Los pacenses honran a sus fundadores

. :: .C.MORENO

La Virgen de la Palma ha lucido espléndida con el reestreno de su manto de salida, recién restaurado por Ricardo Kantowitz

Miriam F. Rua
MIRIAM F. RUA

62 años después de que ocho hombres, encabezados por Francisco Sánchez, sacaran por primera vez a Cristo Rey en procesión un 14 de abril, ayer la cofradía de San Roque honró a sus fundadores con una estación de penitencia soñada.

Lo hizo poniendo un cortejo en la calle que hablaba del trabajo esmerado que en estas décadas se ha hecho para lograr lo que representa hoy el Domingo de Ramos, la procesión con la que Badajoz recibió ayer su semana grande.

La Borriquita exprimió su vistosidad, gracias a los 26 grados con los que la cofradía salió a la calle, a las cuatro y media de la tarde, agitando las palmas para convertir a la ciudad en el Jerusalén en el que entró Jesús a lomos de una burrita.

Con aplausos, recibió su barrio a Cristo Rey nada más rebasar el arco de su templo. El paso de misterio, de armoniosos colores, se embelleció con claveles rojos y rosas y una palmera que enmarcaba la escena bíblica. Lo hicieron andar con maestría sus costaleros, al ritmo de las marchas de su banda de música y de los saeteros que salieron a su encuentro.

En un esfuerzo titánico, los costaleros del palio avanzaron de rodillas para iniciar el recorrido con una espléndida Virgen de la Palma, a la que la luz y el predominio del blanco en su vestimenta y exorno floral favoreció el lucimiento del azul y oro de su manto.

La procesión fue seguida por miles de personas durante todo el recorrido. Especialmente bulliciosa fue en su barrio, en la carrera oficial y en San Andrés. A partir de ahí, se fue haciendo de noche conforme el cortejo deshacía sus pasos para regresar a tu templo, donde le esperaba de nuevo, una multitud en la plaza Santiago Arolo. San Roque cumplió con creces con el Domingo De Ramos.

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