El Mérida vuelve a ser de bronce

La afición emeritense invade el terreno de juego del Romano tras la consecución del ascenso del Mérida, ayer. :: J. M. ROMERO

Un año después regresa a Segunda B en una eliminatoria igualadísima que tuvo que decirse en una interminable tanda de penaltis

JAVI LAIRADO MÉRIDA.

Se repitió partido de máxima exigencia. No podía ser de otra forma siendo eliminatoria de campeones. Amaro no modificó nada de lo que ha sido su equipo en el segundo tramo de la temporada. Dibujo y nombres habituales para darle un halo de normalidad a un encuentro en el que el Mérida tenía que hacer lo que había hecho todo el curso: ganar. Había dos aspectos que sí otorgaban la originalidad al choque: el calor, tremendo, espeso, pegajoso; y la hinchada local, numerosísima y entregada a su equipo. Lo que no cambió es la brutal intensidad mostrada por ambos conjuntos, ajenos a toda incidencia exterior.

0 MÉRIDA

0 SOCUÉLLAMOS

Mérida
Javi Sánchez; Montesinos, Salvi, Jiménez, Javi Chino; Curro, Dani Espinar, Villa (Muneta, 70'); Flores (Chavalés, 70'), Cristo, Miguel Ángel Espinar (Kevin, 77').
Socuéllamos
Luis Arellano; Marc, Zurdo (Acevedo, 56'), Toboso, Ramón; Carlos García, Essomba, Jesús García, Kike Domínguez (Jacinto, 113'); Belencoso, Megías (Chupi, 67').
Árbitro
Quintero González, amonestó a Santi Villa y Salvi por parte del Mérida y a Essomba, Chupi, Jesús García, Ramón, Belencoso, y Marc, este en dos ocasiones, por lo que fue expulsado en el 112', del Socuéllamos.
Incidencias
Estadio Romano, más de 8.000 espectadores, según datos ofrecidos por el club. El Mérida pasó la eliminatoria en al tanda de penaltis por 7-6.

El inicio del partido dejó la pelota en pies del Mérida. Apoyado en la superioridad de Miguel Ángel Espinar sobre los centrales rivales, lograba asentarse en campo ajeno. Aun así, la primera ocasión fue visitante. Kike encontró el desmarque de Belencoso a la espalda de Javi Chino, pero el delantero tardó demasiado en armar el disparo y Álex Jiménez apareció raudo para abortar el peligro.

Respondió Flores con una jugada individual espectacular al regatear a Zurdo en medio metro, y su disparo acabó estrellándose en un rival. Incluso un buen lanzamiento de falta de Villa estuvo muy cerca de ser rematado por Salvi, pero lo cierto es que el Yugo había aterrizado en el partido e igualó fuerzas con un gran Kike.

Javi Chino, capitán del Mérida, grita de felicidad tras la victoria::
Javi Chino, capitán del Mérida, grita de felicidad tras la victoria:: / J.M. ROMERO

Pudo marcar el Mérida en los primeros compases de la prórroga en una jugada a balón parado

Necesitaba a Dani Espinar el Mérida para imponerse en la zona ancha y el malagueño apareció con un disparo desde el pico del área que pasó cerca del larguero. El Yugo no se amilanó. Con el partido algo roto, algo que no beneficiaba a los locales, pudo de nuevo el Socuéllamos a la contra el que desnivelara el marcador en una mala transición defensiva del Mérida.

Carlos García se la encontró en su pierna mala y esta vez fue Salvi el que llegó para cruzarse. Belencoso y Megías, pareja de delanteros visitantes, fueron los siguientes en reclamar su cuota de protagonismo, moviendo a Jiménez y Chino a los lados y creando espacios para la llegada de la segunda línea, lo cual mejoró sustancialmente a su equipo y les acercó al gol, pero el descanso llegó en ayuda de todos. Se precisaba descanso, tanto que el colegiado ni esperó al minuto 45 para indicarlo.

Tras el mismo, ambos equipos sintieron el peso de la responsabilidad del momento y de la portería a cero, y extremaron sus precauciones, confiando en un chispazo de genialidad de sus atacantes. El Socuéllamos se mostraba cómodo con el cuero en los pies, mientras el Mérida pecaba de exceso de prisa, de demasiada precisión, así, cuando recuperaba la pelota esta no le duraba lo suficiente en su poder como para asustar. Aprovecharon los romanos el balón parado para deshacerse el dominio socuellamino, con dos faltas cercanas al borde del área. En la segunda de ellas, Salvi, en jugada ensayada, puso el balón en el pie de Santi Villa, pero el disparo de este se perdió muy alto.

Con la llegada del último tercio del tiempo reglamentario, el físico de los futbolistas notaba el paso de los minutos. El Mérida, que no era capaz de dominar el centro del campo, dudaba si ser toro o torero. Amaro introdujo a Muneta y Chavalés, y entre ambos crearon la siguiente ocasión del choque. Abrió el primero a la banda derecha, y tras caracolear Chavalés en la línea de fondo, su centro fue despejado a córner por un rival. Siguió incordiando el recién entrado por su banda, procurando desarbolar a una defensa que ganó en seguridad con el paso de los minutos. Por el contrario, el Socuéllamos, de nuevo en la figura de Kike Domínguez, asustó. Y de qué manera. Recibió de Chupi en la frontal, se dio la vuelta y su lanzamiento con la derecha, ajustado al palo, fue bloqueado por Javi Sánchez con seguridad. Los noventa minutos no daban para más.

Partido a la prórroga

La cosa se ponía épica. Pudo marcar el Mérida en los primeros compases de la prórroga, en jugada a balón parado. De nuevo Cristo buscó la picaresca, encontró a Chavalés y la volea de este rozó el travesaño. En el resto de la primera mitad de la prolongación, el fútbol no existió, pasando los minutos entre resquicios de tanganas y de parones.

La pelota no corría, porque no tenía tiempo ni fuerzas. Llegaba el último cuarto de hora de choque, pero las piernas no respondían, y los corazones, menos. Chavalés volvió a exprimirse para ganar una carrera increíble en su banda y ponerla al primer palo donde el disparo mordido de Kevin fue detenido por Arellano. El Mérida puso toda su fe en este tramo, lo intentó de mil formas, pero todo se encaminó hacia la tanda de penaltis. Allí, tras un comienzo de muchos errores, se estabilizó la cosa. Essomba lanzó a las nubes el noveno socuellamino, y Álex Jiménez rubricó su gran temporada convirtiendo al Mérida en equipo de categoría de bronce un año después. Estaban en el cielo.

Santi Amaro manteado.:: J.M.R.
Santi Amaro manteado.:: J.M.R.

El Valverdeño, en Tercera

El ascenso del Mérida deja al Racing Valverdeño en Tercera una temporada más. El descenso del Villanovense provocaba el efecto arrastre a la Primera Extremeña para el equipo de Cidoncha que había acabado la liga el cuarto por la cola y a la espera de un ascenso. El mérida lo consiguió a la primera en la ronda entre campeones y mantiene al Racing Valverdeño en Tercera.

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