Plasencia revisa posibles vestigios del franquismo

Placa en la avenida Calvo Sotelo, que pasa a estar dedicada al expresidente del Gobierno. :: david palma/
Placa en la avenida Calvo Sotelo, que pasa a estar dedicada al expresidente del Gobierno. :: david palma

Tras la decisión de retirar las calles a José Calvo Sotelo y Millán-Astray, el gobierno local estudia si debe hacer lo mismo con Martín Palomino

Claudio Mateos
CLAUDIO MATEOSPlasencia

El Ayuntamiento de Plasencia se encuentra inmerso en la revisión pormenorizada de su callejero y otros elementos de la vía pública para eliminar cualquier vestigio que pueda ser considerado franquista bajo los criterios de la Ley de Memoria Histórica. La junta de gobierno local decidió en su reunión del pasado viernes cambiar los nombres de tres vías, en concreto la avenida y la travesía Calvo Sotelo, y la calle Millán-Astray. Ahora estudia si será necesario hacer lo mismo con la avenida Martín Palomino, y también con símbolos como las placas de los bloques de pisos de protección oficial que conservan el yugo y las fechas del escudo del antiguo Instituto Nacional de la Vivienda.

El comité de expertos constituido a mediados de junio por la Diputación de Cáceres para elaborar un catálogo de los vestigios franquistas de la provincia ha enviado a todos los ayuntamientos una carta en la que solicita información sobre «escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la dictadura», que según se indica en la Ley de Memoria Histórica deben ser retirados de todas las calles y edificios públicos.

El Ayuntamiento de Plasencia se encuentra recopilando toda esta información para enviársela al comité de expertos que, una vez recibido el listado completo, emitirá sus recomendaciones sobre qué vestigios han de ser retirados en cumplimiento de la ley, ya que no todos los casos están claros, y de hecho son frecuentes las polémicas en lo relativo a algunos nombres, con numerosos casos que han llegado incluso a los tribunales de justicia.

La avenida mantiene la denominación pero pasa a dedicarse al expresidente Leopoldo Calvo Sotelo

El gobierno local placentino considera que existen suficientes elementos que justifican la aplicación de la Ley de Memoria Histórica tanto a la calle Millán-Astray como a la avenida y travesía Calvo Sotelo. La vía dedicada al fundador de la Legión, situada en el barrio de San Lázaro, pasa ahora llamarse calle Vereda de Carcaboso, mientras que las otras dos, que se referían a José Calvo Sotelo (ministro durante la dictadura de Primo de Rivera), pasan a dedicarse a Leopoldo Calvo Sotelo, presidente del Gobierno de 1981 a 1982, y así se hará constar en los azulejos identificativos.

Archivo Municipal

En ambos casos existen informes elaborados por los técnicos del Archivo Municipal en los que se detallan las circunstancias en las que estas calles recibieron los nombres que ahora se les retiran. La calle Millán Astray apareció con esa denominación por primera vez en el padrón de 1970, y existe un acta de 1966 en la que se da cuenta de un escrito presentado por la Hermandad de San Lázaro de caballeros legionarios en el que solicitan que esa calle se rotule con el nombre de Millán-Astray, lo cual fue aprobado en comisión municipal por unanimidad.

En el caso de la avenida Calvo Sotelo -cuyo asesinato al ser detenido el 13 de julio de 1936 se considera uno de los detonantes del golpe de estado de unos días después- recibió ese nombre por acuerdo de la comisión gestora del Ayuntamiento placentino del 16 de octubre de 1936, que reconoció al político como «mártir de la Patria». Ese tramo de la antigua Corredera llevaba hasta entonces el nombre del militar Fermín Galán, participante en la 'Sanjuanada' de 1926 contra Primo de Rivera y ensalzado después como héroe por la República.

En esa misma acta municipal de octubre de 1936 se acordaron otros cambios de denominación de espacios públicos principales. Así, la Plaza Mayor, que durante la dictadura de Primo de Rivera se llamó Plaza de la Reina Victoria y después Plaza de la República, fue rebautizada como Plaza de España (ahora de nuevo Plaza Mayor). El tramo de la Corredera entre la Puerta del Sol y San Antón, que se llamaba avenida de Pablo Iglesias, pasó a ser avenida de José Antonio (ahora avenida de La Salle). La hasta entonces avenida Julián Besteiro cambió a avenida del Ejército (ahora Juan Carlos I), y la calle Cruz de Santa Ana, que la República había convertido en calle Marcelino Domingo, se convirtió en la calle del General Franco.

El Ayuntamiento teme un caos en las direcciones postales de las empresas si cambia Martín Palomino

En el casco histórico, la calle Mariana Pineda recuperó el nombre de calle San Pedro, y la calle García Hernández el de calle del Salvador. La calle 14 de abril pasó a ser calle Esteban Ginés, la calle de bajada desde la Puerta Berrozana hasta el puente de San Lázaro se le dedicó al General Sanjurjo, y la calle Blasco Ibáñez recuperó el nombre de calle Santa Isabel. Más adelante, durante la dictadura, se llevaron a cabo más cambios de calles que pasaron a recibir nombres franquistas.

Cambio de dirección postal

Desde un punto de vista práctico, el cambio de denominación de una calle siempre supone un trastorno para sus residentes. En el caso de la calle Millán Astray es menor porque en ella hay pocas viviendas, pero en la avenida Calvo Sotelo sí hay varios bloques de pisos. Por ese motivo el Ayuntamiento ha optado por mantener en la placa el nombre Calvo Sotelo, aunque especificando debajo que se refiere al expresidente del Gobierno. De esta manera conserva el nombre en la práctica y no se perjudica a los vecinos.

De hecho, esta es una de las principales reticencias para un posible cambio de nombre de la avenida Martín Palomino, donde tienen su domicilio decenas de empresas placentinas. Según el informe del Archivo Municipal, la avenida recibió en el pleno del 18 de febrero de 1967 el nombre del abogado Martín Palomino Mejías (Torremocha, 1916), presidente de la Diputación de Cáceres entre 1961 y 1967. Según algunas interpretaciones de la Ley de Memoria Histórica, como la del comité de expertos de la Diputación de Badajoz, al tratarse de un cargo franquista se le debería retirar la denominación a la avenida, pero el gobierno local no lo tiene claro porque Martín Palomino también recibió reconocimientos como promotor de la Universidad Laboral y la Universidad de Extremadura. En principio, la postura será enviar el informe al comité de expertos de la Diputación de Cáceres para que emita una recomendación y actuar después en consecuencia. Eso mismo se hará, previsiblemente, con las placas de los bloques de pisos que conservan el escudo del Instituto Nacional de la Vivienda.

Respecto a la Cruz de los Caídos, ubicada en el parque del mismo nombre, junto a la avenida Juan Carlos I, en principio se puede conservar ya que hace tiempo que fue retirada la inscripción en honor de los muertos por el bando franquista.

 

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