El detenido por la muerte de Laura Luelmo es natural de Badajoz

Bernardo, el detenido por la muerte de Laura Luelmo/ABC
Bernardo, el detenido por la muerte de Laura Luelmo / ABC

Bernardo Montoya y su hermano gemelo nacieron en la ciudad pacense hace 50 años

El detenido por la muerte de la joven Laura Luelmo nació en Badajoz en 1968. Bernardo Montoya Navarro es un viejo conocido de las fuerzas y cuerpo de seguridad del Estado y como ha podido saber HOY, nació en la ciudad pacense hace 50 años.

Arrestado en varias ocasiones, pasó por la cárcel por un asesinato que cometió también en Huelva. Cumplió por ello 17 años de condena. Acababa de salir en octubre tras otros dos años de prisión por robo.

Como recoge ABC Sevilla, Bernardo Montoya, que tiene 50 años estuvo preso -como su hermano gemelo, al que se confundió con él y fue señalado en un primer momento- después de, según la sentencia que lo condenó, matar a una anciana de 80 años en Cortegana, también en Huelva. Corría el año 1995. Al entrar en la casa de la mujer, que se llamaba Cecilia, para robar, la dueña del inmueble le sorprendió y se resistió. Él le dio una puñalada en la garganta y huyó. La dejó viva.

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El ahora detenido no se crió en Cortegana ni en El Campillo, aunque estaba radicado allí cuando sucedieron los hechos. Su familia había llegado a Huelva a mediados de los años 80 desde Barcelona, ciudad donde se criaron Bernando y su hermano gemelo, aunque nacieron en Badajoz. En la Ciudad Condal se casaron con dos chicas de una misma familia que se dedicaba al campo, la venta ambulante y la cría de caballos.

Según amplían, «este Bernardo Montoya no es un gitano criado en el pueblo. Según relatan los propios gitanos, esta familia llegó hace unos diez años y los jóvenes se habían criado en Barcelona. Luego se casaron con gitanas del pueblo y entraron en la familia Aguilera, la de los patriarcas de Cortegana».

Muy violento y adicto a las drogas

Bernardo Montoya Navarro ya sabía lo que era matar antes de asesinar presuntamente a Laura Luelmo el miércoles de la pasada semana en El Campillo. Lo había hecho, a sangre fría y con un machete, con una octogenaria a la que asesinó en 1995 para evitar que declarara contra él tras haber asaltado su casa anteriormente para robarle y herirla, en esa primera ocasión, de gravedad.

Montoya, según la sentencia a la que ha tenido acceso este periódico, fue condenado por la Audiencia Provincial de Huelva a 17 años y 7 meses de cárcel por asesinar a una anciana de 82 años de edad el día 13 de diciembre de 1995 en la localidad de Cortegana.

Durante esta condena Montoya aprovechó un permiso penitenciario en 2008 para tratar de agredir a una joven de 27 años que paseaba por un parque de El Campillo, hiriendo al perro de la muchacha de una puñalada. Fue condenado por amenazas a un año y seis meses.

Aunque salió en 2015 de la cárcel, solo tardó tres meses en reincidir. Volvió a ser encarcelado por un robo con violencia y condenado a dos años y diez meses de prisión, que acabó de cumplir solo unas semanas antes de que Laura se mudara a la casa de enfrente suya. Mucha gente del pueblo sabía que Bernardo Montoya se había instalado en el Campillo porque tenía una pena de destierro en Cortegana, donde todavía vive la familia de su víctima.