Ladrillos con tomate

Montserrat Gómez Cardoso enseña muestras de cenizas con las que producen el material de construcción. / J. V. Arnelas

El Ctaex reduce los costes en la producción de material de construcción al utilizar los residuos del 'Oro rojo'

JOSÉ MANUEL CACHO

Es conocido que el tomate para industria es uno de los principales recursos económicos de la región. Pero además del valor ya conocido que puede aportar el 'oro rojo', investigadores extremeños estudian cómo aprovechar uno de sus subproductos para el sector de la construcción.

En 2017 se produjeron en el mundo 37.355 millones de kilos de tomate para industria, 3.330 de ellos en España, lo que supuso un aumento del 11% frente a los 2.950 de la campaña anterior. De este modo, España se sitúa en el cuarto puesto del ranking mundial tras Estados Unidos, China e Italia.

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En nuestro país, la producción la encabeza Extremadura, con 2.122 millones de kilos, lo que supone el 68% de la producción nacional destinada a concentrado, polvo y triturados para salsas, como tomate frito o kétchup.

Este cultivo destaca por un crecimiento constante en su productividad. Pasó de 78 toneladas por hectárea de media en 2016 a 88 en 2017.

Las fábricas de transformación de tomates trabajan con dos tipos diferentes de desechos. Por un lado están las pieles y semillas, y por otro los lodos de las depuradoras. Los primeros se pueden utilizan para conseguir polímeros como el plástico, mientras que los segundos se pueden aprovechar para crear diferentes materiales de construcción.

Ejemplos de ceniza y del material de construcción.
Ejemplos de ceniza y del material de construcción. / J. V. Arnelas

Esta investigación se enmarca dentro de uno de los ejes más demandados en la actualidad. Es la llamada economía verde y circular, una de las prioridades además de la Junta de Extremadura.

El Centro Tecnológico Agroalimentario de Extremadura (Ctaex), de capital privado, tiene previsto patentar un método para producir materiales de construcción a partir de una mezcla de arcilla con los restos de las aguas residuales de las fábricas de transformación de tomates. Este proyecto lo realiza junto a Intromac (dependiente de la Junta de Extremadura), la Agencia Extremeña de la Energía (Agenex), Aqualia y la planta de biomasa de Mérida.

En este centro también estudian cómo hacer materiales de construcción con la ceniza de las calderas

La idea surgió cuando los promotores estudiaron la cifra de residuos que se producen en este tipo de instalaciones industriales. Entre un 2% y un 4% de la producción total de tomate transformado es desecho, del cual entre un 1 y un 1,5% son finalmente lodos.

Sobre estos últimos, los investigadores han desarrollado un material cerámico aprovechando el lodo y mezclándolo con arcilla. Gracias a esto han conseguido fabricar ladrillos con características especiales: es capaz de aislar muy bien las viviendas del calor, el frío y el ruido. Esto se debe a la materia orgánica incluida en su matriz, lo cual crea una burbuja dentro del ladrillo al ser calcinado.

La resistencia de este nuevo material se ha medido con los mismos análisis a los que ha de someterse el resto de materiales de construcción. Estas pruebas han dado un resultado excelente, por lo que se ha verificado la calidad de los mismos.

Rosa de la Torre frente a uno de los hornos.
Rosa de la Torre frente a uno de los hornos. / J. V. Arnelas

El éxito del experimento ha llevado a los científicos a pensar en la manera de aprovechar estos lodos de depuradoras en la elaboración de material cerámico.

Comenzaron con el tratamiento de este lodo para ver su composición, y después para ver también su adaptación. Debido a que es un subproducto, no merece la pena invertir en el secado. Por ello, se llegó a la conclusión de que lo mejor es dejarlo al sol en una explanada hasta que el lodo se seca, removiéndolo cada cierto tiempo para evitar malos olores y fermentación.

Finalmente, todo el material vegetal que no sirve siempre puede ser compostado (convertido en abono), por lo que todo acaba siendo reutilizable.

Una vez que el lodo está seco, se hace la mezcla con arcilla. La proporción es la usual: arcilla y lodo con un poco de agua hasta dar lugar a un producto con un 3% de humedad.

Así se elaboran las briquetas o ladrillos, para dejarlos secar en una estufa progresivamente hasta los cien grados centígrados.

Una vez secos a esa temperatura se someten a una cocción de varios kilopascales (una unidad de presión) y, finalmente, se meten en un horno de calcinación con una progresión en barrera de 300, 600 y 900 grados, para dejarlos enfriar a temperatura ambiente posteriormente

Ladrillos parecidos al que quiere patentar Ctaex son utilizados mayormente para interiores que necesitan buen aislamiento, y también para las mismas fábricas de tomates en las cámaras de conservación de su producto, ya que tienen aislamiento térmico.

Máquinas procesadora para tratar los deshechos del tomate.
Máquinas procesadora para tratar los deshechos del tomate. / J. V. Arnelas

Otro proyecto en el que se encuentra trabajando este centro de investigación con instalaciones en Balboa es el 'iCirbus', con el que también hacen material de construcción a partir del lodo de depuradora y las cenizas de las calderas de combustión de las fábricas.

Metales

Al hacer pasar los lodos de las depuradoras, que están cargados de metales pesados, por las cenizas de las calderas, se consigue la eliminación de estos metales, y quedan dispuestos para ser un fertilizante sólido en campo. Por otro lado las cenizas cargadas de metales pesados sirven para elaborar otros materiales de construcción.

Este proyecto supone el abaratamiento de los costes del cemento al estar compuesto por un 10% de ceniza obtenida por las plantas de biomasa.

El primer problema que encontraron desde los laboratorios del centro fue poner en contacto las cenizas con los lodos para conseguir lodos limpios y cenizas con metales pesados. Encontraron la solución, pero por el momento no quieren comentarla, ya que se tratará de una marca patentada.

«Estos dos proyectos tratan aspectos tan diferentes como son la construcción y la alimentación» comentó Rosa de la Torre Carreras, responsable de los Servicios Analíticos en Ctaex.

José Luis Llerena, director del dentro, afirma que más que un proyecto se trata de una línea de trabajo: agronomía, tecnología alimentaria y aprovechamiento de los productos. España es un país muy efectivo desde el punto de vista agrícola en producción por hectáreas, lo que significa que el tomate extremeño es muy sostenible.

«Tenemos una agricultura muy eficiente y estamos haciendo productos para otro tipo de consumidores, como el tomate con agua marina. Lo importante es obtener productos a partir de subproductos, como lo es el lodo de las depuradoras », defiende Llerena.

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