«La lengua de Extremadura no existe, en absoluto»

Antonio Salvador Plans. :: hoy/
Antonio Salvador Plans. :: hoy

Antonio Salvador Plans Catedrático de Historia de la Lengua Española

A.A. CÁCERES.

Antonio Salvador Plans (64 años) deja claro que no quiere polémica alguna, que se limita a aportar su visión como experto en la materia. Catedrático de Historia de la Lengua Española, ha sido vicedecano y decano en funciones de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Extremadura, donde se formó, y ha compartido mesas redondas y jornadas técnicas con miembros de la Real Academia de la Lengua o el Instituto Cervantes.

-¿Existe la lengua extremeña?

-No. Radicalmente, no. Pero no porque lo diga yo, sino porque las definiciones más habituales de la mayoría de filólogos que se han dedicado a esta cuestión, e incluso lo que aparece en las ediciones del diccionario de la Real Academia indican que para que haya una lengua, han que darse una serie de característica. Son una definición plena, una nivelación alta y ser vehículo de una cultura muy diferenciada. En el caso de Extremadura, esto no se da, por múltiples motivos. Primero, porque no hay un extremeño único. No es lo mismo el habla de Los Santos de Maimona que el de Herrera del Duque que el de un pueblo de la zona de Coria. Hay enormes diferencias lingüísticas. Podría discutirse si es dialecto o habla, pero desde luego, lo de lengua en absoluto.

-¿Dialecto o habla sí es?

-Yo prefiero habla por la diversidad, pero no tengo ningún problema en usar el término dialecto. Incluso hay libros científicos que se titulan 'El dialecto extremeño'. Aquí las diferencias son de matiz, difíciles de precisar. Personalmente, prefiero referirme a las hablas extremeñas.

-¿Es un castellano mal hablado?

-En absoluto. Es un castellano con las peculiaridades dialectales propias de esta región, como las que hay en todas las regiones. Es igual que el que se pueda hablar en Valladolid o en Burgos. Esa idea de que en un sitio se habla mejor que en otro está ya desfasada. Es más, yo prefiero referirme al español más que al castellano, porque castellano es más bien desde un punto de vista histórico. El español es la suma de que lo había sido Castilla más otras incorporaciones: los catalanismos, los aragonesismos, los leonesismos...

-Si aceptamos que el extremeño no es una lengua, no parece tener mucho sentido elaborar una ortografía...

-Pues yo no le veo excesivo sentido, salvo que se quiera unificar lo que se escribe en ese supuesto extremeño. Revitalizar una lengua si los hablantes han dejado de utilizarla no me parece serio, pero es que además, en el caso de Extremadura no sabemos cómo se hablaba en la Edad Media. Tenemos intuiciones. Cuando el latín deja de ser la lengua de cultura en la que se escriben los documentos y se pasa a escribir en romance, lo que aparece casi sistemáticamente es el castellano, que aquí sí tiene la denominación de castellano por la época a la que nos referimos. Los textos notariales de Cáceres, zona claramente leonesa, están redactados en castellano. Otra cosa es que haya muchos leonesismos, porque efectivamente lo que se venía a hablar era eso. Pero es que no sabemos mucho más. Lamentablemente, y yo estoy ahora metido en esto, no sabemos mucho sobre cómo ha sido la trayectoria lingüística de Extremadura. Hay que incidir en que hay una gran diversidad lingüística en la región, y que desde el punto de vista histórico es casi imposible saber cómo se hablaba. Solo tenemos atisbos, deducciones. Muy poquito más. En mi opinión, el problema es que muchas veces hay un componente nostálgico, incluso romántico, de defensa del patrimonio, de su divulgación. A mí eso me parece muy positivo, magnífico. Pero de ahí a inventarnos una lengua hay un largo trecho.

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