Los últimos acordes de la XIII legislatura

Meritxell Batet, este martes, durante el pleno del Congreso. /E. P.
Meritxell Batet, este martes, durante el pleno del Congreso. / E. P.

El anuncio de que ningún candidato cuenta con apoyos para ser investido se produjo con el pleno del Congreso en marcha

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

La orquesta no dejó de tocar. En el tiempo de descuento, aun resignados los diputados a otra legislatura malograda, el Congreso debatió y votó. Hubo gestos de frustración e, incluso de hastío, en la tribuna mientras en el edificio contiguo los líderes políticos daban cuenta de sus reuniones con el Rey y ponían de manifiesto que tampoco esta vez hay apoyos para una investidura. Todos dedujeron que en una semana las Cortes quedarán disueltas y que, por lo tanto, las proposiciones de ley que hoy tomaron en consideración no llegarán a tramitarse. Aunque, en realidad, la historia no es nueva: algunas de esas iniciativas ya decayeron con el adelanto electoral de abril.

«Estamos ante una anomalía, estamos debatiendo por segunda vez una misma proposición», comenzó su intervención el socialista Odon Elorza. Y, con toda probabilidad, no habrá dos sin tres. Si Unidas Podemos quiere revocar la reforma del PP que limita los tiempos de instrucción en los procesos judiciales, tendrá que volver a impulsar su texto en el Congreso que se constituya tras las más que probables elecciones. Lo mismo ocurre con los cambios que el PNV busca introducir en el reglamento para revisar el cumplimiento de los acuerdos parlamentarios. «Se hace un flaco favor a la ciudadanía», protestó el portavoz de los nacionalistas vascos, Aitor Esteban.

Ya la semana pasada la reflexión se instaló en el hemiciclo durante el debate de la iniciativa del PSOE para regular la eutanasia. También, en ese caso, los grupos parlamentarios se verán abocados a discutirla de nuevo en la próxima legislatura. Pero, además, la repetición electoral condenará a un año perdido en la Cámara baja, si se tiene en cuenta el tiempo transcurrido desde que se convocaron los comicios del 28 de abril.

Ganarse el sueldo

«¿Está realmente el Congreso –se preguntó Elorza– respondiendo a sus funciones?». Más bien, a su juicio, el bloqueo en la institución contribuye a incrementar los niveles de desafección y pérdida de confianza de la ciudadanía en la clase política y a reforzar a partidos «populistas», de «extrema derecha» y a aquellos que «bordean la democracia». «No podemos seguir decepcionando, no estamos siendo ejemplares, entonemos el 'mea culpa', hagamos un propósito de enmienda y rectifiquemos todos», instó al arco parlamentario.

Pero, a última hora, cuando el comunicado de Casa Real confirmó que ningún candidato estaba en condiciones de someterse a la investidura, en el Parlamento se supo que no cabía corrección de rumbo en el corto plazo. En este contexto, el Gobierno se somete este miércoles a la última sesión de control en un ambiente con tintes electorales. En la práctica, será el primer acto de la precampaña. Un cruce, previsiblemente, de reproches sobre culpas y responsabilidades de la parálisis política.

En los pasillos de la Cámara ya no se elucubra sobre movimientos tácticos de última hora que eviten las elecciones, pese a que técnicamente hasta el lunes no habrá convocatoria de comicios y el viernes aún podría decidirse un pleno. Las conversaciones giran en torno a los perfiles y los discursos que se pondrán en escena para merecer la confianza del votante. «Por si no tengo oportunidad, por si acaso –se anticipó Elorza–, feliz Navidad».