Springsteen y Tarantino se confiesan en Tribeca

Steve Buscemi, Michael Madsen, Quentin Tarantino, Harvey Keitel y Tim Roth./
Steve Buscemi, Michael Madsen, Quentin Tarantino, Harvey Keitel y Tim Roth.

El elenco de Reservoir Dogs se reunió sobre el escenario de un teatro neoyorquino en el 25 aniversario de la película que sacudió el cine

MERCEDES GALLEGOcorresponsal en nueva york

Fue una noche de culto en el Beacon Theater. Primero El Boss se confesó en el escenario con Tom Hanks y luego, sobre ese estrado santificado, se proyectó una cinta en 35 milímetros de 'Reservoir Dogs' que el propio Tarantino guardaba en su archivo personal. Cuando ya sonaban campanas celestiales el teatro neoyorquino se vino abajo con la aparición del mítico director y el elenco de su ópera prima, que rememoraron el rodaje un cuarto de siglo después.

Al centro, Tarantino, y a la derecha del padre, Mr. Pink (Steve Buscemi) y Mr. Orange (Tim Roth), enfrentados a Mr. White (Harvey Keitel) y Mr. Blonde (Michael Madsen). Tim siempre se creyó el tipo bueno, recordó el director. ¡Una rata!, le interrumpió Madsen, al que el paso de los años ha envejecido sin lograr arrancarle el aire de pasado y psicópata que le hizo famoso en la película.

En aquel entonces Tarantino tenía un videoclub y aún vivía con su madre, mientras Keitel era ya la estrella de Martin Scorsese y Francis Ford Coppola. El guión que le llegó de rebote gracias a la mujer de un profesor de actuación le había entusiasmado hasta el punto de invertir dinero en él, pero nunca se imaginó que relanzaría su propia carrera. La de Buscemi prácticamente empezó ahí. Siempre le recuerdo que me debe su carrera, bromeó Keitel. Y es que él mismo le pagó un vuelo a Nueva York a Tarantino y a su amigo y productor Lawrence Bender, que le había hecho llegar el guión, nosotros en clase turista y él en primera, recordó divertido el director-. De ese casting de un fin de semana en la Gran Manzana salió Buscemi.

Después de semanas ensayando un lujo en Hollywood- Keitel les invitó a su casa de Santa Mónica. Y esa noche me di cuenta de que estos actores increíbles ya habían interiorizado los papeles, y en ese momento sentí que me quitaban un peso de encima. Todo lo que tenía que hacer era mantener centrada la película, pero esto iba a salir adelante. Y no sólo Reservoir Dogs, sino lo de hacer películas. Recuerdo cómo me sentía esa noche al volver a casa conduciendo por todo Sunset Boulevard desde Santa Monica hasta Glendale. Fue el momento más feliz de mi vida.

Ese en el que comprendió que su carrera como director de cine había despegado. No podía imaginarse que 'Reservoir Dogs' se convertiría en una película de culto y que él mismo ganaría dos Oscars, pero fue consciente de que su sueño se había hecho realidad.

Como Bruce Springsteen esa primera noche en la que tocó en un club de swim y alguien me pagó 5 dólares, contó a Tom Hanks. ¡Dios! ¡Me han pagado por tocar! Fue el mejor dinero que he ganado en mi vida. Bueno, salvo todo lo demás, se rió él mismo. Me subía al escenario con un pantalón de pana blanco, un jersey de cuello alto y unas sandalias que no me he puesto en mucho tiempo y me creía el tipo más chulo que haya vivido jamás, se mofaba. ¡Bueno, para ir en sandalias lo ganabas muy bien!, se burlaba Hanks.

La noche de charlas íntimas que auspiciaba la 16 edición del Festival de Tribeca iba también de miedos inconfesables que no se dejan ver en la pantalla ni en el escenario. El Boss admitía que subirse a uno si no sabes lo que estás haciendo o no estás haciendo nada, aterroriza, por eso intentamos darlo todo en los primeros tres minutos, reveló. ¡Y así te seguimos hasta el infierno, le saludó el actor de Forrest Gump.

Michael Madsen, que protagoniza la escena más icónica de 'Reservoir Dogs' con el baile del Señor Naranja, admitió que precisamente era esa la escena que más le intimidaba de la película, y una de las pocas que no habían ensayado. No tenía ni idea de lo que iba a hacer, ni siquiera sabía si podía hacerlo, confesó. El guión decía: El señor Naranja baila como un maníaco alrededor del policía. ¿Y esto qué demonios significa?, me preguntaba yo. En el último momento me vino a la cabeza un baile que le vi hacer a James Cagney en una película, no me acuerdo cuál, y decidí hacerlo así.

El baile del Señor Naranja al ritmo de Stuck in the Middle With You se hizo tan famoso que Tarantino recuerda que todos los periodistas del mundo que le entrevistaban le preguntaban por él repitiendo los movimientos que Madsen había improvisado. Para entonces Steve Buchanan tenía sus propios miedos. ¡Esa escena de la tortura ha arruinado la película!, le decía en pánico. ¿No has visto cuánto gente se ha salido al verla?. Tarantino llegó a contar 33 en el Festival de Sitges, pero a diferencia del actor, el padre del cine más sangriento se lo tomaba como galardones. ¿Estás de coña, tío? Es lo mejor de la película. No lo aguantan porque está muy conseguido, les hace sentir.

El tiempo les dio la razón. Un cuarto de siglo de culto para Tarantino y su banda y más de medio siglo para Springsteen desde que empezó a tocar en los bares de New Jersey. Y 16 años para un festival que se alumbró sobre las cenizas de las Torres Gemelas y ha conseguido acortar la distancia entre el público y sus ídolos.