La Albuera, asediada por las tropas napoleónicas

Una de las escenas de la recreación/J.R.D.
Una de las escenas de la recreación / J.R.D.

Un año más la localidad pacense recrea la batalla de mayo de 1811, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional

JOSÉ RODRÍGUEZ DOMÍNGUEZLa Albuera

La Albuera vuelve a recrear la Guerra de la Independencia española y se convierte, durante este fin de semana, de nuevo en el 'objetivo de las tropas napoleónicas'. En esta ocasión no ha habido derramamiento de sangre. El aniversario de aquella batalla se ha convertido una gran fiesta para este municipio pacense, declarada Fiestas de Interés Turístico Regional.

Durante los días 17, 18 y 19 La Albuera ha sido escenario de la recreación de los hechos acaecido aquel 16 de mayo de 1811, que se saldó con miles de muertos por ambos bandos y un pueblo destruido. Ahora, 18 años después, desde que comenzara a celebrarse esta recreación, está considerado como uno de los eventos más vistoso de estos actos conmemorativos.

Miles de visitantes se han acercado hasta La Albuera para disfrutar y comprobar como sus vecinos se desprenden de la normalidad para convertirse en un pueblo de finales del siglo XIX. El colorido de los diferentes ejércitos perfectamente uniformados, los desfiles militares, mercadillos de época, las escenas teatralizadas, las escaramuzas que se han realizado por las diferentes calles y el olor a pólvora han hecho que el visitante se haya visto inmerso en lo que era una invasión de las tropas napoleónicas.

Por la mañana, después de los desfiles militares, vecinos uniformados compartían mesa, con buenas viandas y bebidas, mientras sus armas descansaban en cualquier parte.

Por la tarde, el sábado y el domingo, más de 700 vecinos de la localidad se han convertido en campesinos, soldados y generales para retrotraerse al pasado y recrear aquel enfrentamiento bélico. Los 28 regimientos que forman los vecinos de La Albura tomaron posiciones en el campo de batalla, desplegándose a las posiciones previstas. El narrador describía los movimientos de las tropas, dando así, una perfecta visión al espectador de toda la barbarie.