«Tiré el tabique y me metí porque el piso estaba vacío»

Nazaret viendo como vuelven a tapiar la puerta por la que ella entró usando la fuerza. / Jorge Rey

La Junta expulsa de una vivienda de Aldea Moret a una joven madre que la había ocupado 24 horas antes

Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

«Mirad si podéis venir que aquí ha llegado la policía y ha echado a una familia de un piso. Los pobres están llorando en la calle». Es la solicitud de ayuda que vecinos de la calle Germán Sellers de Paz, en Aldea Moret, hicieron ayer en apoyo a una joven que, efectivamente, fue desahuciada de una vivienda que había ocupado de forma ilegal 24 horas antes, según ella misma reconocía.

Son las doce y cuarto de la mañana. Al fondo de la calle, en el número 13, frente al portal del edificio de ladrillo, hay dos agentes de la Policía Nacional.

«No hay derecho que la Junta tenga pisos cerrados, tapiados y no se los dé a la gente que los necesita», afirma una joven de unos 30 años, que señala varias ventanas cerradas con ladrillos y cemento.

En el portal hay un hombre que asegura que es familiar de la joven desahuciada. Explica que el lunes se metieron en el piso ella con su pareja y un niño de meses, pero la propia madre de la afectada desmiente enseguida que viviera con pareja. «Mi hija es madre soltera. Le hace falta un piso para vivir y por eso ha entrado en uno que estaba vacío. Hace mucho que ha pedido a la Junta una casa y no se lo dan». Otra mujer comenta que no le dan el piso «porque tiene antecedentes penales». La madre escucha el comentario y calla.

Cortes de agua a quienes viven de forma ilegal

Otros vecinos de Germán Sellers de Paz tienen problemas con el agua, en concreto, con que Canal de Isabel II les corta el abastecimiento por impago. «Yo quiero pagar el agua, como todo el mundo, pero Canal de Isabel II no me pone el contador porque estoy ilegal en el piso. Pero así llevo bastantes años», reconoce Francisco Carrete. Operarios de Canal de Isabel II, acompañados por agentes de la Policía Local, estaban ayer cortando el agua en varias viviendas. En los avisos de corte, se informa de que el IMAS presta ayudas para el pago.

Al poco llega la afectada, una joven de 23 años que se llama Nazaret, como atestigua un tatuaje con ese nombre en uno de sus antebrazos. Confiesa que el día anterior entró en el piso por la fuerza: «Tiré el tabique que había en la puerta de entrada y me metí porque el piso está vacío, y no voy a estar en la calle con un crío de meses».

Desmiente a su madre, al decir que ella no ha pedido una vivienda de ayuda social, «no la he pedido porque no me dan cita ni nada. La Junta de Extremadura da las casas a quien quiere, por eso me he metido», insiste. Recalca que con su bebé no puede estar en la calle.

Nazaret confirma que la ocupación ilegal de la casa apenas ha durado 24 horas. «Vino la policía con una mujer de la Junta y me dijeron que era mejor que me fuera del piso».

Se trata de un cuarto, la letra B. La joven sube con su madre al piso con una especie de carpetilla con papeles. En la puerta de la vivienda que ha ocupado durante unas horas hay dos albañiles que están volviendo a tapiar la puerta. Nazaret les preguntan por «la mujer de la Junta» y le responden que ya se ha ido. Al lugar acude un agente de la Policía Nacional para comprobar que todo está en orden.

El trabajo de los albañiles está a medio hacer, y puede verse parte del interior de la vivienda, con habitaciones con paredes de color añil y verde claro.

La joven y su madre bajan al portal en donde se arremolinan las cosas que ha llevado al piso y que ha tenido que sacar a las pocas horas: dos colchones, una nevera, una lavadora, la placa de una cocina eléctrica, juguetes del niño... Un vecino le dice: «Yo que tú me ponía a vivir en el portal, hasta que la Junta te diera un piso». La joven anda como algo perdida. Le dicen que tendrá que irse a vivir con su madre, pero ella responde que tiene problemas con un familiar.

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