El sastre del cine: «Nos piden la coraza de 'Gladiator'»

Humberto Cornejo, entre algunos trajes de época de Sastrerías Cornejo. /Virginia Carrasco
Humberto Cornejo, entre algunos trajes de época de Sastrerías Cornejo. / Virginia Carrasco

Sastrería Cornejo lleva cien años vistiendo a actores y actrices de todo el mundo, entre ellos a De Niro, que se quedó el traje. Sus filmes han ganado 8 Oscar y 25 Goyas, «pero en los créditos salimos los últimos; lo tengo asumido», dice el empresario

José Antonio Guerrero
JOSÉ ANTONIO GUERREROMadrid

Humberto Cornejo (Madrid, 67 años) es el propietario de la mayor sastrería de cine de España y la segunda de Europa. Los más de dos millones de prendas que su empresa almacena en varias naves entre Madrid y Guadalajara han vestido a cientos de miles de actores y actrices de todo el mundo. Hoy podrían salir de allí disfrazados más de 300.000 intérpretes, la población de Valladolid. Hablar con este ingeniero de caminos que hace cuarenta años dejó de construir autovías para meterse de lleno en el negocio familiar es una experiencia en la que se suceden los nombres de películas míticas a las que Sastrería Cornejo ha prestado sus ropajes. En 2020 cumplirán cien años y Humberto, nieto del fundador, otro Humberto, está dispuesto a vestir sus mejores galas.

– Sastrería Cornejo es historia del cine español…

– Sí. Yo llevo cuarenta años en la empresa, pero hay casi sesenta años antes de mí. Estoy muy orgulloso de mi abuelo Humberto y de Vicente, mi padre.

– Y el año que viene cumplen el siglo.

– Cien años no se cumplen todos los días, así que estoy dispuesto a tirar la casa por la ventana. Lo celebraremos a lo largo de todo el año con el mundo del cine, el teatro, la ópera y la zarzuela...

– O sea que habrá actores y actrices famosos…

– Actores españoles, seguro. Pero sobre todo queremos que vengan los figurinistas, que son con los que nosotros trabajamos. Ellos, o mejor dicho, ellas, porque hay más mujeres que hombres, son los responsables del vestuario y nosotros hacemos lo que nos piden. No sólo eligen los figurines nuevos, las telas, los adornos…, también escogen la ropa del 'stock', porque hay mucho vestuario que se reutiliza.

– ¿Cuál es su 'stock'?

– Trescientas mil personas pueden salir vestidas de Cornejo, aunque mis encargados me corrigen y me dicen que debería decir medio millón. Piensa que esos 300.000 trajes se convierten en más de dos millones de prendas, dado que hay trajes que están formados por tres o cuatro piezas de ropa.

– ¿Y dónde guardan todo eso?

– Tenemos un edificio en Madrid para la ropa del siglo XX, pero sólo desde 1930 a los años noventa. De 1920 para atrás, los tenemos en dos naves en Guadalajara. Allí guardamos la ropa de época y de tipo étnico: los griegos, los árabes, los chinos, los rusos… y, por supuesto, los romanos. Tenemos todos los trajes que salieron en 'La caída del Imperio Romano' (1964), pero también más de dos mil romanos de 'Gladiator' (2000), que vino muchos años después. Cuando la gente viene a verlos se queda alucinada. Llegan hasta de Nueva Zelanda a ver el 'stock'.

Humberto Cornejo, entre los pasillos con el vestuario típico de los años 70.
Humberto Cornejo, entre los pasillos con el vestuario típico de los años 70. / Virginia Carrasco

– ¿Se documentan para recrear al detalle los trajes históricos?

– Tenemos libros y nos documentamos, sí, pero a mí me han enseñado a obedecer al figurinista. Ellos sí que han estudiado y se han documentado. Unos imponen su criterio y otros se dejan aconsejar.

– Al margen del 'stock', ¿cuántos trajes nuevos salen de sus propios talleres?

– Entre 1.200 y 1.500 al año. A veces los vendemos; por ejemplo, si hacemos un espectáculo para la Compañía Nacional de Teatro Clásico. En el cine los alquilamos y luego vuelven a nuestros almacenes. Ahora mismo estamos trabajando en el vestuario de un parque temático francés (Puy du Fou) que abrirá en Toledo el 30 de agosto y para ese espectáculo en concreto estamos fabricando 500 trajes nuevos.

– El año pasado facturaron cerca de cuatro millones de euros, el 70% en el mercado internacional...

– Ahora mismo estamos haciendo simultáneamente siete series y películas en España, pero con eso solo no podría tener una empresa de cincuenta empleados. Necesitamos trabajar en veinte producciones a la vez, y eso nos lo da el mercado internacional.

«Tenemos uniformes para vestir a 300.000 intérpretes y creo que me quedo corto» humberto cornejo

– ¿Le vienen a ver los directores?

– Los directores teatrales, sí. Los de cine, menos. Por ejemplo, a José Luis Garci le gusta venir a ver la ropa que ha seleccionado el figurinista. Y cuando hicimos 'El puente de san Luis Rey' (2004) vino a probarse la ropa Robert de Niro.

– Un grande del cine… ¡qué lujo conocerle!

– Pues sí, he tenido la suerte de poder trabajar con él, pero también con los mejores actores españoles: Fernando Fernán Gómez, José Luis López Vázquez, Paco Rabal… También vino por aquí Julia Ormond, que estaba rodando 'La conjura de El Escorial' (2008), una actriz maravillosa y una profesional como la copa de un pino. Además, he podido conocer a grandes figurinistas que procedían de la moda, como Jesús del Pozo y Christian Lacroix.

«Aquí no tiramos nada. Ni aunque nos 'maten' un uniforme y nos venga con un agujero, lo tiramos» Humberto cornejo

– Cornejo vistió a 'Rey de reyes', 'El Cid', '55 días en Pekín'… La llegada en los años sesenta del productor norteamericano Samuel Bronston a España fue providencial.

– Efectivamente, lo fue. Bronston vino aquí porque él manejaba los fondos de unos inversores y el dinero estaba en España. Franco no dejaba sacarlo y alguien les aconsejó producir una película. Estaba a punto de ir a rodar a Italia con Cinecittá. Pero, como el dinero se tenía que quedar en España, tuvo que buscar aquí parte del vestuario de su primer filme, 'Rey de reyes' (1961). Y ahí entró Cornejo. Eran muy exigentes, tanto en cantidad como en calidad, y no lo debimos de hacer mal, porque colaboramos en otras cinco películas más. Hay trajes de 'El Cid' que están perfectos y se siguen usando. Los de los bárbaros de 'La caída del Imperio Romano' son los que hemos estado utilizando en series como 'Juego de Tronos' y 'Vikingos'… Han pasado casi sesenta años y están perfectos.

– Y Bronston se marchó…

– Pero sus películas nos dieron a conocer internacionalmente. Llegaron entonces grandes rodajes, como 'Doctor Zhivago', 'Nicolás y Alejandra','Los tres mosqueteros', de Richard Lester…

– ¿Cuántos Oscar tiene Cornejo?

– Podemos presumir de haber participado en ocho o nueve películas que han ganado el Oscar, empezando por 'Nicolás y Alejandra' y 'Doctor Zhivago', que son las más antiguas, pero también 'Cromwell', 'Shakespeare in Love' y 'Anna Karenina'. Tenemos alrededor de 25 Goyas, además de tres o cuatro César (premios del cine francés) y otros tantos BAFTA (del cine británico).

– ¡Son ustedes los sastres del cine!

– Es un título bonito, aunque en los créditos de las películas salimos los últimos. Lo tengo asumido, pero el vestuario tiene su importancia.

– ¿Qué se hace con un traje cuando no sirve?, ¿se destruye?

– Aquí no tiramos nada. Ni lo roto. Cuando nos 'matan' un traje por necesidades del rodaje, aunque venga el uniforme con uno o varios agujeros, no lo tiramos. Tarde o temprano se podrá reutilizar.

De cien a trescientos euros

– ¿Cuánto cuesta alquilar un traje?

– Entre 100 y 300 euros. Depende de la duración del alquiler y de la cantidad de trajes que me alquilen. Sale más barato alquilar mil que cien. Pero cualquier particular puede alquilar un traje para un fin de semana por esa cantidad. Hay gente que viene en Carnaval buscando trajes superespeciales, como la coraza de Russell Crowe de 'Gladiator', por ejemplo.

– ¿Qué es lo más raro que le han pedido?

– Trajes futuristas, cosas extrañas, de fantasía… Hay gente que viene con una idea muy concreta y acertar es difícil. ¡La imaginación pidiendo es impresionante!

– ¿Qué tipo de traje es el que más abunda en su 'stock'?

– En los hombres, la levita; y en las señoras, el vestido tipo 'Lo que el viento se llevó' y 'Fortunata y Jacinta'. Como se ha hecho muchísimo cine de 1900, tenemos miles de trajes de esa época.

– ¿Algún intérprete le pidió quedarse con uno?

– Je, je, je…, eso es muy frecuente. Hay actores jóvenes que se estrenan en un papel de época y te lo piden, otros lo quieren como recuerdo. En 'Velvet' había un vestido muy peculiar que la actriz nos pidió cuando acabó la serie. Le dije que sí, que se lo regalaba. Pero luego la productora me pidió ese mismo vestido para guardarlo de recuerdo. Tuve que regalárselo a la productora. Y a la actriz le ofrecí reproducirle uno igual, pero al final no insistió. Robert de Niro también pidió el suyo en 'El puente de san Luis Rey'; creo que, por contrato, se queda con los trajes que ha llevado en todas las películas porque está preparando un museo.

– El cine es su pasión...

– Vivimos del cine y de las series, pero soy un apasionado del teatro, la zarzuela y la revista. ¡Y he descubierto la ópera!

¿Qué película 'de las suyas' guarda con especial emoción?

'Vatel', con Gerard Depardoiu para la que fabricamos 400 o 500 trajes del siglo XVIII. Estéticamente es una película maravillosa. Y 'El húsar sobre el tejado', de Olivier Martínez y Juliotte Binoche; les fabricamos 400 trajes, Montamos un autocar con todos los empleados de Cornejo para ir a ver un rodaje a Aix en Provence. Esas dos películas son dos obras de arte desde el punto de vista estético y de la realización de vestuarios. Y de series, 'Fortunata y Jacinta', de Mario Camus y 'Santa Teresa', dirigida por Josefina Molina. Pero también 'Juego de Tronos', 'Vikingos', 'Velvet', 'El Ministerio del Tiempo', 'El tiempo entre costuras', 'Gran Hotel', 'Las chicas del cable', ' 'Altamar'...