'Viejo amigo Cicerón' da respuestas del pasado a preguntas del presente

Asistentes a la presentación de la obra. / Brígido

La obra que se estrena mañana, en la que José María Pou da vida al senador romano, representa la integridad moral, la coherencia y el coraje humano

MARÍA BLANCO CANCHO

Tras la exitosa acogida de la ópera 'Sansón y Dalila' que consiguió llenar el Teatro Romano con 8.013 espectadores durante tres noches, mañana miércoles se estrena 'Viejo amigo Cicerón', la segunda entrega de la 65 edición del Festival de Teatro Clásico de Mérida. La obra, escrita por Ernesto Caballero y dirigida por Mario Gas, es un texto inédito que nos invita a recorrer un viaje hacia atrás en el tiempo pero que, a su vez, está muy conectado con el presente.

Ernesto Caballero estudió Historia y la dejó por el teatro cuando el director del aula de interpretación de la universidad le llamó para debutar en el Teatro en Mérida. En 'Viejo amigo Cicerón' el propósito de Caballero era conocer más de lleno al político romano. Quería escribir sobre coraje cívico, coherencia, aprendizaje humano, flaquezas y, sobre todo, de apetito de grandeza. «Muchas veces los autores nos sentimos llamados por una temática y nos ponemos a escribir para averiguar qué es», comentó.

Cicerón fue conocido por ser un célebre orador romano, político de fuertes convicciones, coherencia, integridad moral y protagonista de violentas guerras en el siglo I antes de Cristo. Pero para Ernesto, Caballero lo que más le llama la atención de este personaje histórico es «su apetito de grandeza en el sentido moral, en el sentido en el que son los actos de uno los que esculpen una biografía y eso Cicerón, de alguna manera, viene a exponérselo a los jóvenes de hoy».

Ernesto Caballero, autor de la obra, destaca de Cicerón «su apetito de grandeza en el sentido moral»

Según el autor, Cicerón dijo que él no quería condecoraciones, sino historiadores que escribieran sus hazañas para que fueran recordadas a través de los siglos y «que sus actos tuvieran una repercusión», señaló Caballero en la presentación de la obra.

Para el director de 'Viejo amigo Cicerón', Mario Gas, un grande del teatro y del Festival, volver a Mérida es como volver a casa, «pero a una casa muy exigente que te pone a prueba». Destacó lo «apasionante que es, de algún modo, no refugiarse en textos conocidos» y hablar de Cicerón en un texto «recién salido del horno, con un autor contemporáneo».

El protagonista de la obra es José María Pou, veterano actor que pisó la arena del Teatro Romano por primera vez en 1971 y que este año dará vida a Cicerón. Para él, esta obra tiene algo diferente. Pou nunca ha trabajado con un texto y un autor contemporáneos que, además, no transcurra ni en la Antigua Grecia ni en la Antigua Roma. Esta obra se sitúa en una habitación normal y corriente de las de hoy en día. «No vestimos túnicas, ni peplos, ni tenemos que luchar contra vestuarios que a veces incomodan. Es mucho más fácil salir al escenario con un pantalón y una camisa y eso es lo que quizá pueda parecer insólito en un escenario como el de Mérida. Pero de eso trata la función, de ese diálogo entre las túnicas y los vaqueros, de alguna manera entre el vestuario de entonces y el de ahora», comentó.

«No vestimos túnicas sino pantalón y camisa y eso puede parecer insólito», comenta Pou

Por otro lado, Bernat Quintana actúa por segunda vez en el Teatro de Mérida. La primera fue hace dos años con 'Calígula', de la que también Mario Gas fue director. En 'Viejo amigo Cicerón', Quintana da vida a Tirón, un esclavo liberto, secretario y amigo incondicional de Cicerón. Según Quintana, Tirón va recogiendo su testimonio y le acompaña durante todo su recorrido vital. «Está ahí escuchándole, admirándole y en algunos casos contraponiéndose a él en unas escenas donde hay una dialéctica muy interesante y potente, que establece un diálogo entre el pasado y el presente», señaló. «Cosas que se discutían entonces las escuchas ahora y tienen muchísima vigencia».

Respecto al trabajo con José María Pou y Mario Gas, aseguró que trabajar con ellos implica un nivel de exigencia de un rigor muy alto y un proceso «que nos ha exigido dar lo máximo de nosotros».

Junto a ellos, Miranda Gas se estrena en el Teatro de Mérida e interpretará a Tulia, la hija de Cicerón. Ayer dijo sentirse «felizmente muy nerviosa, con muchas ganas de pisar el escenario y de que veáis este trabajo que hemos preparado con tanto cariño y tanta pasión».

Como explicó, Tulia es una hija muy crítica con capacidad de confrontar a su padre, con sus propias ideas y sus puntos de vista, pero al mismo tiempo muy comprensiva con una capacidad de ver los distintos puntos de vista de las cosas desde la razón, desde el corazón, desde el amor, «cosa que creo que es bastante interesante trasladar a hoy en día cuando hablamos de los asuntos importantes». Algo que tiene que ver con la actualidad. «Es una planteadora de conflictos, una persona que no tiene problemas en encenderse para discutir y confrontar. Planteadora de conflictos que sabe escuchar, que sabe jugar y que se funde con Tulia de una manera muy placentera de jugar», apuntó Miranda Gas.

Relación con política actual

Al ser preguntado Mario Gas por el político que podría ajustarse a las características de Cicerón, su respuesta fue clara: «Ninguno. Creo que la altura moral, ética, el compromiso, de duda y de enjuiciamiento hacia sí mismo, sopesando siempre si ha de hacer una cosa u otra o dónde está el camino de la honestidad, lo que persigue este hombre aunque tenga unos componentes de vanidad, yo creo que desgraciadamente en la política próxima que padecemos hoy en día no hay personajes así».

Asimismo, José María Pou respondió con un episodio de la obra para argumentar la semejanza entre el actor y Cicerón. En esta escena el político se encuentra desterrado y empieza a escribir una gran cantidad de obras. Cicerón dice que escribe mucho pero no se encuentra bien porque siente que tiene una responsabilidad con sus conciudadanos. Piensa que debería aportar su esfuerzo y su elocuencia desde la tribuna, porque es una obligación, según él. «Los intelectuales, los hombres de cultura estamos obligados a crear debate y a participar continuamente en la conversación pública, es una exigencia moral», dijo Pou.

Durante la presentación de la obra, la secretaria general de Cultura de la Junta, Miriam García Cabezas, señaló que Cicerón sigue vigente y que «en su sentencia podemos encontrar respuestas a muchos de los males, a muchas de las incógnitas que se plantean en la sociedad en la política actual».

A su juicio, es imprescindible que existan festivales como el de Mérida para seguir profundizando en los clásicos, para enriquecernos intelectualmente, para hacernos pensar, para cuestionarnos como personas y como sociedad y para invitarnos a ese debate cívico entre el pasado y el momento histórico que nos ha tocado vivir. «Por eso la cultura que hacemos en este festival es un espacio propicio para la reflexión y para el análisis de la sociedad en la que se incardina», dijo.