El fiscal pide 8 años de prisión para el acusado de quedarse bienes de su tía

Los acusados, durante el juicio que comenzó ayer. :: C.MORENO/
Los acusados, durante el juicio que comenzó ayer. :: C.MORENO

El acusado asegura en la Audiencia de Badajoz que lo hizo porque era el deseo de su tía Josefa

Evaristo Fdez. de Vega
EVARISTO FDEZ. DE VEGABadajoz

¿Cuál era la verdadera voluntad de su tía Josefa? Esa es la pregunta a la que tendrá que responder el tribunal que juzga desde ayer a Manuel T. O., un vecino de Huelva que está acusado de apropiarse del patrimonio de su tía, valorado en unos dos millones de euros, aprovechando que tenía plenos poderes para gestionarlo.

En su momento, la Fiscalía calificó los hechos como una estafa y pidió para él ocho años de prisión, una acusación que ayer rechazó el procesado:«Yo nunca he querido quedarme con sus bienes».

Cuando exclamó esa frase, Manuel ya había explicado que su tía le concedió por primera vez los poderes para gestionar su patrimonio en 2010 para que le ayudara a echar de un piso de su propiedad a un sobrino con el que había roto relaciones. «Si confió en mí es porque yo era el sobrino al que tenía más afecto, el único que se preocupaba de ella».

El acusado explicó que tanto él como otros dos primos suyos se criaron en la casa en la que vivía Josefa, que era soltera, y con otro tío que tampoco estaba casado. La relación fue buena durante años, pero Manuel aseguró que un conflicto familiar hizo que su tía se enemistara con los otros dos sobrinos. Eso habría motivado el poder que le concedió en 2010 para que gestionara sus bienes. También un testamento firmado en 2012 –previamente había hecho otro distinto– en el que se indicaba que Manuel heredaría su casa de Talavera la Real, un piso en la barriada de Huerta Rosales de Badajoz y una finca en Alvarado.

Esas propiedades son las que el encausado puso a su nombre en una notaría de Huelva en 2013. En las escrituras de compraventa se valoraron en 1.075.000 euros, pero Manuel no pagó cantidad alguna «porque mi tía no me lo pidió». A partir de ese momento, los titulares son él y su esposa, con la que está casada en régimen de gananciales.

Manuel dijo ayer que el cambio de titularidad lo realizó por expreso deseo de Josefa para evitar el pago de los elevados impuestos que habría tenido que abonar si su tía hubiese fallecido.

Como prueba, habló de lo ocurrido cuando en el año 2011 murió el tío soltero con el que él se había criado. Las propiedades que poseía las heredó su tía, que al no ser heredera directa debía hacer frente al impuesto de sucesiones. Esa obligación tributaria no se abonó en su momento, por lo que el OAR le giró el año pasado un recibo de 585.438 euros tras aplicarle los correspondientes recargos. «Cuando mi tía vio el importe del impuesto de sucesiones me preguntó que si con lo que ella me iba a dejar pasaría lo mismo. Yo le dije que sí, que tal vez sería más, y ella se dio cuenta de que iba a ser Hacienda la que se llevara el patrimonio que había juntado en todos esos años», justificó el procesado.

Esa fue, según explicó, la razón por la que Josefa le pidió que pusiera esas tres propiedades a su nombre. Manuel dejó claro que esos bienes no eran los únicos que poseía dado que también tenía otra casa, una nave, varias fincas rústicas, planes de pensiones, acciones e incluso acciones de las que son herederos otros miembros de la familia.

En el interrogatorio se preguntó al procesado por las circunstancias en las que le fue concedido el poder. En todo momento aseguró que su tía estaba mentalmente capacitada para tomar esa decisión y garantizó que el dinero que fue sacado de sus cuentas no lo extrajo él.

Negó también haber utilizado una tarjeta bancaria, domiciliada en la vivienda que Manuel tiene en Huelva, y que fue utilizada para realizar compras y para realizar extracciones de dinero que, sólo en el año 2015, sumaron 22.353 euros. «Nunca he hecho pagos con esa tarjeta en Huelva», dijo antes de indicar que su tía iba a esa ciudad con muchísima frecuencia. «Yo venía a verla a Talavera cada quince o veinte días», añadió.

A preguntas de las acusaciones, confirmó que cuando decidió poner los bienes a su nombre no requirió los servicios de ningún asesor fiscal. También dijo que si no inscribió esas compraventas en el registro de la propiedad hasta dos años después de realizarlas fue porque no era necesario y, además, hacerlo habría generado más gastos. «¿Por qué nadie tenía conocimiento de esas ventas?», le preguntó la acusación. «¿Quién debía tener conocimiento?», respondió el procesado.

El fiscal también le preguntó la razón por la que su tía decidió en el año 2015 revocar el poder que le había dado y se lo devolvió pocos días después incluso con más facultades que al principio. «No lo sé», contestó el encausado.

La esposa no declaró

En el juicio de ayer también se sentó en el banquillo la esposa del procesado, para quien la Audiencia pide la misma pena de ocho años de prisión. En su caso, decidió no responder a las preguntas del fiscal ni a las del abogado de la acusación, Manuel Guerrero Durán, por lo que se limitó a decir que jamás intervino en los movimientos del patrimonio de su tía. «La única relación que tuve es que para mí era como mi suegra».

Tras ella fue llamada a declarar como testigo la propia Josefa, que fue incapaz de responder a las preguntas que le planteó el tribunal. Se mostró desorientada, por lo que todas las partes personadas renunciaron a su testimonio.

«Si confió en mí es porque era el sobrino al que tenía más afecto, el único que se preocupaba de ella», dijo el acusado

A continuación comparecieron dos notarios claves en estas operaciones. Ambos dijeron que cuando Josefa firmó los documentos que beneficiaban a su sobrino se encontraba capacitada para hacerlo.

Por último, testificó una mujer de 81 años vecina de Talavera llamada por la defensa. Según dijo, Josefa le manifestó en múltiples ocasiones que su intención era dejar sus bienes a su sobrino Manuel «porque la atendía muy bien».

También confirmó que ella estuvo presente cuando en 2012 Josefa hizo en Huelva el testamento en el que mostraba el deseo de dejarle a Manuel las tres propiedades que después puso a su nombre. «En 2012 ella estaba muy bien, sabía perfectamente lo que hacía». Después de hablar esta mujer, el juicio quedó suspendido. Se reanudará el próximo miércoles a las 10.30 horas.

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