Extremadura quiere volver a Primera

Luismi marcó un gol histórico para el fútbol regional y Enrique puso el colofón con el tanto de la victoria. Unas 4.000 personas disfrutaron en el estreno

JAVI PÉREZ
Arriba y de izquierda a derecha, 'Pichu', Torrecilla, David Cortés, Juan Carlos y Cidoncha. Agachados, Luismi, Víctor, Peña, Ito, Juanma y Sabino. / C.MORENO/
Arriba y de izquierda a derecha, 'Pichu', Torrecilla, David Cortés, Juan Carlos y Cidoncha. Agachados, Luismi, Víctor, Peña, Ito, Juanma y Sabino. / C.MORENO

El fútbol extremeño brindó anoche por un futuro esperanzador. Paco Herrera, apoyado en Manolo y Ciriaco Cano, ejerció de maestro de ceremonias y los jugadores, muy comprometidos desde que César puso la idea sobre la mesa, demostraron que Extremadura tiene nivel. La Junta extendió la alfombra roja en el Nuevo Vivero y el público respondió con una gran fiesta en la grada.

La Selección Extremeña nace para divertir, sin reivindicaciones políticas, y para unir en torno a esa eterna ilusión que tanto añora esta tierra. Para reivindicaciones ya estaban las de los aficionados, que dejaron claro que quieren volver a disfrutar con fútbol de élite. Hace mucho ya que Extremadura y Mérida se pasearon por la galaxia. Apenas lo recuerdan los viejos del lugar. Las nuevas generaciones sólo conocen este deporte en categorías menores y sienten que tienen derecho a presumir de equipo en Primera.

Anoche se colocó la primera piedra de algo que puede empezar a cambiar en el orgullo castúo. El primer combinado extremeño de la historia fue víctima de la precipitación y las ausencias. Pero lo importante es que el partido salió adelante y deja el poso de la experiencia para el próximo año. La puerta está abierta.

Reunir a David Cortés, Víctor, Peña, Juanma, Enrique, 'Pichu' Cuéllar, De Paula o Torrecilla en un mismo equipo es todo un lujo. Diecinueve 'pecholatas' que pusieron el pabellón extremeño en la cúspide del fútbol nacional y que se caracterizaron por un concepto que bien definió Paco Herrera en la previa como propio de la tierra, garra y sacrificio. Poco importaba que César, López de Lerma o David Generelo, lesionados, y Casto, por decisión del Betis, estuvieran en la grada. O que Edu Moya, también tocado y en Huelva por el regreso al trabajo; y Jorge Zafra, a quien la convocatoria le pilló de vuelta a Terrasa en el reinicio de los entrenamientos y le fue imposible llegar a tiempo, tampoco pudieran participar del día grande de Extremadura.

La fiesta estaba en el campo y en la grada. No estaban todos los se esperaban, pero los suficientes para calentar el encuentro y demostrar al mundo que Extremadura tiene un peso importante en la élite del fútbol. Los conquistadores extremeños se comieron a la vieja colonia española.

Dominio extremeño en un primer asalto sin historia

La primera parte se consumió en el correr de los minutos. Dominio extremeño en un primer asalto sin historia. Lo mejor, los goles. Luismi recordó a aquel joven que se marchó del Príncipe Felipe en busca de la gloria en el Espanyol. Su sprint demoledor fue un regalo para los cacereños más nostálgicos. Marcó un gol histórico para Extremadura. Pero además, se erigió en el gran animador del estreno de la 'Bellota mecánica'. Junto a Juanma. El centrocampista del Levante hizo lo que quiso por la izquierda. Asistencia de lujo para Luismi y un espectáculo cada vez que cogía el balón.

El cacereño del Lleida dio muestras de su clase y pareció insinuar al 'jefe periquito' que le repescara para el Espanyol.

El combinado del tridente Paco Herrera-Manolo-Ciriaco Cano funcionaba bien por bandas. Pero en el centro, Ito y Torrecilla impusieron su calidad para maniatar a los africanos. Atrás, Peña en primera instancia, y el sorprendente Jaun Carlos, después, aburrieron a todo un galáctico y líder de Primera como Balboa. El empate llegó a balón parado. En uno de esos balones imposibles para cualquier portero y que Juvenal ejecutó a la perfección estirada de 'Pichu' Cuéllar.

En la segunda parte se cambiaron los cromos, pero Enrique y Guzmán prolongaron la exhibición en cada flanco. El '8' del Cádiz recogió el testigo de su ex compañero Luismi y le añadió otro ritmo al partido. Enrique volvió a deleitar a los extremeños con sus diabluras pegado a la cal. Se encontró con un buen socio en la derecha y entre ambos fabricaron el segundo. Un golazo. Centro medido de Guzmán, que puso una rosca como un guante, y Enrique desde atrás asestó un testarazo imparable para Danilo.

La alegría no era plena por la lesión de De Paula. El oliventino apenas pudo disfrutar un minuto de la fiesta del fútbol extremeño. Recibió una entrada por detrás y tomó camino de vestuarios con la tragedia dibujada en su rostro. Al final se quedó en un susto, aunque su equipo la Ponferradina, le perderá al menos un mes.

Enrique seguía a lo suyo en la banda. Pedro José y Cidoncha recibieron el homenaje merecido y Perera no quería marcharse sin dar otro aguijón de los suyos. La grada también participó del espectáculo. Olas, cánticos y mucho ambiente. El Nuevo Vivero ya lo echaba de menos.

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