Una comisaría de «condiciones extremas» en Cáceres

Los sindicatos policiales critican la poca funcionalidad del edificio inaugurado en 2013. :: /L. CORDERO
Los sindicatos policiales critican la poca funcionalidad del edificio inaugurado en 2013. :: / L. CORDERO

Las deficiencias en la climatización obligan a reubicar temporalmente las dependencias del 091 y de denuncias

J. CEPEDA

A pesar de la granizada que obligó a interrumpir el discurso de buenas nuevas, aquel 22 de enero de 2013 todos vistieron sus mejores galas. Con el entonces ministro del Interior a la cabeza, Jorge Fernández Díaz, las autoridades estrenaron la que hoy es la comisaría de la Policía Nacional en Cáceres, un moderno edificio construido en una parcela de casi 7.000 metros cuadrados y cuya inversión ascendió a 8,5 millones de euros. Cinco años y medio después, y a tenor de los diversos problemas que han ido apareciendo durante el último lustro, se constata que esta obra vanguardista no es precisamente el adalid de la funcionalidad.

Los últimos avatares que han generado crispación entre funcionarios y los propios usuarios han sido los problemas acaecidos en los días precedentes con el sistema de climatización, lo que ha obligado a reubicar de forma temporal varios servicios, como la oficina de denuncias y las salas del 091 y de coordinación, que aún ayer compartían espacio con otros departamentos.

Todo ello coincidió con una ola de calor que desencadenó alertas por altas temperaturas: «Teniendo en cuenta que en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales se habla de una temperatura máxima en el interior del centro de trabajo de 27 grados centígrados, los funcionarios nos vimos obligados a trabajar a unas temperaturas muy superiores a las que había en el exterior, con incluso más de 40 grados. No solo cuenta el calor que entra por los cristales, sino que también hay dependencias que tienen ventanas condenadas que, tras haberse averiado, no las han arreglado. A eso hay que sumarle el calor que irradian los propios equipos. Tanto para trabajadores como usuarios, la temperatura ha sido insoportable. Hubo gente que por el calor se fue de la oficina de denuncias sin interponerla», explica Fernando Sobero, representante de Alternativa Sindical de Policía Española (ASP). Tanto este sindicato como Confederación Española de Policía (CEP), que ostentan la mayor representación, alertan del peligro que estas condiciones de trabajo pueden suponer para la salud.

EL DATO

40
Más de 40 grados centígrados tuvieron que soportar trabajadores y usuarios en algunas estancias concretas de la comisaría de la Policía Nacional en Cáceres durante las jornadas de ola de calor, según critican los sindicatos mayoritarios. Temperaturas que en algunos casos fueron superiores a las existentes en el exterior de las instalaciones y que obligaron a reubicar servicios.

«El mayor problema es la climatización. Para enfriar eso es casi imposible debido a las cristaleras y a la gran altura. En invierno sucede lo mismo, pero al revés, para calentar el edificio», sostiene Pedro Solano, representante de CEP. «Es una comisaría de condiciones extremas», coinciden ambos.

¿Cuáles son las medidas correctoras que se exigen a la Administración para paliar la problemática existente? «Una vez están finalizadas las instalaciones, siempre es difícil establecer medidas de este tipo. Se ponen parches y las cosas se van solucionando poco a poco. Al principio hubo problemas con la evacuación de las aguas fluviales y se colocaron canalones para intentar solventarlo. Los problemas con la puerta de entrada también se solucionaron de una forma bastante buena, pero hay una serie de cosas, como los altos techos, que hacen que la climatización no funciones correctamente. En principio supuestamente es un edificio inteligente, pero en el momento en el que el climatizador se estropea no existe refrigeración y esto supone un riesgo para la salud», argumenta Sobero.

Cuestiones técnicas

Desde la Subdelegación del Gobierno de Cáceres reconocen que la situación vivida en los últimos días se debe «más a problemas técnicos que a la falta de voluntad, al haber existido imprevistos con las piezas que se han pedido para arreglar el sistema de climatización». Desde la Administración se manda un mensaje de tranquilidad a los usuarios, instando así a los ciudadanos a que acudan a la comisaría a realizar los trámites oportunos sin temor alguno: «Los servicios están realojados temporalmente en otros espacios compartidos, por lo que por ahora no habrá ningún tipo de problema», se explica.

«El mayor problema es la climatización, ya que es difícil enfriar con esa altura y esas cristaleras»

«El mayor problema es la climatización, ya que es difícil enfriar con esa altura y esas cristaleras» Pedro Solano | Representante CEP

«Hubo gente que por el calor se fue de la oficina de denuncias sin ni siquiera interponerla»

«Hubo gente que por el calor se fue de la oficina de denuncias sin ni siquiera interponerla» Fernando Sobero | Representante ASP

Un argumento que también comparten los propios afectados: «Entendemos que la Administración está haciendo todo lo que está en su mano y se está preocupando. De hecho, las visitas son constantes», manifiestan. Las fuerzas sindicales, no obstante, explican que es el departamento de mantenimiento de las dependencias policiales el que está intentando dar carpetazo a una situación «que quizás debería corresponder más al servicio técnico del de la marca en cuestión».

Lo cierto es que algunas medidas provisionales adoptadas hasta el momento, como es el caso de la instalación de aparatos aire acondicionado portátiles, no acaban de ser buen remiendo para paliar la difícil situación existente en algunas de las estancias. «Estos aparatos llevan unos tubos de ventilación convencional que alcanzan unas temperaturas muy altas, por lo que al final a la larga es peor tenerlos encendidos porque emiten más calor que el aire frío que expulsan», mantiene el representante de ASP.

Al margen de las difíciles jornadas vividas durante la última semana, la sensible bajada de las temperaturas y la reubicación de algunos servicios han devuelto la relativa normalidad al centro de trabajo policial, donde en la jornada de ayer no hubo que lamentar sofocos por parte de los funcionarios ni de los ciudadanos que acudieron a renovar el DNI, a interponer alguna denuncia o a resolver sus trámites.

El problema que padece la comisaría de Cáceres es extensible también a otras de la región, como es el caso de las de Plasencia, Mérida o Don Benito: «En esta última están trabajando ahora los técnicos», finaliza Pedro Solano.

 

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