Scariolo agiganta su leyenda

Sergio Scariolo, durante la final. / Foto: Kim Kyung-Hoon (Reuters) | Vídeo: Atlas

El italiano suma el Mundial al anillo de campeón en la NBA y contabiliza ya siete medallas con España, cuatro de ellas de oro

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Sergio Scariolo es ya leyenda del baloncesto español. El oro en el Mundial de China, logrado el mismo año en que amarró el anillo de campeón de la NBA como asistente de Nick Nurse en los Toronto Raptors, permite al transalpino firmar un doblete histórico para coronar un año de ensueño y acallar definitivamente las voces que ponían en duda un año atrás la conveniencia de que la Federación mantuviese al preparador de Brescia al frente cuando optó por cumplir su anhelo de probar fortuna en la mejor competición del planeta. Jorge Garbajosa no tuvo dudas. Le sostuvo contra las críticas y el cetro planetario conquistado en el Wukesong Sport Center de Pekín ha validado con creces su apuesta.

Pepu Hernández ya no está solo en el panteón al que ascendió hace trece años en Saitama. Sergio Scariolo dio el segundo mundial de su historia a una selección que por primera vez en dos décadas tuvo que afrontar un gran torneo sin el concurso de los 'Júniors de Oro', esa generación del 80 que deparó los momentos de mayor gloria del baloncesto español y dejó ya en un recuerdo borroso la plata olímpica de los Corbalán, Llorente, Epi, Martín y compañía que hasta su advenimiento constituía el cénit español.

Son ya siete los metales en los que ha dejado su impronta un seleccionador que lleva ocho años al frente de la selección española, aunque repartidos en dos etapas, puesto que entre 2013 y 2014 fue Juan Antonio Orenga el que tuteló sin demasiado éxito el deambular de una selección que fracasó en el Mundial de 2014, cuando cayó en cuartos ante Francia en un varapalo aún más doloroso al oficiar de anfitriona. Era la segunda decepción mundialista consecutiva para un combinado que todavía lamentaba aquel triple de Milos Teodosic que lo expulsó del certamen de Turquía cuatro años antes.

A la vera de Scariolo le ha echado el lazo la selección española a siete medallas, cuatro de ellas de oro. El entrenador transalpino se estrenó con el oro del Europeo de 2009, metal que revalidaría en el de 2011 y al que sumaría aún otro en el campeonato continental de 2015, si bien tuvo que conformarse con el bronce en el de 2017, con la Eslovenia de Luka Doncic y Goran Dragic como campeona.

Aunque el sexto puesto del Mundial de Turquía fue una decepción mayúscula para una selección que venía de reinar cuatro años antes en Japón, la medalla de plata en los Juegos de Londres, donde sólo fue capaz de frenarla el 'Team USA' de Kevin Durant, LeBron James, Kobe Bryant, Russell Westbrook, James Harden y un largo etcétera de estrellas, supo a oro por la enorme competitividad de una selección plagada todavía de 'Júniors de Oro'.

Sabio estratega

Entrenador en su día de Real Madrid, Baskonia, Olimpia de Milán, Khimki o Unicaja, con Scariolo no se ha bajado España del podio olímpico, puesto que a aquella plata añadiría España el bronce de Río 2016, tras imponerse en el partido por el tercer y cuarto puesto a Australia. De nuevo, sólo el 'Team USA' pudo detener al combinado español, tutelado por un preparador metódico pero que sabe dar espacio a unos jugadores llenos de talento y que sólo tiene una máxima irrenunciable: la competitividad.

«El rival puede tener más físico o talento, pero no puede ser más competitivo», manifestaba a medida que España franqueaba fronteras en este Mundial de China, al que arribó con el objetivo de sellar el boleto para los Juegos de Tokio, con la condición de tapada, pero en el que fue superándose a base de sacrificio, calidad y ese ADN ganador que le inocularon los 'Júniors de Oro' y que ha pervivido pese a la ausencia de los mismos en el plantel campeón en Pekín con las retiradas como internacionales de Felipe Reyes y José Manuel Calderón y la ausencia por lesión de Pau Gasol.

La del pívot más determinante en la historia del baloncesto español no es sino la más notable de las bajas a la que hubo de hacer frente Scariolo para concurrir a un Mundial para el que no pudo contar tampoco con figuras tan señeras como Sergio Rodríguez, Nikola Mirotic o Serge Ibaka. Carestía que da aún más valor a la gesta de la selección y a la labor de Scariolo, capaz de llevar al límite a sus jugadores, sabio estratega y mejor consejero que ha devuelto con creces la confianza que la Federación depositó en su experiencia conduciendo a España al segundo oro mundialista de su historia. «Solo puede empeorar», se limitó a responder cuando se le inquirió acerca del año inolvidable que empezó a pergeñar con la victoria de los Raptors en las finales de la NBA y redondeó en Pekín. Modesto y realista hasta el final.