar a algún niño que le sacase más partido». En el proyecto se han implicado Alejandro Sanz, el Hombre de Negro (El Hormiguero), Amelia Bono...

Mónica parece aún más discreta que su marido. La pareja se ha propuesto no exponerse a traicioneras corrientes de aire. Construirse un hermético capullo, como lo hizo el tío Isidoro para que el niño Dimas creciera como uno más. Tienen dos críos, 7 y 5 años, a los que protegen de focos e informaciones molestas. Como la referente a su ideología conservadora. «Su abuelo paterno, el poeta Miguel Gimeno Castellar, era de izquierdas. Su padre de derechas y su hermano creo que sí estuvo con la Falange. Luego ha aparecido él en las candidaturas de tres elecciones, pero eso fue por hacerle un favor al hermano», zanja su primo José López.

Los partidos que más le interesan son de fútbol y los juega en casa con los dos pequeños. También disfruta visitando comercios nacionales y de otros países. «Le gusta el contacto con la tienda. Esta mezcla de gusto y necesidad le ha llevado a viajar de forma frecuente por todo el mundo», detallan en su entorno. Apasionado de la lectura -novelas y gestión empresarial-, sigue atento las novedades editoriales. Ah, y no se pierde un estreno cinematográfico.

El fundador, el tío bisabuelo de Dimas, César Rodríguez, compró una sastrería en Madrid a los 54 años cuando era ya un próspero empresario en Cuba. Su sobrino, y tío abuelo de Dimas, Ramón Areces, llegó a la presidencia con 61 años. De nuevo, un sobrino, Isidoro Álvarez, heredó el negocio. Se convirtió en presidente a los 54. Su sobrino Dimas, lo hizo el pasado jueves, a los 39 años.

La vena artística le viene de Lorca. Su abuelo paterno es el poeta Miguel Gimeno Castelar, con calle y placa en la ciudad murciana. El padre de Dimas, Miguel Ángel Gimeno, estudió Filosofía y Letras y se licenció en Ciencias Empresariales. Emprendió varios negocios, conoció a María Antonia, la discreta hermana de Isidoro, y se casaron en Madrid en 1969. Tuvieron tres hijos -Miguel Ángel, Diana y Dimas- y terminaron separándose. María Antonia se ha vuelto a casar. Miguel Ángel se volcó en la literatura. Publicó 'El tiempo perdido'. Luego se marchó a pie a Jerusalén. Una peregrinación de un año, plasmada en el libro 'El camino del alma'. Ambos se han vendido en El Corte Inglés. En Lorca, no recuerdan a un 'armao' más guapo que Miguel Ángel en el desfile de Semana Santa.

 

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