«La música sinfónica cuenta con un público consolidado, sabe a lo que va»

Javier González posa delante del cartel oficial del Festival. :: C. M./
Javier González posa delante del cartel oficial del Festival. :: C. M.

El certamen llega este año por primera vez a los 18 conciertos y tiene como referente la inauguración del pianista Alexei Volodin

A. GILGADO BADAJOZ.

Javier González se puso hace doce años al frente del Festival Ibérico de Badajoz. Su fórmula de trabajo tiene tres premisas: llamar a todas las puertas, programar con mucha antelación y traer propuestas sinfónicas singulares. Del 29 de mayo al 19 de junio se puede escuchar su última creación.

-¿Estamos ante una edición diferente?

-Este año es especialmente extenso. Con 18 conciertos marcarmos un récord y también ampliamos sedes. Nunca en la historia hemos tenido tantos eventos y tantas sedes alternativas. Pero también lo veo muy intenso porque contamos con propuestas muy interesantes. Alexei Volodin estará en la inauguración, es uno de los pianistas más reputados de su generación en todo el mundo. Este año toca en los festivales de San Petersburgo, Berlín o Nueva York. Nuestra línea de trabajo se basa en traer a grandes figuras para que toquen con nuestra orquesta.

«Algunas fechas las cerramos con varios años de antelación»

-¿Vuelve la JONDE?

-La Joven Orquesta Nacional de España es la cantera nacional. Es una selección muy ambiciosa y en dos o tres años estarán tocando en orquestas europeas. Vuelven con la 'Consagración de la Primavera', de Stravinsky. Los musicólogos la consideran la obra más influyente del siglo XX. A pesar de su relevancia, nunca se ha interpretado en Extremadura. Gracias a la Orquesta de Extremadura aquí se han escuchado todas las sinfonías de Beethoven y todo Brahms, pero piezas como esta requieren de una plantilla instrumental muy grande. Para el Festival supone un hito que el público pueda escucharla.

-¿Cómo es la trastienda de un festival de este tipo?

-La trastienda es trabajar con antelación. Hay fechas que se cuadran con varios años. La clausura de la Joven Orquesta Nacional el 19 de junio se cerró con José Luis Turina, su director artístico, en 2017. Lo de Volodin es esperar que se alineen los planetas. Que tenga una fecha disponible y que quiera venir con las condiciones modestas que le ofrecemos. La negociación es más una petición de favores. Alguno solistas a los que llamamos como Volodin trabajan a dos o tres años vista. Y nosotros como programadores tenemos que trabajar con estas perspectivas también.

-Imagino que como programador le toca llamar a muchos sitios y encontrarse muchas puertas cerradas.

-Un programador tiene que tener claro las líneas maestras. En nuestro caso, apostamos por algo sinfónico, algo extremeño, algo portugués y una oferta para el público infantil. No estamos desorientados y eso nos permite elegir. Lo de llamar a las puertas es asumir que la que no se abre hoy se abrirá mañana.

-¿Qué ha apostado usted en estos doce años?

-Felipe Hernández, el presidente fundador de la Sociedad Filarmónica, lo dejó consolidado. Nos pusimos al frente de una cita con personalidad definida. Nuestra aportación ha sido mantener esa estructura y buscar nuevos vínculos. Este año, por ejemplo, colabora por primera vez el CDNM. El Centro Nacional de Difusión Musical se encarga de un ciclo importante como el Beethoven Actual. Financian nueve conciertos de piano en los que nueve pianistas españoles interpretarán las sonatas. Y además se hace en varias sedes. Según vamos sumando años por festivales profesionales o colaborando con compositores ampliamos apoyos y contactos. Lo de CDNM es un ejemplo. Yo también lo veo como un proceso natural.

-También es natural crecer.

-Contamos con un presupuesto de 45.000 euros gracias al respaldo de la Junta de Extremadura, la Fundación CB, el Gabinete de Iniciativas Transfronterizas y la Diputación de Badajoz. Si lo miramos en términos de repercusión se trata de un evento muy barato. No podemos compararnos con Santander o Granada y sus dos millones y medio en presupuestos. Allí revierten ese esfuerzo porque genera marca de ciudad y atraen a público internacional que demanda estos conciertos. Nosotros con 45.000 euros hacemos 18 conciertos entre los que hay producciones de más de cien músicos y solistas internacionales. Podemos crecer, pero debemos ser conscientes que durante la crisis hubo muchos recortes en proyectos culturales y las administraciones tuvieron la sensibilidad de seguir apostando.

-Y el público, ¿cómo responde?

-La música sinfónica cuenta con un público consolidado en la ciudad. La Filarmónica organiza cuarenta conciertos al año y tenemos también a los abonados de la Orquesta de Extremadura. Hay una respuesta significativa cada año. Sabe perfectamente a lo que va. Un ejemplo. En la propuesta infantil programamos este año un montaje de La Maquiné inspirado en el circo de las pinturas de Pablo Picasso. No es el típico de juegos y canciones. Buscamos algo con contenido. Algo le habrá visto el Liceo de Barcelona cuando le ha comprado veinte funciones para la próxima temporada.