Si teclean en Google las palabras meandro y España, los 19 primeros resultados llevan al Melero, en Riomalo de Abajo. Es la curva de río más famosa de Las Hurdes, de Extremadura y seguramente del país. Es también una imagen icónica de la región, mil veces utilizada para ilustrar pósters, dípticos, folletos y todo tipo de publicaciones sobre turismo rural. Pero en la comarca cacereña hay más ejemplos de este tipo de capricho natural. Y uno de ellos -seguramente hay otros que también- merece una parada en el camino para disfrutar de su visión. Es el meandro que traza el río Malvellido entre Fragosa y El Gasco. O quizás convendría hablar de triple meandro, porque son tres las curvas que dibuja el cauce.

Más rincones con encanto

Es tan llamativa la visión de este triple giro que se habilitó un mirador para poder observarlo de frente con detalle. Está al pie de la carretera CC-63, tras pasar Martilandrán, a los pocos metros de dejar atrás -a la derecha- un parque con columpios de sorprendente ubicación, aislado del pueblo. El viajero que va en coche debe andarse con ojo, porque el acceso no es bueno. El mirador está a la izquierda, lo que obliga a cruzar el carril contrario si se va de Martilandrán a El Gasco, y no hay espacio para los coches, en contra de lo que se afirma en el panel informativo que hay en el lugar. «Este mirador dispone de un parking bien acondicionado», se lee. En los textos en inglés y portugués, porque en la versión en español, algún amante de la verdad lo tachó.

Mirador El Gasco, el mejor sitioa pie de carretera (entre Martilandrán y El Gasco) para admirar el meandro
Mirador El Gasco, el mejor sitioa pie de carretera (entre Martilandrán y El Gasco) para admirar el meandro / ANDY SOLÉ

Lo que sí hay son tres bancos de piedra y una barandilla de madera que pide a gritos un arreglo, cuando no una renovación. Pese a lo maltrecho de esa barandilla, el lugar invita a acodarse en ella y mirar. Mirar para admirar. El paisaje en general, y en particular el modo en el que los hurdanos le ganaron terreno a la Naturaleza para habilitar los bancales en los que hacerle un sitio a sus cultivos. Se conservan en el meandro los muros de piedra levantados en esas terrazas, y lo único que le falta a la foto del triple meandro es que el río lleve más agua. Está el Malvellido sediento, como tantos otros cauces de la región, y a pesar de ello, es un lugar especial.

El mirador de El Gasco no tiene plazas de aparcamiento. En su lugar hay tres bancos de piedras
El mirador de El Gasco no tiene plazas de aparcamiento. En su lugar hay tres bancos de piedras / ANDY SOLÉ