El puente de San Juan desluce la feria de día en Badajoz

. :: J. V. Arnelas/
. :: J. V. Arnelas

El ambiente festivo de primera hora no se vio ayer ni en el centro ni en Caya

ANTONIO GILGADOBadajoz

Dicen los hosteleros que las mejores crónicas de feria las escriben los búhos. A mediodía hay poco que contar. Y por lo visto ayer en el centro de Badajoz y en Caya es para darles la razón.

Entre las dos y las tres de la tarde coinciden familias, compañeros de trabajo y opositores en sus primeros minutos de libertad. La nota de color la ponen las despedidas. En la Plaza España, la de Cristian, y en Caya, la de Vero. Camisetas, altavoz y pelucas para los prometidos. Ella de Harry Potter y él de muñeca con trenzas. Poco más que contar. Veladores a medias, barras despobladas y camareros a paso tranquilo. Al caer el sol y con las atracciones todo se acelera, pero el día discurre a medio gas. Mucho menos público para comer a mediodía, explica Juan Prieto. Hostelero con un negocio en el centro y con parte de una caseta en Caya. Lo achaca al puente. Clientes habituales se han despedido hasta el martes. El calendario ha dibujado este año un puente tras el curso escolar y el que puede aprovecha la escapada. «Tenemos muchas reservas para comer el martes, el miércoles y el jueves, pero el fin de semana se vive más la fiesta de noche».

Esquina de Meléndez Valdés, en el Casco Antiguo, ayer a mediodía:: ARNELAS
Esquina de Meléndez Valdés, en el Casco Antiguo, ayer a mediodía:: ARNELAS

En Caya, sea puente o no, nunca falla la caseta de la Granja El Cruce. Pocas sillas libres a mediodía. En una mesa Choni Pérez y sus amigos moteros. La peña la forman más de cuarenta. Fijos todos los años. A su lado 'Que se te crees tú'. Amigos desde la adolescencia que gracias al whatsapp mantienen el contacto, comparten fotos, chistes y organizan quedadas. Esther cuenta que a la pandilla de 17 y 18 años ni las parejas ni los niños les han privado de seguir quedando para compartir mesa en Caya.

Martín y Candela llegaron casi sin quererlo. Llevan meses encerrados en casa preparando las oposiciones a magisterio y tenían previsto volver a Cáceres para comer. Se les hizo tarde y prefirieron pasar por el recinto a disfrutar de sus primeros minutos de libertad. «Ahora mismo me apetece quedarme toda la tarde de fiesta, pero estoy muy cansado. La tensión del examen te agota».

Despedida de Verónica Fernández-Rua, en Cya:: J.V.A.
Despedida de Verónica Fernández-Rua, en Cya:: J.V.A.

De rebote también Julia y sus amigas. El plan inicial era comer en el Casco Antiguo y a última hora de la tarde coger un taxi hasta el recinto, pero cambiaron de idea por ver si había rebajas en El Faro. Bolsas en el maletero y motivos para celebrar.

La mayoría del grupo entregó hace pocos días el proyecto fin de grado en la Facultad de Ciencias. «Estamos en una nube». Se acabaron los exámenes. Y la universidad. Prometían fiesta hasta la noche para celebrar el título. Pero esas crónicas las escriben los búhos.