Rincones con encanto

Monsaraz, el balcón sobre las aguas de Alqueva al otro lado de la Raya

Mirador hacia las aguas de Alqueva que hay antes de adentrarse en las murallas de Monsaraz con una escultura que homenajea al cante alentejano./J. L. G.
Mirador hacia las aguas de Alqueva que hay antes de adentrarse en las murallas de Monsaraz con una escultura que homenajea al cante alentejano. / J. L. G.

Si hay algo que impresiona a los muchos extremeños que ya han pasado por ahí es la playa que se han 'inventado' los portugueses a los pies de la colina

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

Este lugar con encanto de la provincia de Badajoz se revela al otro lado de la frontera siguiendo la pista del mayor embalse de Europa, el de Alqueva, que a la altura de Monsaraz (Portugal) ya no es un cauce más o menos lineal y uniforme que recuerda al Guadiana, sino que se ensancha formando una lámina estrellada con decenas de cabos e islotes y necesita de un puente de diez pilares para avanzar sobre las aguas.

En Monsaraz los turistas se preguntan desde cuándo existe semejante pantano que ya empieza a asemejarse al mar. Fue en 2002 cuando la presa construida en la localidad portuguesa de Alqueva empezó a contener el Guadiana e inundó lo que había alrededor, dando lugar a 25.000 hectáreas de agua de las que 21.700 corresponden a Portugal, que se ha tomado en serio invertir en sus nuevas poblaciones ribereñas.

A Monsaraz lo lógico es llegar por la frontera que hay a la altura de Villanueva del Fresno. Después se tarda menos de veinte minutos en subir a Monsaraz, pueblito de calles estrechas, casitas blancas, fortificación visitable y considerado el más bonito del Alentejo.

1.- Fortificación dede la que hay unas vistas privilegiadas. 2.- Playa fluvial de Monsaraz, de las mejores equipadas en esta costa de agua dulce. 3.- Calles estrechas y blancas confieren un encanto especial a la diminuta villa de Monsaraz. / JLG

Antes de estacionar el coche fuera de su muralla y adentrarse en la villa es inevitable sentir la atracción de su mirador con suelo de pizarra hacia las aguas de Alqueva. Se trata de un aparcamiento donde destaca una escultura metálica con 24 siluetas a tamaño natural que homenajean al canto alentejano. Siempre corre una brisa que en esta época te lleva a sentarte en uno de los bancos de esta plazoleta privilegiada que sirve de antesala de la visita.

Una vez en el pueblo llaman la atención sus tiendas de artesanía y productos locales. Restaurantes y casas de alojamiento hay varias, incluso un puesto de turismo pese a lo diminuto de la población. Además de dos iglesias una al lado de otra, existe un centro interactivo de la historia judía llamado Casa da Inquisiçào.

Con su playa fluvial

Pero si hay algo que impresiona a los muchos extremeños que ya han pasado por ahí es la playa que se han 'inventado' los portugueses a los pies de la colina, y es que sorprende el partido que se le puede sacar a apenas doscientos metros de costa de un pantano. La playa fluvial de Monsaraz fue inaugurada por autoridades del Estado en 2017. Tiene restaurantes, césped, arena de playa, sombrillas, red de voley, vestuarios, baños, plataforma que la hace accesible, estructura flotante para bañistas, socorristas y por supuesto un amplio aparcamiento al que solo le falta sombra.

Además, insiste en aprovechar las posibilidades de navegación y en la cala de al lado para no molestar al público tiene habilitado un centro náutico con su rampa y pantalán. Por supuesto, se pueden contratar cruceros por el lago o alquilar kayacs y otro tipo de embarcaciones de recreo para que la visita en esta época del año sea una experiencia completa.